Viernes, 24 de Mayo del 2019
turismo

Lambayeque Colonial

SAÑA

Ciudad fundada por el virrey Diego López de Zúñiga, conde de Nieva, Saña formaba parte del corregimiento de Trujillo. Poco a poco se fueron instalando numerosas familias de hacendados, que con sus riquezas levantarían mansiones, y contribuirían a la construcción de templos y conventos.

Saña entra a la historia moderna cuando, conjuntamente con Mocupe, pasa a manos del capitán Félix Alonso Morales. Al poco tiempo, la encomienda empieza a prosperar, al punto que el capitán Baltazar Rodríguez cumple el encargo de fundar, en el emplazamiento del Tambo Real del valle de Saña, la villa de Santiago de Miraflores.

La presencia de un fértil valle ubicado en un lugar estratégico, entre los de Jequetepeque y Lambayeque, con obras de irrigación construidos en la época prehispánica, atraerán na nuevos habitantes. Esto hará que se convierta en un lugar intermedio entre los asentamientos más importantes del norte: Trujillo y Piura.

El esplendor de la ciudad de Saña fue vertiginoso, aunque luego sufrirá dos desgracias que la convertirán en lo que actualmente es: una ciudad fantasma. La primera sucedió cuando el flamenco Edward Davis y doscientos piratas invadieron y saquearon la ciudad (3 de marzo de 1686). La segunda ocurrió un siglo después (1790), cuando se produjeron precipitaciones inenterrupidamente durante un mes, producto del denominado Fenómeno del Niño. Las viviendas de adobe colapsaron, y sólo resistieron los edificios construidos a base de piedra, como las iglesias. Existe la creencia de que tales sucesos fueron un castigo de Dios, debido a las costumbres relajadas de los esclavos que trabajaban en las haciendas, las cuales eran imitadas por los dueños.

En la actualidad se aprecian los restos de los conventos San Agustín, San Francisco y el pórtico de la Iglesia La Merced.

Saña está a 46 km al sureste de la ciudad de Chiclayo (1 hora y 30 minutos en bus).

Cada 15 y 16 de diciembre los pobladores de la provincia de Otuzco recorren la sagrada imagen de la Virgen de la Puerta. Ésta es descendida desde su nicho en la fachada del templo hasta las andas mediante un sistema de cables.

Su nombre se origina luego de habérsela encontrado en la puerta del templo, cuando se dirigía a salir para auxiliar a alguna persona necesitada. A la sagrada imagen se le atribuyen milagros relacionados con la salud, pero también se preocupa del buen vivir y el buen morir de sus devotos. Los pobladores miran su rostro para ver si se encuentra pálido o rosado, si está sonriente o serio, a fin de determinar si la cosecha será buena o mala.

Como parte de la celebración de la festividad de la Virgen de la puerta, se realizan danzas muy antiguas de los Chimos y de las Coyas de Otuzco.