Martes, 19 de Enero del 2021
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Keiko Fujimori: entre Le Pen y Bánzer

Publicado el 20/04/11

Keiko Fujimori ha entrado a la segunda vuelta peruana tras haber obtenido en la primera el 20.7% de los votos totales y el 23.5% de los votos válidos. Ella debe estudiar los casos de otras fuerzas que han ocupado similar espacio político en otras latitudes: el de la derecha dura, populista y de raíces autocráticas.

Dos figuras que tienen ciertos parecidos con el fujimorismo son los franceses Le Pen y el boliviano Hugo Bánzer, aunque entre los tres hay notables diferencias.

Jean Marie Le Pen es el gestor del Frente Nacional que se basa en las capas medias y pobres galas resentidas con la inmigración y que tiene activistas que no ven tan mal a la dictadura que impusieron los nazis cuando ocuparon Francia. Bánzer es el presidente militar contemporáneo que más años ha gobernado Bolivia (1971-78 y 1997-2001). Él debutó en el poder con un golpe contra el izquierdista Torres, iniciando el ciclo de juntas gorilas que se impondrían luego en Chile, Uruguay y Argentina.

Le Pen tenía un electorado duro que siempre le respaldaba (tal como hoy pasa con el fujimorismo) pero jamás pudo romper el cerco que le impusieron el resto de partidos para aislarle. Fue el presidenciable de la ultraderecha gala en 1974, 1988, 1995, 2002 y 2007, pero solo en el 2002 pudo entrar al balotaje. Entonces el centroderechista Chirac pudo torear su poca popularidad apelando al respaldo de todo el resto del arco iris contra el ‘peligro fascista’ y llegó a la presidencia con el 80% (uno de los porcentajes más altos que se haya dado en una democracia multipartidaria en el mundo).

Hoy su hija Marine le reemplaza en la jefatura de su movimiento, el cual sigue marginalizado.

A diferencia de los Le Pen (y de los Fujimori) Bánzer si llegó a romper el cerco, aunque eso le costó mucho tiempo y concesiones.

Él, después de dejar de ser dictador en 1971-78, se lanzó como candidato en las presidenciales de Bolivia en 1979, 1980 y 1985. En todas éstas él también tenía un electorado consistente que, como el del fujimorismo, superaba el 20% y se apoyaba en la gente que añoraba la estabilidad y el crecimiento económicos que él impuso con su mano dura contra los subversivos. En esos 2 primeros comicios él quedó tercero pero en 1985 él ganó, pero con poco más de un cuarto de los votos.

Entonces Paz Estenssoro, quien quedó segundo, consiguió el apoyo del grueso del resto del congreso para llevarle a palacio contra el supuesto ‘mal mayor’.

Bánzer fue dándose cuenta que él siempre podría mantener su caudal electoral pero que, aunque sacase la primera mayoría, siempre le iban a vetar si es que no modificaba su política de alianzas. En 1989 él, al igual que en 1993, terminó segundo. Sin embargo, entonces él hace una jugada maestra aliándose al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, a quien él había perseguido durante su dictadura, para llevar a su candidato Paz Zamora (quien quedó tercero en las elecciones) a la presidencia en base a un gobierno de coalición donde los banzeristas imponían el programa económico. Gracias a ello el ex dictador empezó a romper el cerco y en 1997 logró que 4 de los 5 grandes partidos del congreso le lleven constitucionalmente al poder.

Los Le Pen y los Fujimori

Jean Marie Le Pen ha sido el líder más importante y popular que haya tenido la extrema derecha francesa (y también europea) entorno a la misma época en que Alberto Fujimori gobernó al Perú.Su movimiento, al igual que el fujimorismo, se asienta en sectores populares y pobres. Mientras la fuerza de Le Pen se basa en el resentimiento hacia los inmigrantes (muchos de ellos musulmanes a quienes él acusa de anidar terroristas), la del fujimorismo se basa en los triunfos que éste tuvo en la ‘guerra antiterrorista’.Tras haber competido en 5 presidenciales Le Pen dejó la jefatura de su ‘Frente Nacional’ a su hija Marine. Fujimori, tras haber ganado 3 presidenciales, perdido en sus intentos de ser el primer ex mandatario americano en postular al congreso japonés y haber sido extraditado a Lima donde cumple condena, le ha dejado la cabeza de su movimiento a sus descendientes. Su hija Keiko le representa a él en la segunda vuelta presidencial del 5 de junio y su hijo Kenji fue el congresista capitalino más votado. Mientras los Le Pen son xenófobos, los Fujimori tienen nombres y apellidos completos en japonés y la apresada cabeza de la dinastía tiene ciudadanía nipona. Si los Le Pen fomentan el retorno a la pureza nacional francesa, los Fujimori reivindican la pasada década peruana del noventa abierta a las grandes inversiones extranjeras.Los Le Pen nunca lograron desbloquear el cerco que el resto de los partidos de derecha, centro e izquierda del sistema francés les impusieron contra ellos, acusados de tener un tufo racista y fascista. En el 2002 Le Pen padre llegó a la segunda vuelta pero compitiendo con Chirac (centroderecha) quien recibió los votos del resto del espectro y condujo al aislamiento y posterior minimización de su movimiento. Si él hubiese competido con los socialistas (y mejor aún con un comunista) sus chances de haber logrado captar el voto del centro se hubieran ampliado.Keiko tiene la ventaja de que no ha entrado en el balotaje compitiendo con un liberal como PPK, Toledo o Castañeda, sino con la izquierda nacionalista.  Esto le permite a ella buscar apelar al centro y a la derecha ‘moderada’ con una estrategia similar a la que tuvo Alan García en el 2006 planteando la unión del resto del espectro político contra el ‘peligro chavista’ de Humala. El problema que ella tiene es que el nacionalista ha aprendido la lección pasada, se ha distanciado de Caracas y concita en muchos sectores del centro y la derecha menos resistencia que ella, quien en su mitin de cierre de campaña (dado en el 19 aniversario del auto-golpe de Abril de 1992) siguió reivindicando dicha herencia.  Ella debe escoger entre evolucionar hacia el centro o en la de mantenerse en su discurso fujimorista duro preparándose para el 2,016 buscando ampliar su base militante. Esto último sería algo que quisiera Humala para querer proyectarse como una versión chola de Chirac.



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