Lunes, 19 de Agosto del 2019
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¿Se fortaleció Nicolás Maduro?

Publicado el 04/03/19

Andrés Oppenheimer

Algunos piensan que el dictador venezolano Nicolás Maduro demostró en los últimos días que tiene un control firme sobre los militares y que, por lo tanto, podrá atornillarse en el poder para siempre.

Pero esa podría ser una lectura equivocada de lo que está pasando en Venezuela.

Los problemas de Maduro empeorarán. Con o sin una intervención militar –vuelvo a este punto enseguida– su régimen ilegítimo está acorralado, aislado y es cada vez más inviable.

Maduro bailó en público el 23 de febrero, tratando de mostrar como una victoria su sangrienta represión contra los voluntarios de la oposición que intentaban llevar ayuda humanitaria a Venezuela. Pero esa imagen no lo va a ayudar.

Primero, el aislamiento internacional de Maduro seguirá creciendo. Estados Unidos y más de 50 países, incluidos Canadá, Alemania, Francia, Gran Bretaña, España, Brasil, Colombia y Argentina, ya han reconocido al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como el presidente interino legítimo del país caribeño.

El lunes pasado, Corea del Sur anunció que se unirá a la lista de países que reconocen a Guaidó. Y varios presidentes latinoamericanos, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y otros altos funcionarios del Grupo de Lima acordaron la semana pasada en Colombia intensificar y ampliar las sanciones diplomáticas y económicas contra Maduro.

En segundo lugar, los ingresos extranjeros del régimen de Maduro disminuirán en los próximos meses, a medida que se apliquen las sanciones estadounidenses e internacionales. EE.UU. ya ha anunciado medidas que reducirán drásticamente las exportaciones de petróleo de Venezuela, la mayor fuente de ingresos del país.

Estas medidas congelarán unos US$7.000 millones en activos venezolanos y resultarán en una disminución de US$11.000 millones en las exportaciones venezolanas este año, según funcionarios estadounidenses.

Tercero, a diferencia de lo que ocurrió en Cuba con la Unión Soviética, Maduro no tiene una superpotencia dispuesta a defenderlo a cualquier costo.

Rusia dice que apoyará a Maduro, pero no va a mover un dedo si el presidente Donald Trump rompe su vergonzoso silencio sobre la invasión rusa a Crimea, y le dice a Vladimir Putin: “Si tú te metes en mi vecindario, yo me meto en el tuyo”. Y China está principalmente preocupada por poder cobrar sus préstamos, algo que Guaidó ya ha prometido hacer.

Cuarto, no está claro por cuánto tiempo más las fuerzas armadas de Venezuela respaldarán ciegamente a Maduro.

La mayoría de los soldados que bloquearon la ayuda humanitaria y dispararon contra voluntarios desarmados de la oposición en la frontera colombo-venezolana el 23 de febrero no eran miembros del Ejército o la Guardia Nacional, sino de las fuerzas paramilitares de Maduro o colectivos. En quinto lugar, si bien es probable que no haya una intervención militar en un futuro próximo, podría haber presiones crecientes para una intervención de las Naciones Unidas.

Prácticamente todos los países de América Latina y Europa que apoyan a Guaidó declararon que no respaldarán una intervención militar estadounidense o internacional. Pero si la crisis humanitaria de Venezuela continúa empeorando, eso podría cambiar.

Más de tres millones de venezolanos ya han huido de Venezuela, y su número puede aumentar a 10 millones en los próximos cuatro años.

En resumen, salvo un milagro –como un gran aumento en los precios del petróleo, que pocos esperan– Maduro lleva las de perder. Sus problemas irán en aumento, y estará bajo una creciente presión interna y externa para acordar una solución política que conduzca a un restablecimiento de la democracia.









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