Domingo, 15 de Septiembre del 2019
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Filmoteca de la PUCP presenta versión restaurada de la película peruana “Dos caminos”

Publicado el 13/09/19

Como parte del proyecto Restaurando nuestra memoria fílmica
Sala Azul del CCPUCP, lunes 16 de septiembre 2019, a las 8:00 p.m.

 

Con enorme satisfacción, la Filmoteca PUCP presenta dentro de su proyecto Restaurando nuestra memoria fílmica, la proyección de la película peruana DOS CAMINOS de Salvador Akoskin, estrenada en Lima el 14 de diciembre de 1972, en los cines Monumental, Conde de Lemos, Capri, Brasil, Junín, Astral y Mundo.

Película restaurada a partir de siete rollos negativos y cuatro positivos, donados a la Pontificia Universidad Católica del Perú, por los señores Alex Doll y Sergio Salinas, del Cine Arte Normandie de Santiago de Chile.

Alex Doll y Sergio Salinas, contaban con una extensa colección de películas internacionales y nacionales, entre las cuales se encontraba DOS CAMINOS, película peruana procesada en los 70 en los laboratorios de Santiago de Chile. En un gesto de colaboración y confraternidad enviaron los rollos a Lima, con la seguridad que su donación era la mejor contribución que unos coleccionistas y amantes del cine pueden hacer al patrimonio cinematográfico de un archivo amigo y vecino.

La restauración de DOS CAMINOS se realizó siguiendo los procesos técnicos que garantizan su preservación y exhibición en las mejores condiciones de soporte y calidad. Es así que la película pasó por un proceso de restauración digital en imagen y sonido, para posteriormente elaborar en 35 mm un negativo y una copia en positivo blanco y negro en poliéster. Como también un DCP, una copia en cinta LTO, copia en Blu ray y DVD.

Realizaron la restauración de DOS CAMINOS, los equipos de la Filmoteca de la Pontificia Universidad Católica del Perú – PUCP y de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México – UNAM, a quienes agradecemos por su significativa colaboración.

Proyección: Sala Azul del Centro Cultural PUCP, lunes 16 a las 8:00 p.m. Ingreso libre hasta completar el aforo.

SOBRE LA PELÍCULA

DOS CAMINOS

Ficha técnica:

Dirección y argumento: Salvador Akoskin
Productor: Acuarium Producciones Cinematográficas
Intérpretes: Humberto Martínez Morosini, Fernando Larrañaga, Teresa Rodríguez (Juanacha), Anita Martínez, Antonio Salim (Roncayulo), Jorge Montoro, Isabel Duval, Dalila Damonte, María Ramos, Celma Vautier, Hugo Loza, Gloria Lecaros, Shirley, Leonidas Carvajal, Edmundo Monteza, Segundo Akoskin, Jorge Pérez, S. Ponce, Rocío Vidarte, niños J. y Santiago Akoskin, Trío Los Virreyes.
Fotografía: Juan Antonio Caycho
Cámara: Manuel Caycho
Edición: Paolo Fiorellini
Sonido: Manuel Troni
Canciones: La Parada; Cántame ese vals, patita; Dos serenatas; La limeña; Amor perdido.
Estreno: Monumental, Conde de Lemos, Capri, Brasil, Junín, Astral, Mundo. 14 de diciembre de 1972.

Argumento:

El mercado mayorista de Lima, denominado La Parada, es el escenario de las ambiciones de una pareja, propietaria de un puesto de venta de comestibles. El joven quiere marcharse de Lima y empezar una nueva vida en la provincia, cultivando el campo. Pero su pareja se opone a esos planes, pues considera que ellos han alcanzado un status y una posición, aunque sea trabajando en ese inmenso mercado, poblado de personajes pintorescos y siempre dispuestos a la celebración criolla.

PALABRAS DE RICARDO BEDOYA:

DOS CAMINOS de Salvador Akoskin

¿Cómo situar a Dos caminos en el panorama del cine peruano? Sin duda, poniéndola en perspectiva y cotejándola con las películas que se hacían en los años de su realización.

La película, dirigida por Salvador Akoskin, es el típico empeño artesanal cinematográfico, producto del entusiasmo por hacer cine sin ningún amparo oficial, recursos de coproducción ni soportes técnicos. Estrenada en Lima en diciembre de 1972, Dos caminos es, en realidad, una película de los años sesenta. Como otros títulos en ese período, intenta aprovechar el interés y curiosidad del público por las figuras de un medio naciente, la televisión, que empieza sus emisiones regulares en el Perú de 1958. No era la primera vez que ocurría el encuentro del cine peruano con un medio de comunicación de reciente andadura o con un tipo de espectáculo tradicional. A fines de los años treinta, la empresa Amauta Films ya había capitalizado el interés popular por el cine sonoro incorporando en sus producciones las voces de cantantes y las presencias que el publico reconocía por la radio y el teatro costumbrista y de variedades.

Por eso, en la década de los años sesenta del siglo XX, la televisión se convierte en la cantera a la que acude el cine peruano –en una fase rudimentaria de su desarrollo, sin tradición, experiencia o continuidad en la producción- para encontrar nombres de reconocimiento masivo y enganche popular e incorporarlos como protagonistas. Ellos provienen de la animación de concursos televisivos, de la conducción de noticiarios, de la presentación de avisos publicitarios, de los shows musicales y de la actuación en telenovelas. El público deseaba ver a todas esas figuras en otros papeles y en la pantalla grande.

Esa voluntad se animó con la promulgación de la ley 13936, dictada en enero de 1962, durante el gobierno de Manuel Prado Ugarteche, que había exonerado de todo tributo a la exhibición de largometrajes producidos en el Perú por empresas nacionales. Es decir, se liberaba a la exhibición de impuestos municipales, así como del gravamen a las utilidades empresariales provenientes de la actividad fílmica. Aunque no fuese una norma legal de estímulo industrial, su existencia impulsó a algunas empresas peruanas y mexicanas a asociarse para invertir en producciones fílmicas que fueran rentables tanto en México como en Perú. Lo hicieron juntando en sus repartos a figuras del espectáculo conocidas aquí y allá. Las de aquí eran elegidas del vasto repertorio televisivo. Así, el director de Dos caminos, Salvador Akoskin, tuvo un papel como actor secundario en A la sombra del sol, dirigida por Carlos Enrique Taboada, una de esas coproducciones peruano-mexicanas.

En paralelo, se realizaron películas que consiguieron fuentes de financiamiento diversas y que aprovechaban la popularidad de figuras como el presentador televisivo Kiko Ledgard, que produjo y escribió El embajador y yo (1968), o el comediante Tulio Loza, que produjo Nemesio (1969).

Dos caminos apeló a similar estrategia. Los protagonistas fueron presencias conocidas de la televisión de entonces como Humberto Martínez Morosini, presentador del noticiario El Panamericano y conductor de otros programa de la empresa Panamerican Televisión; el actor Fernando Larrañaga; la comediante Teresa Rodríguez, conocida por su personaje de Juanacha; la actriz y cantante Anita Martínez; el comediante Antonio Salim, conocido por su personaje de Roncayulo; el actor Jorge Montoro, e intérpretes como Isabel Duval, Dalila Damonte, María Ramos, Celma Vautier, Hugo Loza, Gloria Lecaros, Leonidas Carvajal, Edmundo Monteza, entre otros.

Y a ese elenco se unieron cantantes como Jorge Pérez y el Trío Los Virreyes. Ello explica la abundacia canora. La ficha original de la película incluye canciones como “La Parada” (Juanacha-Montoro), “Cántame ese vals, patita” (Jorge Pérez), “Dos serenatas” (Trio Los Virreyes), entre otras. Esa apelación musical y humorística (la presencia de Juanacha y Roncayulo) remitía a su vez a la sensibilidad de las viejas películas de Amauta Films, que fusionaron la exaltación criolla con el humor y el melodrama.

Sin embargo, Dos caminos no se benefició con los importantes recursos dinerarios y de producción que pudieron aportan Ledgard y Loza para sustentar sus películas. Tampoco recibió las inversiones de las empresas productoras mexicanas que realizaron en el país títulos como Operación Ñongos, Seguiré tus pasos, El tesoro de Atahualpa, Las psicodélicas, entre otras. La carestía de recursos económicos y técnicos de Dos caminos la emparientan con otros proyectos muy frágiles y fallidos de aquellos años, como Tres vidas (1967) de Aquiles Córdova, Interpol llamando a Lima (1969), de Orlando Pessina, o Los montoneros (1970), de Atilio Samaniego

Si algo caracteriza a Dos caminos es la precariedad de su producción, el amateurismo del empeño, y la voluntad de seguir al pie de la letra las pautas dramáticas de la telenovela tradicional, narrando los problemas afectivos de una pareja que conduce un puesto de venta de comestibles en el mercado mayorista de Lima, denominado La Parada. Si la representación no alcanza los estándares requeridos de verosimilitud, la película posee el interés de mostrar de modo casi documental la incesante actividad y las rutinas del Mercado Mayorista de Lima, escenario natural de varias secuencias de la película, y de tratar –acaso de modo involuntario e indirecto- algunos asuntos de debate en esos años de la llamada “primera fase” del gobierno militar, presidida por el general Juan Velasco Alvarado (1968-1975), cuando el Perú vivía un proceso de intensa migración interna.

Una anotación final. Dos caminos se estrena cuando ya se encontraba vigente el Decreto Ley No. 19327, de Promoción de la Industria Cinematográfica. Sin embargo, aún no tenía aplicación práctica al no haberse publicado el decreto supremo reglamentario. Como sabemos, esa norma legal del régimen militar inauguró una fase de desarrollo inédito en el cine peruano.

Ricardo Bedoya









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