Jueves, 22 de Agosto del 2019
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Cuatro competencias blandas para potenciar el liderazgo

Publicado el 09/05/18

Alcanzar posiciones de liderazgo dentro de las organizaciones es un objetivo cada vez más arduo para los profesionales, quienes son conscientes de que deben contar con las competencias necesarias para incrementar sus posibilidades de lograr ocupar un puesto de jerarquía. Si bien, los años de experiencia, los resultados obtenidos, las especializaciones académicas, entre otros requisitos, son importantes, es frecuente que se pase por alto o, incluso, no se aprecie en su real dimensión la trascendencia de desarrollar las habilidades blandas de liderazgo, actualmente más valoradas por el mercado laboral.

Al respecto, John Taipe, docente del Curso de Especialización en Competencias del Líder Coach en las organizciones de la Pontificia Universidad Católica del Perú – PUCP, señala “que una organización alcance sus objetivos no depende de la autoridad de una persona, sino del accionar de todos sus integrantes. En ese sentido, hoy el liderazgo está orientado a crear contextos de colaboración, a partir de la construcción de relaciones basadas en la confianza entre todos los miembros del equipo”. Asimismo, afirma que es fundamental que un profesional desarrolle las siguientes cuatro competencias blandas para potenciar su liderazgo:

  • Autoliderazgo, es la capacidad de autoconocimiento y de hacerse cargo de su propio desarrollo. Es el primer cimiento del liderazgo, si uno no se lidera ni se conoce a uno mismo, no tendrá éxito en hacerlo con un equipo de trabajo.
  • Comunicación efectiva, es la habilidad para entenderse con las personas con quienes se interactúa para coordinar acciones a través de compromisos mutuos. La comunicación efectiva facilita las condiciones para establecer relaciones fluidas, minimizar los posibles conflictos dentro de una organización y en un equipo de trabajo.
  • Inteligencia emocional, es la capacidad de ser conscientes de las emociones que vivimos para comprenderlas y aprender formas de influir en ellas para un accionar efectivo. Un líder, a lo largo de su quehacer cotidiano, pasa por diversas situaciones que gatillan distintas emociones, saber cómo gestionarlas permitirá que él y su equipo sobrelleven la situación de manera más efectiva.
  • Construcción de relaciones basadas en la confianza, principalmente entre los miembros del equipo para lograr resultados óptimos. Hay un sinnúmero de estudios realizados por distintas instituciones que confirman que los seres humanos somos muy productivos en ambientes donde confiamos no sólo en los otros miembros del equipo, sino en las decisiones de nuestros líderes.

“Cada vez más las organizaciones se están dando cuenta que no es suficiente orientar sus esfuerzos a articular procesos, estructuras y recursos. Finalmente, las cosas suceden o no por las personas, por eso es necesario integrar la dimensión humana en la organización; las compañías están incorporando nuevas prácticas de gestión orientadas a brindar condiciones que permitan a sus colaboradores llevar vidas enriquecedoras, tanto en lo profesional como en lo personal: desarrollo del talento humano, programas de incentivos no económicos, programas de bienestar personal y familiar, flexibilidad de horarios, entre otras”, concluye John Taipe.









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