
Graña
y Montero, uno de los grupos empresariales más
importantes del Perú, celebra sus 75 años
de fundación. El conglomerado nació el
22 de junio, como Gramonvel, una empresa constructora;
luego, en 1949, tomó el nombre que lo identifica
hasta ahora.
A partir del año 1983 la empresa inició
un proceso de diversificación hacia otros campos
de los servicios de ingeniería, logrando un papel
protagónico en el desarrollo del país.
Así nacieron GMP empresa dedicada a las operaciones
petroleras, GMI especializada en diseños de ingeniería,
GMD en Tecnología de Información y CONCAR
en operación y mantenimiento de carreteras.
En conferencia de prensa, José Graña Miró
Quesada, presidente de Graña y Montero, destacó
que en los últimos tres años, el nivel
de actividad de la compañía prácticamente
se ha duplicado, con ingresos por US$510 millones y
utilidades netas de US$43 millones para 2007.

De
esta actividad, el 33% corresponde al Sector Energía
y Petróleo, el 24% a Infraestructura y 19% a
Minería que son las principales especialidades
del grupo. Es de destacar que la cartera de contratos
por ejecutar en los próximos años sobrepasa
la cifra de US$950 millones al 30 de abril.
José Graña Miró Quesada anunció
que, el evento central de los 75 años de la compañía
será la conferencia que ofrecerá a la
comunidad empresarial el ex Primer Ministro francés
Dominique De Villepin el lunes 23 en el Swissotel. Asimismo
presentó la nueva identidad de Graña y
Montero.
La
historia de GyM
La primera obra de Alejandro Graña Garland, Carlos
Montero Bernales y Carlos Graña Elizalde , quienes
decidieron “formar una sociedad técnica
con el objeto de aunar nuestros conocimientos”,
fue la residencia de Manuel Irigoyen y Puente, para
luego tomar proyectos como la Municipalidad de Miraflores
y el Hospital de la Maternidad de Lima.
Luego construyeron ferrocarriles y carreteras, trabajos
que solo eran realizados por empresas extranjeras. Antes
de cumplir diez años, Graña y Montero
se internacionalizó con la construcción
de la fábrica de Nestlé en Venezuela.
La compañía también construyó
la ciudad de Talara y seis tramos de la carretera Panamericana
a la par que se encargaba de obras emblemáticas,
como el Hospital del Empleado y la restauración
de la plaza de Acho. Otras obras representativas son
el Hipódromo de Monterrico, el Aeropuerto Jorge
Chávez, el Hotel Sheraton, el Paseo de la República,
la Hidroeléctrica de Machu Picchu, Chavimochic,
Hotel Marriott, Camisea y Larcomar.

Al
celebrar las bodas de oro en 1983, la empresa lanzó
su plan estratégico. Así inició
su diversificación. Ese año nacieron GMI
- Graña y Montero Ingeniería, dedicada
a la consultoría, y GMP – Graña
y Montero Petrolera. En los siguientes años vieron
la luz GMD - Graña y Montero Digital, para los
servicios de ingeniería informática; GME
- Graña y Montero Edificaciones, dedicada a la
promoción e inversión inmobiliaria; GMA,
dedicada a Montaje Electromecánico, y GyM - Graña
y Montero Contratistas, la antigua constructora de la
empresa.
En los 90, la empresa apuesta por invertir en los procesos
de privatización, convirtiéndose en el
socio peruano de Telefónica, Edegel y Repsol.
Además, se prosigue con la expansión internacional
con el ingreso a México.

El
liderazgo de Graña y Montero fue reconocido en
1994, al ser considerada como líder nacional
en procesos de cambio organizacional. Además,
desde ese año se diseñaron políticas
como la “Carta de Ética”, “Calidad
de Servicio” y la política “Cliente-socio”
y “Antes del plazo”® (que le valió
el premio de Creatividad Empresarial), para garantizar
el cumplimiento de los valores de la empresa: Cumplimiento,
Seriedad y Calidad y Eficiencia.
En los últimos años, Graña y Montero
ha obtenido buenos resultados de su estrategia de desarrollar
el conocimiento y la capacidad de operación de
concesiones de infraestructura, mecanismos que se utilizarán
cada vez más para los grandes proyectos. Así,
la empresa participa de las concesiones de la carretera
Interoceánica, la Autopista Ancón-Pativilca
y el Centro de Entretenimiento de Larcomar en Miraflores.