Miercoles, 8 de Diciembre del 2021
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Xi Jinping pide colaboración a Trump en la lucha contra el coronavirus

Publicado el 27/03/20

Rama de olivo entre las dos grandes potencias mundiales. Poco después de que se confirmara que Estados Unidos era el país con más casos de Covid-19 del mundo, el presidente chino, Xi Jinping, llamó a su homólogo estadounidense, Donald Trump, para apaciguar las recientes tensiones entre ambos países y pedir que se tomen “acciones sustantivas” con las que plantarle cara a la crisis del coronavirus. “Solo una respuesta colectiva de la comunidad internacional puede ganar esta batalla”, dijo Xi.

De acuerdo con los medios estatales chinos, el líder asiático subrayó que la gestión de su Gobierno ha sido “abierta, transparente y responsable”, que han divulgado la información disponible desde el inicio del brote -incluida la secuenciación genética del coronavirus- y que han brindado asistencia a otras naciones. Además, solicitó “esfuerzos concertados” para compartir información y experiencias en la prevención y control del virus y acelerar la cooperación en investigación científica a nivel global. “Trabajar juntos nos trae beneficios a ambas partes, pelear nos daña a ambos. La cooperación es la única opción”, aseguró desde Pekín.

La insistencia de la delegación de EE.UU. en habar del “virus chino” durante la reunión del G7 fue la razón por la que el encuentro concluyó sin un comunicado común

La llamada se produjo en un momento de creciente tensión entre ambas potencias marcada por el cruce de acusaciones: desde la Casa Blanca, el presidente Trump insiste en referirse al patógeno como “virus chino” -algo que incluso la Organización Mundial de la Salud desaconseja-, mientras que algunas autoridades chinas dan pábulo en redes sociales a teorías conspirativas que apuntan que fueron los soldados estadounidenses los que introdujera la enfermedad en China durante una reciente visita a Wuhan. Las dos potencias también se hayan sumergidas en una carrera frenética por ver quién es el primero en lograr una vacuna contra el coronavirus.

La insistencia de la delegación estadounidense en habar del “virus chino” durante la reunión por videoconferencia de los ministros de Exteriores del G7 fue la razón fundamental por la que el encuentro concluyó sin un comunicado común. Durante su llamada, Xi sacó a colación el tema de manera indirecta asegurando que el virus “no conoce de fronteras o etnias, y es nuestro enemigo común”.

Después de su encuentro telefónico, Trump recurrió a Twitter para decir que había tenido “una muy buena conversación” con Xi. También añadió que China ha desarrollado “una fuerte comprensión del virus” y que están trabajando “estrechamente” juntos.

La llamada se produjo a pocas horas de que China comience a prohibir la entrada de todos los ciudadanos foráneos en su territorio, incluidos aquellos que tengan un visado o un permiso de residencia válido. En un comunicado, explicaron que aquellos que necesiten desplazarse por el país por “actividades económicas, comerciales, científicas o tecnológicas o por razones humanitarias de emergencia” podrán solicitar un visado en las embajadas y consulados chinos.

Tras lograr poner coto al virus en el interior de la provincia de Hubei, epicentro del brote, las autoridades chinas ha ido endureciendo gradualmente las condiciones de cuarentena para los pasajeros procedentes del exterior, de los que temen que provoquen una “segunda ola” de contagios (hasta la fecha ya se han registrado unos 500). En ciudades como Pekín se han decretado cuarentenas obligatorias de 14 días para todos los viajeros, sean nacionales o extranjeros, a cumplir en centros designados por las autoridades y cuyos gastos corren a cuenta de los internados.

Al inicio de la epidemia, numerosos países cancelaron sus vuelos con China y anunciaron el cierre de sus fronteras a los extranjeros que hubieran estado en ese país durante los últimos 14 días. En aquel momento, Pekín fue muy crítico con esas decisiones. “Justo cuando la OMS se pronunció contra las restricciones de viaje, Estados Unidos se apresuró a tomar el camino opuesto. No es, desde luego, un gesto de buena voluntad”, denunció aquellos días la portavoz del Ministerio de Exteriores, Hua Chunying. Ahora, muchos internautas, sobre todo aquellos a los que afecta directamente la medida, recriminan a Pekín que tome una decisión incluso más dura de la que ellos se quejaban.

El cerrojazo a los extranjeros coincide con el anuncio de una restricción de los vuelos internacionales procedentes o con destino al gigante asiático, ya limitados de por sí después de que numerosas aerolíneas cancelaran temporalmente sus rutas hacia ese país al inicio de la crisis.



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