Peruanos en EEUU Peruanos en Alemania Peruanos en España
 
 Elija un mes
Octubre 2008
L
M
M
J
V
S
D
1
2
3
4
6
7
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
 
 
   HISTORIA DEL DIA
--ABRAHAM VALDELOMAR

Escritor de estirpe modernista, Pedro Abraham Valdelomar Pinto nace en Ica el 27 de abril de 1888. Su niñez se desarrolla en el puerto de Pisco, lugar que estará presente en sus cuentos y poesías. "El puerto de Pisco aparece en mis recuerdos como una mansísima aldea, cuya belleza serena y extraña acrecentaba el mar...En el puerto yo lo amaba todo y todo lo recuerdo porque allí todo era bello y memorable. Tenía nueve años, empezaba el camino sinuoso de la vida, y estas primeras visiones de las cosas, que no se borran nunca, marcaron de manera tan dulcemente dolorosa y fantástica el recuerdo de mis primeros años que así formóse el fondo de mi vida triste...", narra Valdelomar en el cuento "Los ojos de Judas".

Posteriormente se traslada a Lima y estudia su secundaria en el colegio Guadalupe. En éste dirige y publica la revista Idea Guadalupana.

En 1905 ingresa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pero al poco tiempo abandona sus estudios. Ese mismo año comienza a trabajar como dibujante en las revistas Aplausos y Silbidos y Siluetas y entrega sus primeros poemas. También colabora en las revistas Monos y Monadas, Fray Kbezón, Actualidades, Cinema y Gil Blas.

A los 22 años Valdelomar publica "El beso de Evans", cuento por el cual la crítica lo considera el fundador del cuento moderno en el Perú. "Lo modernista es en él, el espíritu intuitivo, antirretórico, estéticamente renovador, la fe indesmayable en la belleza…", dice Washington Delgado.

Guillermo Billinghurst asume el poder en 1912 y nombra a Valdelomar director del diario oficial "El Peruano". Al año siguiente, lo designa secretario de la delegación peruana en Roma, razón por la cual viaja a Italia con cargo diplomático. En Italia escribe su cuento más logrado y famoso: "El Caballero Carmelo". "Valdelomar fue el iniciador del cuento peruano con El Caballero Carmelo: hasta entonces, el género narrativo no había llegado a ser en el Perú estéticamente autónomo. La estampa costumbrista, la tradición al estilo de palma y la novela realista fueron únicamente antecedentes de su verdadera aparición y desarrollo en la literatura peruana que solo realizan, de una manera efectiva y elevada a partir de los relatos depurados y hondos de Abraham Valdelomar", anota Washington Delgado.
Óscar Benavides derroca a Billinghurst en 1914 y Valdelomar renuncia a su cargo diplomático y retorna al Perú. Se aboca plenamente al periodismo colaborando en el diario "La Prensa", y a la gestación de sus obras literarias, sirviéndose del seudónimo de "El Conde de Lemos". En 1916 funda y dirige la revista "Colónida", que dará origen al movimiento al grupo o movimiento Colónida."...(la revista) sólo alcanzó a tener cuatro números, pero que conmovió el ambiente literario nacional por su pugnacidad, por su voluntad antirretórica, por su ardiente defensa de la libertad estética. Su primer número llevaba en la portada un retrato al carbón hecho por Valdelomar de un poeta entonces marginal: José maría Eguren; el último empezaba con una editorial escandaloso que defendía y loaba el uso de drogas. La revista Colónida era obra de un pequeño grupo de intelectuales finos y rebeldes, depurados e iconoclastas: Federico More, Alfredo González Prada, Augusto Aguirre Morales..., pero sobre todo se debía al impulso de Abraham Valdelomar, su director e inspirador", refiere Washington Delgado. Con José carlos Mariátegui escribe, ese mismo año, el drama "La Verdolaga", obra que quedó inédita.

En 1918 publica el volumen de cuentos "El Caballero Carmelo" y el ensayo "Belmonte el trágico". Ante los elogios que un lector hace del cuento El Caballero Carmelo, Valdelomar le escribe una carta diciendo lo siguiente: "Antes de mí jamás se ocupó el público con mayor vehemencia, ni se discutió ni se atacó y defendió tanto a escritor alguno. Así, los escritores carecían del estímulo que procura la popularidad y cuando editaban un libro - rara avis- nadie se tomaba la molestia de comprarlo, de donde el mejor libro resultaba ineficaz y estéril. Yo comprendí a tiempo que un escritor necesita, ante todo, una gran popularidad, un público que se interese por él, un mercado para sus obras...¡ Y cuántos recursos he tenido que echar mano para despertar la dormida conciencia de mi pueblo! ¡Cuántos enemigos gratuitos, cuántos maldicientes envidiosos! ¡Cuántos infelices despechados! ¡Qué culpa tengo yo de ser yo". Al año siguiente fue elegido diputado regional por Ica y se dedica a realizar giras por provincias y dar conferencias.

Abraham Valdelomar muere el 2 de noviembre de 1919, a la edad de 31 años, en la ciudad de Ayacucho, cuando formaba parte del Congreso Regional del Centro. Su producción escrita es abundante, a pesar de haber muerto a temprana edad. En una carta dirigida a un amigo hace una suerte de balance de la misma: "Treinta cuentos maravillosos, doscientas crónicas perfectas, quince o veinte pequeños poemas, cuatro o seis conferencias, un drama muy malo, un libro de historia, una tragedia estupenda (Verdolaga), ocho o diez artículos de crítica...dos, tres, cuatro artículos diarios en un periódico".

POEMAS ESCOGIDOS

TRISTITIA

Mi infancia que fue dulce, serena, triste y sola
se deslizó en la paz de una aldea lejana,
entre el manso rumor con que muere una ola
y el tañar doloroso de una vieja campana.

Háblame el mar la nota de su melancolía;
el cielo, la serena quietud de su belleza,
los besos de mi madre una dulce alegría
y la muerte del sol una vaga tristeza.

En la mañana azul, al despertar, sentía
el canto de las olas como una melodía
y luego el soplo denso, perfumado del mar.

Lo que él me dijera, aún en mi alma persiste;
mi padre era callado y mi madre era triste
y la alegría nadie me la supo enseñar...



EL HERMANO AUSENTE EN LA CENA DE PASCUAL

La misma mesa antigua y holgada, de nogal,
Y sobre ella la misma blancura del mantel
Y los cuadros de caza de anónimo pincel
Y la oscura alacena, todo, todo está igual…

Hay un sitio vacío en la mesa hacia el cual
mi madre tiende a veces su mirada de miel
y se musita el nombre del ausente; pero él
hoy no vendrá a sentarse en la mesa pascual.

La misma criada pone, sin dejarse sentir,
la suculenta vianda y el plácido manjar;
pero no hay la alegría ni el afán de reir

que animaran antaño la cena familiar;
y mi madre que acaso algo quiere decir,
ve el lugar del ausente y se pone a llorar…

(De Las voces múltiples)

 
 
 
 
 
Anuncia con Nosotros | Pedidos | Contactanos
Todos los derechos reservados - SerPeruano.com S.A.C. 2004-2008
Diseño realizado Serperuano.com