Sábado, 19 de Junio del 2021
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El gran mosaico

Publicado el 11/12/12

Uno de los problemas que tiene el Medio Oriente es que este es un mosaico repleto de minorías étnicas y religiosas, lo cual hace imposible asignar un Estado a cada una de sus respectivas etnias.

Esta es la cuna de las tres grandes religiones monoteístas, así como de decenas de ramales e híbridos entre estas. Este es un puente entre Europa, Asia y África.

Por allí han pasado las primeras civilizaciones occidentales (Sumeria, Egipto, Babilonia, Asiria, Persia, Grecia, Hititas, Roma, Bizancio y el Islam) y decenas de pueblos, quienes han dejado allí su marca y descendencia.

Allí se pueden encontrar quienes aún creen en el credo de los sabios magi que supuestamente fueron a recibir a Jesús apenas él nació (los zoroastrianos), los israelitas que hace tres milenios no salen de Samaria y creen que los judíos han renegado de los mandamientos de Moisés, los primeros discípulos de Juan Bautista que niegan a Jesús, numerosas sectas cristianas anteriores al catolicismo, los únicos cristianos que siguen rezando y hablando en la lengua aramea de Jesús. Allí hay regiones dominadas por antiguos cultos que solo existen en esas zonas (como los drusos y diversas variantes asociadas al Islam: alawitas, alevis, etc.) e iglesias que otrora fueron más fuertes que la de Roma (como las de Armenia, coptos, nestorianos, siriacos, ortodoxos, etc.).

Ninguno de los Estados de la zona son étnica o religiosamente homogéneos y todas las fronteras existentes fueron trazadas artificialmente, especialmente por Londres y París cuando se repartieron las antiguas posesiones turcas después de la guerra de 1914-18.

El Islam, que domina el grueso de esa región, está dividido entre sunitas y chiítas (los cuales, a su vez, tienen al menos tres grandes ramales).

La idea de asignar un Estado a una determinada etnia es algo que ha fracasado en Líbano. Francia arbitrariamente separó a esta región de su colonia siria para darle un país a gobernar a los cristianos maronitas, quienes fueron tradicionales aliados suyos desde las cruzadas francas. No obstante, los cambios demográficos han transformado a esta república en la única del Mediterráneo donde la principal etnia son los chiítas, los mismos que ahora tienen su propia fuerza armada enemiga de Israel.

El dominio de las minorías alawita en Siria y sunita en Iraq y Bahrein ha conducido a mucha violencia o guerras.

El tratar de consolidar un Estado para los 15 millones de judíos del mundo en constante conflicto con el entorno es algo que afecta a los israelitas.

A la postre, la única salida para que el Medio Oriente deje de ser un hervidero de guerras étnicas, como antes lo fue Europa, es ir a salidas federativas como las que han evitado más matanzas en el continente madre de las dos guerras mundiales.



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