Domingo, 27 de Septiembre del 2020
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Hijo de Ernesto Sabato presenta documental de faceta desconocida del escritor

Publicado el 23/03/10

Un escritor crea vidas, en general ajenas, y puede incurrir en la tentación de imaginarse su propia historia”, advierte Mario Sabato, el hijo del escritor argentino Ernesto Sabato, al inicio del documental que rodó sobre su padre y que se estrena este jueves en Argentina.

Sin embargo, inmediatamente después aclara que no le importa demasiado la veracidad de la historia y que la va a contar “como se la contaron”.

“Ernesto Sabato, mi padre” es producto de un trabajo de más de 40 años y que comenzó en 1963, cuando Mario realizó los primeros registros fílmicos de su padre, hoy de 98 años, autor de tres novelas clave de la literatura argentina como “El túnel”, “Sobre héroes y tumbas” y “Abbadón el exterminador” y de numerosos ensayos.

El film es una combinación de varias entrevistas a lo largo de los años, viejas películas caseras en blanco y negro -en las que se ve al entonces joven escritor visitando a su madre anciana en su pueblo natal de Rojas, en la provincia de Buenos Aires o partiendo en barco hacia Europa- y unos pocos testimonios de terceros, como la actriz China Zorrilla o el fallecido presidente argentino Raúl Alfonsín.

Mario Sabato confesó que cuando comenzó a registrar a su padre con una cámara, en 1963, no tenía el propósito de hacer una película sobre su vida. Con el tiempo pensó en usar el material para un proyecto familiar, para tener un testimonio para sus nietos y bisnietos acerca de quién había sido su padre.

“Pero mucha gente me empezó a decir que no tenía derecho a dejarla en el recuerdo familiar, que tenía que hacer una película para todos”, explicó a la agencia DPA.

“Y la otra causa, la más elemental y previsible, es que papá está llegando a su fin y había que cerrar toda una historia”, agregó.

Es así como, a lo largo de 96 minutos, se puede ver a un Ernesto Sabato íntimo haciendo bromas junto a sus nietos, conversando con su esposa Matilde (fallecida en 1998), mostrando sus cuadros “de atmósfera sobrenatural” en el taller de su mítica casa de la localidad de Santos Lugares, en las afueras de Buenos Aires o recordando anécdotas de su infancia, como aquel día en que su hermano Pepe se fugó con un circo.

Por momentos, es su hijo Mario el que se para delante de la cámara para contar también algunos de los momentos más tristes de la vida del escritor, como aquella mañana de 1995 en que su hijo mayor, Jorge, murió en un accidente de carretera, y el resto de sus hijos decidió “cortarle la luz y el teléfono” en su casa para que no se enterara de la triste noticia por los medios.

También hay espacio para las confesiones: Ernesto Sabato reconoce que no tuvo el mismo trato con sus hijos (Jorge, Federico y Mario) que con sus nietos y admite: “Me considero una persona ni muy buena ni muy mala. Una persona en el fondo solitaria, propensa a las depresiones más profundas. No soy una persona muy recomendable”.

Las últimas entrevistas datan de 1994, cuando el Premio Cervantes tenía 83 años y estaba aún completamente lúcido, y las últimas imágenes del escritor son del festejo familiar de su cumpleaños 95, el 24 de junio de 2006, en las que se lo ve ya visiblemente envejecido.

“Papá vive aún en la casa de Santos Lugares, pero está recluido en el fondo, entre algodones, digamos. Ya no sale. Lo cuidamos entre todos y no permitimos que tenga ningún tipo de emoción ni sobresalto. Está muy lábil, muy viejito y no le permitimos ver los noticieros ni nada”, comentó Sabato.

El escritor tampoco está al tanto de que el jueves se estrena la película. “No lo sabe y tampoco se la mostré. Creo que lo emocionaría muchísimo. En rigor vio los primeros 20 minutos, que son los más divertidos. Después le dijimos que ‘se descompuso’ el DVD”, agregó.

Entre los testimonios figuran el del presidente Raúl Alfonsín, que al inicio de su mandato democrático, en 1983, encargó al escritor que presidiera la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), que investigó los crímenes cometidos durante la sangrienta última dictadura militar (1976-1983), o el de la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, que trabajó junto a Sabato en la comisión.

Llama la atención, sin embargo, la ausencia de testimonios de otros escritores. “El literato aparece medio de rebote acá, no es una película sobre el escritor y el pintor, sino sobre un padre, que además es pintor, escritor y todo lo demás”, justificó Sabato, aunque reconoció que cree que su padre ha sido un poco “olvidado” por los círculos académicos y literarios del país en los últimos años.

“A mí jamás me preocupó eso del reconocimiento, a papá a veces sí lo preocupaba… Mi padre tiene, no metafóricamente, sino realmente, millones de admiradores en todo el país, de los cuales la mayoría no leyó ni un libro de él y ha leído muy pocos libros en su vida. Esa admiración es la que finalmente vale. Lo que importa es ese afecto que queda en el pueblo, que ningún olvido universitario puede siquiera herir un poquito”.

(FIN) Agencias/RES



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