Hace
35 años dejó de existir uno de los novelistas
más prominentes: José María Arguedas.
Nacido en Andahuaylas, Apurímac, el 18 de enero de
1911, se comprometió socialmente con los seres más
explotados del país: las comunidades indígenas.
La muerte de su madre, cuando apenas tenía tres años,
y el segundo matrimonio de su padre cambiaron radicalmente
su vida. El nuevo matrimonio se trasladó a la hacienda
de su madrastra, quien era dueña de medio pueblo
y despreciaba a los indios y al mundo andino. José
María sufrió desde el principio no sólo
el maltrato de su madrastra, sino también el de sus
tres hijos. Los cuatro lo habían marginado al ambiente
de los indios, es decir, a la cocina. Sin embargo, paradójicamente,
allí encontró cariño y protección.
A la postre, Arguedas se identificará con ellos.
En 1921 vivió un tiempo en Viseca, donde conoció
el mundo de las comunidades indígenas y distinguió
las diferencias entre el mundo de los indios y el colono.
Su permanencia en este lugar es considerado por el propio
Arguedas como su etapa más feliz. Sin embargo, al
tratar de alejarse de su extracción social e intentar
ingresar plenamente en el mundo de los indios fracasa, razón
por la cual se sintió humillado.
Todos estos infelices episodios mermarán progresivamente
su salud e influirán en su decisión fatal.
En abril de 1966 intentó suicidarse por primera vez,
pero falló. Una carta a su amigo Alejandro Ortiz,
el 2 de diciembre de 1967, resulta revelador: “ Tengo
conflictos graves desde la infancia. No fueron nunca resueltos,
desembocaron en un suicidio que se frustró, pero
los conflictos no se resolvieron. Fuiste, en tu propia casa,
testigo de la feroz pelea interna que libré antes
de tomar esas píldoras. No puedo estar seguro qué
va a pasar después. Y nadie tiene la culpa sino las
circunstancias en qué pasé mi infancia…”
Tres años después, un 28 de noviembre, en
la Universidad Nacional Agraria “La Molina”,
se disparó un tiro a la cabeza. Después de
una larga agonía, murió el 2 de diciembre.
Sus obras más representativas son: Yawar Fiesta (1941);
Los ríos profundos (1958), su obra maestra; Todas
las sangres ( 1965 ), la más ambiciosa e incomprendida
en su tiempo; y El zorro de arriba, el zorro de abajo, publicada
póstumamente.