Viernes, 25 de Septiembre del 2020
turismo


Publicado el 25/02/10

C.E.L.A.C.

25 de Febrero del 2010

LIMA | Acaba de ser creada la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Ésta agrupa a todos los 35 países americanos independientes, excepto las dos potencias que tienen una mayor área y economía (EE.UU. y Canadá) y la pequeña Honduras (a quien se quisiera integrar cuando cuente con un presidente que sea reconocido por ellos).

Se trata de un paso sin precedentes en la historia, pues por primera vez todos los Estados de Sud y Centroamérica se unen en torno a un ente común. Hasta hoy los países de dicha región habían tenido bloques subregionales (como las comunidades andina, centroamericana, caribeña, Mercosur o ALBA) y como conjunto sólo se habían asociado a potencias del hemisferio norte.

Cuando el mundo quedó polarizado entre Washington y Moscú, América Latina creó con y detrás del primero la Organización de Estados Americanos (OEA), entidad que siempre debió marchar bajo la hegemonía norteamericana a punto de que nunca cuestionó a ninguna intervención militar que la Casa Blanca hubiese hecho y le respaldó en la suspensión de Cuba.

Cuando EE.UU. ganó la Guerra Fría, permitió que los países americanos de habla hispana y portuguesa desarrollasen cumbres junto a sus ex potencias coloniales (España y Portugal). La Comunidad Iberoamericana pudo adoptar cierta independencia ante la Casa Blanca (como al integrar Cuba, cuyo comandante Fidel Castro fue junto al rey español su más asiduo participante), pero en lo general aceptaba el modelo del nuevo liberalismo del Consenso de Washington.

Cuando la unipolaridad norteamericana empezaba a ser cuestionada por la emergencia de nuevas fuerzas (como China, Rusia, India, Irán o Europa) América Latina se fue juntando con los países de habla inglesa, francesa y holandesa del Caribe para realizar cumbres con la Unión Europea. El objetivo de éstas era buscar seguir manteniendo una buena relación con EE.UU., pero buscando mejores lazos comerciales con Europa y utilizar a ésta para poder renegociar su tradicional aguda dependencia ante Washington.

A medida que China amenaza con quitarle a EE.UU. el puesto de ser la mayor potencia económica o industrial y que América Latina se ha ido dotando de nuevos gobiernos izquierdistas en un nivel nunca antes visto, se ha generado las condiciones para la creación de esta nueva comunidad que une a las Américas, pero sin EE.UU. y Canadá.

La CELAC estará sujeta a dos presiones polares. Una la que ejercen México, Colombia, Perú, Chile, Panamá, Costa Rica y otros países pro EE.UU. quienes quieren un ente que colabore con Washington y que no cuestione los TLC con éste. Otra es la que persigue la ALBA, que quisiera que este ente sepulte y reemplace a la OEA. El país más grande del nuevo bloque (Brasil) debe servir como puente entre ambos y Chávez ha propuesto que Lula, cuando deje la Presidencia brasileña, asuma la jefatura de la CELAC.

Pugna por las Malvinas

Entre Buenos Aires y Londres hay una centenaria disputa por el control de 3 archipiélagos que están cerca a la Antártida. A 480 kilómetros al sudeste de la Patagonia están las Malvinas. 1,390 kilómetros más al sudeste quedan las Georgias del sur y 640 kilómetros aún más al sudeste están las Sándwiches del sur.

La gran mayoría de estas islas están deshabitadas. Solo las Malvinas tienen pobladores nativos, los cuales apenas son unas 3,000 personas, una exigua cantidad comparada a las 500,000 ovejas que ellos crían. Las islas Georgias y Sándwiches del sur son paraísos ecológicos donde solo residen multitudes de pingüinos y aves y mamíferos marinos.

Desde que a inicios del siglo XVI Américo Vespucio divisó a las Malvinas, España, Francia, Reino Unido y Argentina  han enviado allí algunos pocos colonos. En 1776 los castellanos echaron a los británicos, quienes en 1831 restablecieron su autoridad sobre éstas, aprovechándose que dos años antes buques norteamericanos destruyeron un penal y un enclave de Argentina.

En 1914 este fue el único territorio americano que fue escenario de una batalla naval entre alemanes y británicos. En 1982 la dictadura militar argentina invadió a las Malvinas. En dicha guerra murieron unos 650 soldados argentinos y más de 250 británicos.

A pesar de que este conflicto tuvo relativamente poca duración y bajas y se dio en una zona tan marginal y despoblada del planeta, sus efectos sobre la política mundial se hicieron sentir.

La desgastada primera ministro británica Thatcher usó dicha victoria para arremeter exitosamente contra los poderosos sindicatos de su país conduciendo a la peor derrota del laborismo británico y creando las bases del nuevo modelo monetarista y de privatizaciones que luego serviría de ejemplo para el resto del mundo  y como una palanca que permitió colapsar al bloque soviético. En el caso argentino condujo a la caída de la junta y allí y en América Latina a consolidar la apertura liberal del sistema político y económico.

Hoy las Malvinas vuelven a ser escenario de pugnas. Lo que enciende la mecha allí es el inicio de exploraciones petrolíferas.  Tanto Cristina Kirchner como Gordon Brown han perdido mucha popularidad interna y requieren mostrar firmeza  ante sus electores.

Sin embargo, hay varias diferencias con el escenario de hace 28 años. No se ven posibilidades inmediatas de guerra, pero Argentina se siente envalentonada por el respaldo que ha tenido de la cumbre latinoamericana y caribeña (incluyendo la de 12 miembros americanos de la Commonwealth y de 10 islas regidas por la reina británica)  y por la manera en el cual la alianza anglo-americana se haya empantanada por la recesión y por las guerras en Iraq y Afganistán.

Los 3,000 habitantes de las Malvinas (o Falklands en inglés) tienen ciudadanía británica aunque no votarán en las cruciales elecciones generales  británicas de Mayo. Sin embargo, si la tensión se acentúa, es posible que estas islas se conviertan en uno de los tópicos electorales obligando a los candidatos a querer competir entre ellos mostrando mayor patriotismo y dureza ante los reclamos argentinos.

La presiden-tica

24 de Febrero del 2010

LIMA | Laura Chinchilla será la primera presidenta tica. Ella ganó ampliamente las elecciones de Costa Rica con casi el 47% de los votos válidos.

Mucho se habla de que Costa Rica ya entró así al club de los países americanos que han sido o son gobernados por mujeres y que incluye a Chile, Argentina, Bolivia, Panamá, Nicaragua y Jamaica. Paradójicamente sólo Argentina ha tenido dos mandatarias (mientras que los demás sólo han tenido una) y los tres países más poblados del hemisferio (Estados Unidos, Brasil y México) sólo han sido regidos por varones.

Sin embargo, las feministas o los “progresistas” no han de estar tan contentos con ella. Chinchilla condena las uniones sexuales gays, el aborto, la píldora del día siguiente y la separación entre la Iglesia y el Estado. Esto puede hacer que algunos la tilden como una versión latina y católica del conservadurismo social anglo- protestante que encarna Sarah Palin.

A pesar de ser miembro de la Internacional Socialista, Chinchilla y Arias representan al sector de la socialdemocracia que más promueve las privatizaciones, el libre mercado y la alianza con EE.UU.

Su elección debe estar creando malestar dentro de la ALBA y la izquierda latinoamericana.

Si la primera década del siglo XXI vio la emergencia de nuevos gobiernos progresistas en el hemisferio, algo diferente ocurre al filo del inicio de la nueva década. Los cuatro países que recientemente han electo nuevos mandatarios en la región (Panamá, Honduras, Chile y Costa Rica) han escogido a gente que está a la derecha de sus antecesores (como en los tres primeros casos) o que mantiene el mismo rumbo pro EE.UU.

Costa Rica es el país más influido por la socialdemocracia en América Latina. Sin embargo, el peso del ala derecha de esta ha crecido en detrimento del de la izquierda. En las presidenciales pasadas (2006) el líder del ala pro TLC de la socialdemocracia (Arias) casi empató en el 40% al ala anti TLC de esta (Solís). Esta vez Chinchilla, quien entonces fue su candidata vicepresidencial, se acercó al 50% mientras que Solís perdió la mitad de su electorado (bajó al 25%) y la fuerza que más creció fue la de los “libertarios” que piden dolarización plena (21%).

Obama se valdrá de la elección de Chinchilla y de que sus tropas han logrado ser aceptadas para ocupar Haití para buscar a la readmisión de Honduras en la OEA, y para aislar la ALBA (presionando para que El Salvador no entre a este bloque pro Chávez).

Obama con el Dalai Lama

23 de Febrero del 2010

LIMA | Obama, al igual que sus tres predecesores, recibió al Dalai Lama, a quien se le volvió a presentar como un campeón de los derechos humanos, nacionales y religiosos del Tíbet.

El Tíbet es la nación más alta del mundo. Pese a tener un idioma y una escritura muy diferentes a la china, llegó a ser parte del imperio chino en varias ocasiones.

Desde 1578 hasta los años cincuenta, el Tíbet ha sido regido por 14 Dalai Lamas. Estos sumos sacerdotes encabezaban una autocrática teocracia donde allí eran desconocidos la modernidad, las elecciones o los derechos laborales y de las mujeres. Hasta hoy uno de sus ritos consiste en alimentar a los buitres con carne humana. Cuando Hitler gobernó Alemania (1933-45) uno de sus espías fue el educador y guía del actual Dalai Lama.

En 1912-49 Tíbet tuvo una independencia de facto. Cuando en 1949 Mao funda la República Popular de China, él busca reincorporar al Tíbet. Sus intentos de cogobernar con el Dalai Lama fracasan, pues Mao quería una reforma agraria, la industrialización e imponer una economía planificada centralizada bajo la tutela de un partido único comunista. La casta sacerdotal budista se había asentado en la propiedad feudal y el control religioso sobre todas las esferas socioculturales.

Ese choque condujo a que en 1959 el Dalai Lama se refugiase en la India. Desde entonces su gobierno en el exilio ha buscado el apoyo de Occidente para restablecerse. Mientras el Dalai Lama ha substituido su prédica independentista por una pro autogobierno, Beijing ha aceptado grados de autonomía y cohabitar con un ala del clero, aunque sigue tildándolo de “separatista”.

Washington reconoce la integridad territorial china, pero coquetea con los movimientos nacionalistas de las regiones periféricas para aumentar su poder de negociación ante Beijing. Cuando la Casa Blanca azuza al Tíbet, Xinjiang o Taiwán, busca presionar a China para que liberalice su sistema partidario, altere el valor de su moneda o se acerque a los requerimientos de su política exterior ante Corea o el Medio Oriente.

Tíbet aumentará su peso en la policía mundial por ello, pero también porque allí hay vastas riquezas minerológicas y ya China culmina un gran ferrocarril que permite llegar a varias de sus más distantes partes.

Dilma Rousseff

22 de Febrero del 2010

LIMA | Hay dos novedades en América Latina del siglo XXI a la hora de elegir gobernantes. Una es el que crece el número de presidentas y otra es el que cada vez hay más ex presos sindicados de “terroristas” que llegan a Palacio.

Hoy, Lula ha decidido amalgamar esas dos modas en una y ha logrado que la candidata oficial de su “Partido de los Trabajadores” para reemplazarle en el cargo sea Dilma Rousseff. Ella es la ministro jefe del personal del gobierno brasileño (el segundo puesto más importante del gabinete), aunque de joven fue una dirigente de la guerrilla urbana de la “Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares” (por lo que fue encarcelada y torturada en 1970-72).

A pesar de la enorme popularidad de Lula, no es seguro que ella gane las elecciones generales del 3 de octubre. Es más, ella va segunda en las encuestas.

Sin embargo, si ella sale electa Brasil se convertiría en el primer país del mundo con más de 50 millones de habitantes en que tenga o haya tenido una presidenta. Ella sería la décima gobernante en la historia americana y América Latina por primera vez tendría simultáneamente a tres presidentas (ella, Cristina Kirchner de Argentina y Laura Chinchilla de Costa Rica).

Rousseff comparte con los actuales presidentes de Uruguay (Pepe Mujica) y de Nicaragua (Daniel Ortega) y con los vicepresidentes de Bolivia (Álvaro García) y de El Salvador (Salvador Sánchez) el haber evolucionado desde ser comandantes de la “vía armada al socialismo” hasta ser funcionarios de la “vía electoral con el capitalismo”.

Un eventual gobierno suyo no cambiaría al Brasil ni a la región, aunque si Lula es remplazado por la centroderecha ese hecho, tras el triunfo derechista en Chile, podría debilitar y hasta revertir a la “marea rosa” que ha estado inundando a América Latina.



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