Hoy
se cumple 121 años del nacimiento de uno de los escritores
más eximios que ha dado el Perú: Manuel González
Prada. De padres aristócratas y sumamente religiosos,
nació en Lima en 1844. Estudió en el Seminario
Conciliar y posteriormente en al Universidad Nacional Mayor
de San Marcos.
Por su obra y su papel intelectual, a Manuel González
Prada se le considera el gran inaugurador de la modernidad
en el Perú. Fueron dos los géneros en los
cuales destacó: el ensayo y la poesía. En
sus ensayos criticó acremente a la sociedad peruana,
sobre todo después de la derrota en la guerra con
Chile. Denuncia la corrupción y la injusticia; la
pobreza intelectual; el oportunismo de los caudillos y partidos
políticos; el estado de putrefacción de la
Iglesia, entre otras lacras que envuelven al país.
Es célebre el discurso del Politeama (1888), en la
cual suelta su famosa frase: “! Los viejos a la tumba,
los jóvenes a la obra !”. Fue el primero en
percibir cabalmente el problema del indio: una clase social
explotada por las clases dominantes. Sus obras ensayísticas
principales son: Páginas libres (1894), Horas de
lucha (1908), Anarquía (1936), Nuevas páginas
libres (1937), Figuras y figurones (1938) y Propagandas
y ataques (1939).
En cuanto a su obra poética, podemos hablar de dos
vertientes, una satírica, en la cual se burla de
las costumbres del país: Presbiterianismos (1909),
Grafitos (1937) y Letrillas (1975); y otra mas bien de corte
romántica: Minúsculas (1901), Exóticas
(1911), Trozos de vida (1933), Libertianas (1938), Baladas
(1939) y Cantos de otro siglo (1979). “ Sin negar
los méritos poéticos de José Santos
Chocano, especialmente considerables desde una perspectiva
histórica, Prada no solo lo precedió, sino
que lo aventajó en osadía modernizante y en
hondura para asimilar varias tradiciones poéticas
fuera de lo hispánico…”, nos dice Ricardo
González Vigil, crítico peruano, en su obra
Literatura.