Jueves, 3 de Diciembre del 2020
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Alemania celebra sus 20 años de reunificación con luces y sombras

Publicado el 02/10/10

Veinte años después de la reunificación, uno de los procesos más costosos de la historia de Europa, Alemania ha experimentado una transición velocísima hacia una sociedad pluricultural.

Se pide paciencia para aceptar la transición y valorar convenientemente sus efectos, pero los datos económicos demuestran de manera irrefutable que siguen existiendo obstáculos que salvar.

Adecuandose al Cambio

A los alemanes les sigue costando aceptar el cambio, pero de forma tácita aceptan de buen grado la consecución de un objetivo común. Sólo uno de cada diez ‘Ossis’ echa de menos la vida bajo el socialismo. Es un dato significativo, pero debe ser tenido en cuenta en relación con el hecho de que sus ahora compatriotas creen a su vez que antes de 1989 se vivía mejor en el oeste, en la entonces República Federal Alemana.

Sin embargo, en julio de este año, la tasa de desempleo en el este de Alemania (11,5%) prácticamente duplicaba a las zonas del oeste (6,6%), según datos recogidos por ‘Deutsche Welle’. Deficiencias heredadas de la fuerte desindustrialización de los años 90, tras el cierre de las industrias estatales de la antigua República Democrática Alemana (RDA), que experimentan una recuperación lenta y gradual.

Compatriotas, pero no tanto

A su vez, los occidentales están hartos de que sus compatriotas del este nunca hayan expresado apropiadamente su agradecimiento por las cuantiosas transferencias realizadas al Este para sustentar el período de transición. Se trata de una cantidad tan elevada de dinero que el Gobierno nunca se ha atrevido a dar cifras concretas. Sólo hay estimaciones “crudas”, como la que ofrece el presidente del Instituto de Estudios Económicos Halle, Ulrich Bloom, quien cifra el coste total de la reunificación –advirtiendo de que es un dato “muy impreciso y engañoso”– en un billón y medio de euros, más o menos.

Exodo hacia el Oeste

Otra cuestión relevante es el envejecimiento que está registrando la población del este de Alemania, atribuida al éxodo al oeste de gran parte de sus trabajadores jóvenes y cualificados. La región envejece y se queda cada vez más vacía, hasta el punto de que nadie quiere hacer predicciones económicas a medio plazo. “Es una casa de locos”, dice el profesor de Economía de la Universidad de Estudios Aplicados, Sebastien Dullie.

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