Dos
acontecimientos ocurridos en el siglo XVIII, como la Revolución
Francesa y la Independencia de los Estados Unidos, repercutieron
en los países de América Latina con protestas,
motines y rebeliones. El rey de España, Fernando
VII, había impedido todo intento de emancipación
en las colonias. En el año 1816, solo zonas de rebelión
libertaria: las Provincias Unidas del Río de la Plata
y la Región de los Llanos Orientales del Orinoco,
desde las cuales partirán las dos Corrientes Libertadores,
la de Don José de San Martín y la de Simón
Bolívar.
Al principio, Don José de San Martín pensaba
que la independencia de América podía lograrlo
por la vía pacífica, sobre la base de contenidos
y negociaciones. Posteriormente, se dio cuenta que el único
camino para hacerla realidad era la vía militar.
Por otro lado, tomó conciencia del error que había
cometido el ejército del Alto Perú: hacer
la guerra al ejército realista en las alturas con
soldados de origen costeño. De tal forma, esbozó
su estrategia: atacar al enemigo por Chile y desde allí
dirigirse al Perú por mar. Asimismo, debía
persuadir a la aristocracia criolla a la causa independentista.
Para el caso, envió a Lord Cochrane como emisario
a fin de hacerles ver que en el proceso las estructuras
sociales no se verían afectadas.
El 12 de febrero, San Martín atraviesa los Andes
e ingresa a Santiago y proclama la independencia que se
ve reforzada con la Batalla de Maipú el 4 de abril.
El
20 de agosto de 1820 el Ejército Libertador parte
de Valparaíso (Chile) con 4.118 soldados y desembarca
el 8 de septiembre en la bahía de Paracas. Entre
el 25 de marzo y el 21 de mayo de 1821 se llevó a
cabo una entrevista entre un representante del Virrey La
Serna y José de San Martín. La propuesta de
este último consistía en crear un Perú
libre, presidido por un príncipe español.
Ambos acordaron una tregua. Al final de la entrevista, el
virrey aceptó abandonar la capital el 6 de julio
de ese año. El 10 de julio San Martín ingresa
a Lima y el 15 de julio reúne a Cabildo Abierto.
Don Manuel Pérez Tudela redacta el Acta de la Independencia,
que fue suscrita por insignes personajes de la ciudad:
"En la ciudad de Los Reyes, el quince de Julio de mil
ochocientos veintiuno. Reunidos en este Excmo. Ayuntamiento
los señores que lo componen, con el Excmo. e Ilmo.
Señor Arzobispo de esta santa Iglesia Metropolitana,
prelados de
los
conventos religiosos, títulos de Castilla y varios
vecinos de esta Capital, con el objeto de dar cumplimiento
a lo prevenido en el oficio del Excmo. Señor General
en jefe del ejercito Libertador del Perú, Don José
de San Martín, el día de ayer, cuyo tenor
se ha leído, he impuesto de su contenido reducido
a que las personas de conocida probidad, luces y patriotismo
que habita en esta Capital, expresen si la opinión
general se halla decidida por la Independencia, cuyo voto
le sirviese de norte al expresado Sr. General para proceder
a la jura de ella. Todos los Srs. concurrentes, por sí
y satisfechos, de la opinión de los habitantes de
la Capital, dijeron: Que la voluntad general está
decidida por la Independencia del Perú de la dominación
Española y de cualquiera otra extrajera y que para
que se proceda a la sanción por medio del correspondiente
juramento, se conteste con copia certificada de esta acta
al mismo Excmo. y firmaron los Srs.: El Conde de San Isidro-
Bartolomé, Arzobispo de Lima, Francisco Javier de
Zárate- El Conde de la Vega de Ren- El Conde de las
Lagunas-Toribio Rodriguez-Javier de Luna Pizarro-José
de la Riva Aguero-El marquez de Villa fuerte ..".
El 28 de julio Don José de San Martín declara
la Independencia del Perú. Las palabras que dirigió
a la población fueron: “El Perú
es desde este momento libre e independiente por la voluntad
general de los pueblos y por la justicia de su causa que
Dios defiende. ¡Viva la Patria! ¡Viva la libertad¡
¡Viva la Independencia¡”.