José
María Eguren y Rodríguez, considerado uno
de los forjadores de la tradición de la poesía
moderna peruana, nació en Lima el 7 de julio en 1874.
Fue criado por sus hermanos debido a que perdió a
sus padres a temprana edad. Su infancia se desenvolvió
en un ambiente propicio para la creación poética:
rodeado de naturaleza. Durante la ocupación chilena,
pasó muchos apuros e ingresó al colegio Inmaculada
a edad avanzada. No obstante, no pudo acabar sus estudios.
Esta deficiencia la compensó leyendo vorazmente a
los poetas simbolistas y decadentes como Baudelaire, Verlaire,
Mallarmé, Rimbaud, Octave Mirbeau, pero también
D´Anunzio. Asimismo, a los maestros de la literatura
nórdica, Grima y Andersen, y a los prerrafaleistas
y esteticistas ingleses, Ruskin, Rosetti y Wilde.
En 1899, publicó sus primeros poemas en la revista
Lima Ilustrada. Eguren era un poeta adelantado para su época,
por ese motivo la crítica compuesta por intelectuales
renombrados como Riva Agüero, Ventura García
Calderón y Clemente Palma no lo comprendieron. “La
poesía de Eguren fue calificada de “difícil”
por los críticos de su tiempo, que tenían,
sin duda, el oído acostumbrado a la sonoridad retumbante
de Chocano y el espíritu solo permeable a los cisnes
y a las fiestas versallescas o al falso americanismo del
cóndor y la tapada. Eguren resulta incomprensible
porque decanta el modernismo, lo libera, como en el famoso
poema de Juan Ramón Jiménez, de sus ropajes
suntuosos y pesados, de su falsa joyería teatral,
y lo convierte en una fina aventura interior, iluminada
apenas por una luz de sueño”, dice Washington
Delgado.
Tan solo dos grupos del mundo intelectual apoyaron al talentoso
poeta: La revista Colónida, cuyo primer número
se lo dedica y el Amauta, que le dedica el primer número
íntegramente. En este último José Carlos
Mariátegui y Jorge Basadre contribuyeron con esclarecedores
artículos.
La obra de José María se reduce a tres poemarios:
Simbólicas (1911), La Canción de las figuras,
Sombras y Rondinelas (1929). Posteriormente, se publicaron
Poesías completas, estudio de Manuel Beltroy (1952).
Antología poética, ed. Julio Ortega (1966).
Poesías completas y Prosas selectas (ed. Estuardo
Nuñez, 1970). Antología poética, ed.
Américo Ferrari (1972). Obra poética completa,
pról. Luis Alberto Sánchez (1974). Obras completas
ed., pról. y notas de Ricardo Silva-Santisteban (Lima,
1974).
La niña de la lámpara azul
En el pasadizo nebuloso
cual mágico sueño de Estambul,
su perfil presenta destelloso
la niña de la lámpara azul.
Ágil y risueña se insinúa,
y su llama seductora brilla,
tiembla en su caballo la garúa
de la playa de la maravilla.
Con voz infantil y melodiosa
con fresco aroma de abedul,
habla de una vida milagrosa
la niña de la lámpara azul.
Con cálidos ojos de dulzura
y besos de amor matutino,
me ofrece la bella criatura
un mágico y celeste camino.
De encantación en un derroche,
hiende leda, vaporoso tul;
y me guía a través de la noche
la niña de la lámpara azul.
José María Eguren
Los reyes rojos
Desde la aurora
combaten dos reyes rojos,
con lanza de oro.
Por verde bosque
y en los purpurinos cerros
vibra su ceño.
Falcones reyes
batallan en lejanías
de oro azulinas.
Por la luz cadmio,
airadas se ven pequeñas
sus formas negras.
Viene la noche
y firmes combaten foscos
los reyes rojos.
(De Simbólicas)
José María Eguren