Contrariamente
a los que muchos puedan creer o suponer, Lima no fue la
primera capital del Perú ( del Virreynato del Perú
). Al principio, los españoles eligieron Jauja, dado
que la etnia del lugar, los huancas, se habían plegado
a ellos. Sin embargo, pronto advirtieron los inconvenientes:
la lejanía del mar, el hecho de estar rodeado por
nieve y malos pasos, y que tanto los caballos como las aves
de corral no se podían reproducir. Por otro lado,
no tenían accedo a un puerto para casos de emergencia.
Así las cosas, los españoles se trasladaron
hacia la costa sur y se establecieron en Sangallán,
en el actual valle de Pisco, muy cerca de un lugar conocido
como media Luna, y allí fundaron la capital. Pero
la costa de Sangallán tampoco ofrecía un buen
puerto, entonces dirigieron su objetivo hacia el norte y
se encontraron con el señorío del cacique
Taulichusco y les pareció el lugar adecuado, puesto
que contaba con un buen clima, un excelente puerto (Callao),
un río apropiado (Rímac) y extensas áreas
de cultivo.
Francisco
Pizarro decide, por tanto, fundar la ciudad de Lima el 18
de enero de 1535, en nombre de los reyes de Castilla: el
emperador Carlos V y de su madre la reina Juana; y la denominó
oficialmente “Ciudad de los Reyes”, en homenaje
a los Reyes Magos, por la cercanía de su fiesta.
El trazo de la ciudad se hizo bajo el estilo renacentista,
siendo Diego de agüero el encargado del diseño.
Por orden del conquistador, se construyeron
117 manzanas, divididas en cuatro grandes solares, sobre
una superficie de 214 hectáreas. En un principio
la ciudad albergaba solamente a 70 españoles. Años
más tarde, en 1599, se registraba una población
de 14,262 habitantes. Y en 1614, llegaba hasta 26,441, de
las cuales 40% eran españoles, 39% negros, 10% clérigos,
8% indios y 3% mulatos o mestizos.