Un
día como hoy - 8 de octubre - se conmemora 126 años
del Combate de Angamos. Recordemos que, en el Combate de
Iquique (21 de mayo de 1879), Grau, al mando del Huáscar,
hundió el buque chileno Esmeralda, muriendo su comandante
Arturo Prat, pero, en esa misma batalla, también
perdimos la Independencia, nuestro mejor barco. Debido a
esto, la escuadra peruana se quedó solamente con
dos barcos: la corbeta Unión y el monitor Huáscar.
Y es justamente este último, bajo el mando de Grau,
el que durante 6 meses sostuvo la lucha en el mar, imposibilitando
que el enemigo, los chilenos, invadieron Tarapacá.
Las hazañas de Grau trascendieron las fronteras del
Perú y se difundieron por el mundo, y, gracias a
la grandeza espiritual que siempre demostró con los
enemigos derrotados, le valió el calificativo de
Caballero de los Mares.
Entre fines de mayo y principios de octubre de 1879, Grau,
al mando del Huáscar, incendió a la goleta
chilena Glorinda, atacó el puerto de Antofagasta,
se apropió de la goleta Coquimbo y de la barca Emilia,
se enfrentó con el Cocharne, la Abtao y la Magallanes,
cortó el cable submarino en Antofagasta y se apoderó
del Rímac. Valiéndose de su extraordinaria
competencia, hostilizaba constantemente al enemigo con sus
inesperadas apariciones en la costa de Chile.
Las hazañas del Huascar produjeron indignación
popular en Chile contra el Presidente y sus Ministros, exigiéndose
la renuncia de ellos así como la del Jefe de la Escuadra.
Para derrotar al monitor, los chilenos tuvieron que apelar
a toda su fuerza marítima.
En la mañana del 8 de octubre el Huáscar y
la Unión se encontraron con una de las dos divisiones
de la escuadra integrada por el Blanco Encalada, la Covadonga
y el Matías Cousiño, pero Grau logró
eludir el peligro. Sin embargo, a las pocas horas se encontró
con la otra división chilena conformada por el Cocharne,
la O’ Higgins y el Loa. Sólo la Unión
pudo escapar, gracias a
su
mayor velocidad.
El Huáscar inició el combate a las 9 y veinte
minutos de la mañana, disparando sus cañones
contra el Cocharne. El Blanco Encalada y la Covadonga y
cuatro buques chilenos acorralaron a Grau. Al poco tiempo,
el Cocharne destruyó la torre de comando y Grau murió
en el acto, mientras que el teniente primero Diego Ferré
quedó moribundo. Elías Aguirre, el capitán
de fragata, lo sucedió en el comando pero fue muerto
casi de inmediato y le siguió en el puesto el teniente
primero José Melitón Rodríguez. Éste
también murió y lo reemplazó el teniente
primero don Pedro Garezón, quien dispuso a las diez
y treinta minutos de la mañana que se abrieran las
válvulas para hundir el barco en el océano,
antes de que cayera en mano de los chilenos. Atentos a la
operación, los chilenos optaron por abordar el Huáscar
y éste cayó prisionero después de una
lucha heroica, con el cual Chile
POEMA
EN HOMENAJE A MIGUEL GRAU
Esta no es una marcha fúnebre. Esta es una marcha
triunfal,
Una marcha triunfal para los que sucumben en su puesto,
Para los marinos que perecen erguidos sobre sus puentes
de
mando,
Para los broncos tripulantes que yacen en los sepulcros
del océano,
Para los que oyen impasibles las campanas del fondo de las
aguas,
Para los que muerden su angustia cual dulce fruta envenenada,
Era un hombre
para la paz nacido,
Su mano era cordial, y suave su sonrisa,
No era alto de estatura, hablaba poco,
Amaba su paisaje de tristes arenales,
Su desolado país entre el océano y la selva
acorralado.
Yo no lloro la tragedia de Angamos; yo la
canto:
El barco es pequeño, y el océano es grande,
Pero la muerte es infinita, y lo contiene todo.
(Fragmento:
A Grau, por Juan Ríos - 1946)