Lunes, 13 de Julio del 2020
turismo


OnlyFans, el nuevo y controvertido universo del porno amateur

Publicado el 27/05/20

Convertirse en trending topic es una circunstancia que está al alcance de muy pocos, y la joven venezolana, Nakary Spadafora, es una de esas personas cuya popularidad subió como la espuma en pocas horas. Esta semana, tanto Twitter como otras redes sociales elevaron la fama de la caraqueña después de que ésta abriera un perfil en la aplicación para celulares, OnlyFans. En esta plataforma, los usuarios registrados tienen la oportunidad de pagar una cuota mensual para ver contenido íntimo de personas que comparten imágenes periódicas sin límites. Spadafora, una influencer que antes de su aventura en OnlyFans se dedicaba a colgar fotografías sugerentes para sus fans, decidió probar suerte. Su tanteo funcionó gracias a los más de cien mil seguidores que tenía en Instagram antes de su decisión, y con un precio de subscripción de 15,99 dólares mensuales, en 24 horas casi 400 personas pagaron para no perder detalle de sus publicaciones. En términos monetarios, esto significa que se embolsó alrededor de 5.120 dólares (80 por ciento para ella y 20 por cierto para la plataforma).

Este fenómeno instantáneo causó tanto revuelo que tras aquellas 24 horas, y según indicaron algunos de sus fans, Spadafora dejó de formar parte de la aplicación. Quizás se le había ido de las manos tras los insultos recibidos y temió que ser trending topic perjudicara su imagen más que beneficiarla, pero lo cierto es que la joven es una más de los miles de usuarios que toman la decisión de exhibirse a cambio de un beneficio económico en un claro ejemplo de cómo este tipo de controvertidas iniciativas han calado hondo en una sociedad cada vez más propensa a generar ingresos con la mayor facilidad posible.

El debate sobre los estigmas de los trabajadores sexuales y los peligros de estar expuestos a este tipo de contenido está servido y las reacciones que se produjeron en torno a Spadafora ponen de relieve los calificativos que aquellos que son contrarios a esta plataforma vierten sobre los que deciden vender sus encantos. Tildado por muchos como una forma de prostitución virtual en la que los protagonistas (hombres, mujeres, miembros de la comunidad LGBT, heterosexuales, personalidades públicas o anónimas etc) buscan dar placer a sus subscriptores, este mundo virtual que mueve cientos de millones de dólares ha sido criticado, ninguneado y adorado a partes iguales. Lo sucedido con Spadafora es un ejemplo de lo que soportan aquellos que optan por este estilo de vida.

¿Qué es exactamente OnlyFans? ¿Qué tipo de personas deciden exhibirse y quiénes se convierten en fieles subscriptores? ¿Cómo está cambiando la pornografía mientras vivimos el auge de la prostitución digitalizada en la que los egos cada vez tienen menos límites?

OnlyFans fue lanzado en 2016 como una página web para que celebridades de las redes sociales ofrecieran algo más que imágenes obligadas a pasar por los filtros de Facebook, Instagram o Twitter. Este nuevo concepto elimina las barreras de lo políticamente correcto e incluso de los moralmente aceptable – según desde la perspectiva desde la que se mire – y todos aquellos que se suscriben a un creador de contenido concreto tienen acceso ilimitado a todo lo que éste publique. Es como una barra libre de contenido exclusivo de vídeos y fotografías – generalmente para adultos – que proviene de una persona específica. Esta plataforma se describe a sí misma como una red social y sus responsables afirman que no está dirigida principalmente a la gente que vende desnudos o contenido explícito, aunque estas imágenes sean mayoría.

Para los creadores de contenido, se trata de un negocio lucrativo incomparable con los trabajos convencionales y muchos de ellos fueron retratados en el documental de BBC Three, ‘Nude4Sale’ (Desnudos a la venta). En él, varias mujeres explicaron sus motivaciones y qué hay detrás de este concepto en el que predomina el sexo virtual exclusivo.

“Solía ganar 20 mil libras al año (unos 22 mil euros o 24.500 dólares), y ahora gano mucho más que eso cada mes”, afirmó una de las participantes en el documental.

Lo que algunos consideran prostitución a base de click y otros tildan de libertad para compartir el culto al cuerpo cuenta con una zona gris: las personas menores de edad que desean voluntariamente generar este tipo de contenido. Atraídas por las estratosféricas cifras económicas, muchas de ellas son capaces de burlar las medidas de control de OnlyFan a la hora de crear perfiles. Desde mayo de 2019, para ser creador o subscriptor es necesario mostrar una imagen de la cara del usuario interesado portando una forma de identificación. A pesar de este tipo de controles, algunas jóvenes son capaces de burlar los filtros. En Reino Unido la edad de consentimiento sexual es a partir de los 16 años, aunque no se es mayor de edad hasta los 18, por lo que las autoridades lo tienen difícil para denunciar a chicas de 16 o 17 años de edad que prestan sus servicios voluntariamente. Según la periodista británica, Ellie Flynn, “es responsabilidad de los adultos que se encargan de la aplicación el monitorizar y condenar ese tipo de perfiles”. La investigación llevada a cabo en el documental, ‘Nude4Sale’, encontró que, en un solo día, un tercio de todos los perfiles de Twitter analizados para el estudio podrían haber pertenecido a un menor de edad. La investigación analizó 7.728 perfiles que anunciaban ‘nudes4sale’ o similares en varias plataformas, no sólo en OnlyFans, prueba de la proliferación de menores que están vinculados a este tipo de contenido.

Durante estos meses de confinamiento provocado por el Covid-19, las cifras de usuarios y creadores de contenido en OnlyFans han crecido enormemente. Según afirmó Tim Stokely a Buzzfeed News, en mayo de 2020 el sitio web alcanzó lo 30 millones de usuarios registrados de los que 450 mil son creadores de contenido que han recibido la friolera de 725 millones de dólares. Señaló también que cada 24 horas aparecen 200 mil nuevos usuarios y entre 7 mil y 8 mil nuevos creadores. Sus creadores formarán parte de una sociedad que creará un club nocturno virtual.

Así fluye el lucrativo negocio del contenido para adultos, cuya vertiente amateur – imágenes realizadas en casa por personas convencionales – se han convertido en una forma de vida cada vez más extendida. Como siempre ha sucedido con las chicas de compañía, el escrutinio social suele dictar sentencia – incluso en una sociedad marcada por la falsa moral – a estas personas que se defienden con el argumento de la libertad, porque ellas con su cuerpo hacen lo que desean. Los peligros son incuestionables cuando se habla de menores de edad obnubilados por el dinero fácil aunque, por otro lado, muchos apuntan que los riesgos que corren los creadores de este tipo de contenido son menores a los que afrontarían con una prostitución de contacto físico y no virtual. Toda esta incuestionable y legítima emancipación sexual esconde un elemento generacional tras las pantallas observadas por millones de usuarios: la pérdida del miedo a un exhibicionismo nacido del egocentrismo, de un culto al cuerpo en el que la prioridad es agradar y donde la privacidad perdida en redes sociales va un paso más allá.

 

FUENTE: YAHOO.COM



Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *






Carros Hyundai