Viernes, 22 de Junio del 2018
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Italia convive con una enorme deuda que en cifras absolutas roza los € 2.3 billones, la mayor de todos los países del euro.

Publicado el 13/06/18

El próximo mundial de fútbol en Rusia tendrá entre sus ausentes a la selección italiana. Sin embargo, esta no sería la única decepción, ya que este país está enfrentando otro desafío más importante: la sostenibilidad de su nuevo Gobierno. Es así que, en la nueva edición del Asbanc Semanal, el Área de Estudios Económicos de la Asociación de Bancos del Perú, resume los detalles de los problemas que atraviesa Italia y sus consecuencias.  

A inicios de marzo de este año, se realizaron las elecciones legislativas en dicho país. El resultado arrojó que dos partidos políticos fueran los triunfadores, el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga Norte, catalogados como populistas y de extremos. Frente a esta situación, los mercados italianos han vivido un periodo de incertidumbre durante los últimos tres meses. Así, por ejemplo, se observa un evidente encarecimiento de los costos de la deuda italianoa para los bonos de dos, cinco y 10 años.

El desconcierto fue mayor cuando ninguna agrupación política logró una mayoría absoluta, lo que obligó a los vencedores  a pactar un gobierno de coalición. Por ello, al no tener otra opción, el M5E y la Liga tuvieron que conformar un gabinete conjunto. Hacia finales de mayo, ambos partidos determinaron que sea Giuseppe Conte el primer ministro del nuevo Gobierno. Sin embargo, como ministro de economía se postuló a Paolo Savona, un economista conocido por sus posturas antieuropeistas. Ante ello, el presidente italiano, Sergio Mattarella, decidió vetarlo y evitar que asuma la cartera.

Dicha situación provocó que Conte renunciara a ser primer ministro, y que el M5E y la Liga expresaran su disconformidad y amenazaron con ir nuevamente a elecciones. No obstante, el desencuentro pudo ser superado y el 31 de mayo pasado, el mandatario de Italia dio el pase al nuevo gabinete, con Conte a la cabeza.

Las medidas económicas han encendido las alarmas entre diversos analistas ya que se prevé que éstas tendrían un costo altísimo para el fisco italiano. Cálculos preliminares estiman que los cambios tributarios generarían un costo anual de aproximadamente € 50,000 millones. Y es que el principal problema de Italia es que es una economía que gasta más de lo que genera, y que acumula déficits fiscales año tras año.

Finalmente, un eventual rescate de Italia se considera imposible dado que los recursos que maneja el fondo de rescate europeo, conocido como el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (MEDE), son insuficientes para ello.