La
última batalla de la Campaña del Sur, de la
Guerra del Pacífico, se llevó a cabo en Árica,
último bastión de resistencia que se hallaba
en medio de los territorios invadidos por el ejército
chileno hasta Moquegua. Para ese entonces, Bolivia ya se
había retirado de la guerra.
Antes de iniciarse la batalla decisiva,
la armada chilena, la armada chilena envió, hasta
en dos oportunidades, propuestas de rendición. La
primera la hizo extensiva el mayor de artillería
Juan de la Cruz Salvo el 5 de junio de 1880, y tuvo como
respuesta la célebre frase del coronel Francisco
Bolognesi: “Tengo deberes sagrados que cumplir
y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”.
La segunda propuesta estuvo a cargo del ingeniero peruano
en ele cuartel de los chilenos, pero esta vez el coronel
no lo recibió.
La batalla que los ejércitos peruanos
y chilenos libraron en Arica fue desigual, pues mientras
éste cont
aba
con 6,000 hombres, aquél contaba con 1,450 hombres.
La ofensiva chilena se inició con la toma de los
fuertes Santa Rosa, San José y 2 de mayo. Ante el
avance inevitable de los chilenos, el coronel Bolognesi
ordenó reforzar el morro: Alfonso Ugarte con 530
hombres se dirigieron a la cumbre. Sin embargo, nada impidió
que el ejército capture el morro de Arica. Allí
inmolaron sus vidas Francisco Bolognesi y Alfonso Ugarte.
Fiel a sus palabras, el coronel luchó hasta quemar
el último cartucho. Cayó luego de recibir dos
descargas de fusilería; una vez en el suelo, fue rematado
a culatazos por un chileno. En el panteón de los héroes
de la Guerra del Pacífico figura al lado de Miguel
Grau Seminario y Andrés Cáceres.