Un
09 de setiembre de 1928 nació en Lima el talentoso
poeta y eximio narrador Manuel Scorza. Después de
vivir algunos años en Huancavelica, regresó
para terminar su formación escolar en el Colegio
Militar Leoncio Prado. En 1945 ingresó a la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos y comenzó una etapa
de febril actividad política.
Como poeta se dio a conocer en 1954 cuando obtuvo en México
un premio de poesía con su Canto a los mineros
de Bolivia. Al año siguiente, publicó
su primer libro de poesía Las imprecaciones,
claramente influido por César Vallejo y Pablo Neruda;
tres años después, Los adioses.
Posteriormente, entregó Desengaño
del mago (1961), Réquiem para un
gentil hombre (1962) y El vals de los reptiles
(1962).
En el género novelístico, Manuel Scorza se
valió de los recursos técnicos de Juan Rulfo
y de Gabriel García Márquez para escribir
la saga sobre cerro de Pasco: La guerra silenciosa, conformada
por Redoble por Rancas (1970),
Garombo el invisible (1972), El jinete
insomne (1077) y La tumba del relámpago
(1979). Cuando comenzaba una nueva saga, un accidente aéreo
acabó con su vida. El 28 de noviembre de 1983, el
boeing 747 de la compañía colombiana Avianca,
que iba a aterrizar en el aeropuerto de Barajas (Madrid),
con destino final Bogotá, se precipitó a tierra
un minuto antes de llegar al aeropuerto madrileño.
La danza inmóvil (1983) fue la única
novela que pudo escribir de esta última etapa.
EPISTOLA A LOS POETAS QUE VENDRAN
Tal vez mañana los poetas pregunten
por qué no celebramos la gracia de las muchachas;
quizá mañana los poetas pregunten
por qué nuestros poemas
eran largas avenidas por donde venía la ardiente
cólera.
Yo respondo: por todas partes se oía llanto,
por todas partes nos cercaba un muro de olas negras.
Iba a ser la poesía
una solitaria columna de rocío?
Tenía que ser un relámpago perpetuo.
Yo os digo:
mientras alguien padezca,
la rosa no podrá ser bella;
mientras alguien mire el pan con envidia,
el trigo no podrá dormir;
mientras los mendigos lloren de frío en la noche,
mi corazón no sonreirá.
Matad la tristeza, poetas.
Matemos a la tristeza con un palo.
Hay cosas mas altas
que llorar el amor de tardes perdidas:
el rumor de un pueblo que despierta,
eso es mas bello que el rocío.
El metal resplandeciente de su cólera,
eso es mas bello que la luna.
Un hombre verdaderamente libre,
eso es mas bello que el diamante.
Porque el hombre ha despertado,
y el fuego ha huido de su cárcel de ceniza
para quemar el mundo donde estuvo la tristeza.