Viernes, 3 de Diciembre del 2021
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Una nueva jornada de protesta en Francia

Publicado el 17/12/19

El pulso entre el Gobierno y los sindicatos franceses por la reforma de las pensiones entra este martes en una nueva fase con otra jornada de huelgas y manifestaciones nacionales. La jornada, la tercera desde el 5 de diciembre, pondrá a prueba la capacidad de movilización de los contrarios a la reforma, así como la paciencia de los franceses con los paros en el transporte público. También permitirá al presidente, Emmanuel Macron, evaluar el margen de maniobra para desactivar la crisis antes de las fiestas navideñas. Por primera vez se suma a la protesta el principal sindicato de Francia, el moderado CFDT.

En la primera manifestación nacional, hace trece días, 806.000 salieron a las calles de las principales ciudades de Francia, según el Ministerio del Interior. En la segunda, el 10 de diciembre, fueron muchas menos: 339.000. La presencia de la CFDT, aunque con una cabecera separada, es la principal novedad de la tercera convocatoria. También se distingue de las anteriores porque ahora la movilización ya no es preventiva, como al inicio, cuando no se conocía el contenido exacto de la reforma. Desde el pasado miércoles, ya se conocen los detalles del plan. El interrogante es si esta circunstancia hará aumentar el número de manifestantes o no.

La parálisis de los transportes sigue por decimotercer día consecutivo. Tres de cada cuatro trenes de alta velocidad estarán fuera de circulación, además de cuatro de cada cinco trenes de cercanías. En París, ocho líneas de metro cerrarán. Como ha ocurrido en las otras jornadas de movilización nacional, sectores como la educación también participarán en la huelga. La preocupación es si los trenes funcionarán durante las fechas navideñas, cuando los franceses se desplazan en masa por el país. El mismo martes se anunciarán los planes de circulación de los trenes para el 20, el 21 y el 22 de diciembre; y el jueves, los planes para el 23, 24, 25 y 26.

Las manifestaciones de este martes se celebran un día después de la dimisión del alto comisionado para las Pensiones, Jean-Paul Delevoye, por un supuesto conflicto de intereses. Delevoye, miembro del Consejo de Ministros, fue el arquitecto de la reforma. Su marcha supone un contratiempo para Macron. Al mismo tiempo, le libera de un estorbo, pues las actividades paralelas no declaradas del alto comisionado eran motivo de críticas crecientes y desviaban esfuerzos del Gobierno para afrontar una fase decisiva la reforma. El primer ministro, Édouard Philippe, quiere recibir a los sindicatos el miércoles para retomar la negociación atascada desde hace semanas.

El principal nudo es la llamada edad pivote o de equilibrio, fijada en los 64 años. Es la edad en la cual los franceses se podrán cobrar toda su pensión, aunque la edad legal de jubilación continuarán siendo los 62 años. La CFDT, favorable al resto de la reforma, se opone frontalmente a esta medida, que tiene por objetivo alargar la vida laboral y aliviar la carga financiera que supone el envejecimiento de la población y el alargamiento de la esperanza de vida. Philippe ha tendido la mano a Laurent Berger, líder del sindicato y ha dado a entender que los 64 años son negociables.



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