Dos
batallas tuvo que librar el Ejército Patriota contra
el Ejército Realista para consolidar la Independencia
del Perú: la Batalla de Junín y la Batalla
de Ayacucho.
Un factor importante que jugó a favor de la causa
patriótica fue la inopinada sublevación del
general Olañeta en el Alto Perú, quien tenía
a su cargo cuatro mil soldados. Esto obligó al virrey
a enviar al general Valdés a combatirlo. Además,
los españoles estaban divididos en dos bandos: conservadores
y liberales. Pedro Antonio de Olañeta, conservador,
se rebeló porque no estaba de acuerdo con que sus
hombres formaran parte del ejército realista dirigidos
por un liberal: el general Canterac.
Simón Bolívar no desaprovechó esta
situación y decidió atacar al contingente
al mando del general Canterac. Antes de librarse la batalla,
lanzó el célebre discurso:
¡Soldados! Vais a
completar la obra más grande que el cielo ha
encomendado a los hombres: la de salvar un mundo entero
de la esclavitud.
¡Soldados! Los enemigos que vais a destruir
se jactan de catorce años de triunfos; ellos,
pues serán dignos de medir sus armas con las
vuestras que han brillado en mil combates.
¡Soldados! El Perú y la América
toda aguardan de vosotros la paz, hija de la victoria,
y aún la Europa liberal os contempla con encanto
porque la libertad del Nuevo Mundo es la esperanza
del Universo. ¿La burlaréis? No. No.
Vosotros sois invencibles.
El 6 de agosto de 1824 ambos ejércitos se encontraron
en la Pampa de Junín. Provenientes del llano de Rancas,
a 36 Km de Cerro de Pasco, Bolívar y sus hombres llegaron
en mejores condiciones que Canterac y su ejército.
Sin embargo, los realistas obligaron a retroceder a los patriotas.
En ese momento entra al campo de batalla el primer escuadrón
del regimiento Húsares del Perú, al mando del
comandante argentino Manual Isidoro Suáres y su teniente
ayudante mayor del primer escuadrón José A.
Rázuri, atacando por la retaguardia al ejército
realista. Es así que los patriotas resultaron vencedores.
En razón de ello, Simón Bolívar redacta
la Proclama de Junín:
¡Peruanos! La campaña que debe completar
vuestra libertad ha empezado bajo los auspicios más
favorables. El ejército del general Canterac
ha recibido en Junín un golpe mortal, habiendo
perdido, por consecuencia de este suceso, un tercio
de sus fuerzas y toda su moral. Los españoles
huyen despavoridos abandonando las más fértiles
provincias, mientras el general Olañeta ocupa
el Alto Perú. ¡Peruanos! Bien pronto
visitaremos la cuna del Imperio peruano y el templo
del Sol. El Cuzco tendrá en el primer día
de su libertad más placer y más gloria
que bajo el dorado reino de sus Incas. Cuartel
General Libertador de Huancayo, 13 de agosto de 1824