Jueves, 19 de Julio del 2018
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Cómo el hijo de un granjero chino logró convertirse en el mayor accionista de Mercedes-Benz

Publicado el 22/03/18

Es conocido como el “Henry Ford chino” por la forma en que ha revolucionado la industria automotriz de su país. Se trata de Li Shufu, uno de los 10 hombres más ricos de China, quien hace poco se convirtió en el mayor accionista del grupo alemán Daimler, matriz de Mercedes-Benz.

Y no es la primera vez que el propietario de Geely, el mayor fabricante de autos en China, realiza una magistral jugada comercial de esta envergadura. En el 2011 adquirió fama cuando compró la sueca Volvo. También es dueño de LEVC (fabricante de los taxis londinenses) y principal accionista de la marca de lujo Proton y la marca de automóviles deportivos Lotus.

Y como miembro del Partido Comunista, Li es parte de la camada de empresarios chinos que creció bajo el mandato de Mao Zedong y aprovechó las oportunidades que se presentaron con la apertura al exterior iniciada por Deng Xiaoping en la década de 1980.

Y como señala Crystal Chang, investigadora del Programa de Estudios Globales de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, nadie hubiera imaginado que un día terminaría comprando una marca europea como Volvo y que ahora se convertiría en el accionista mayoritario de Daimler. Y lo hizo con poco capital y sin ayuda del gobierno.

Sus inicios

El ahora exitoso y millonario empresario fue hombre que nació en una modesta familia de una zona rural hasta fundar un imperio económico gracias a su propio esfuerzo y al apoyo gubernamental de Xi Jinping cuando Li fue el secretario general del partido en la provincia de Zhejiang entre 2002 y 2007.

Li Shufu, nació en 1963, hijo de agricultor, en una aldea cerca de la ciudad de Taizhou, en la provincia de Zhejiang, cuna de muchos emprendedores que con el tiempo se hicieron millonarios. Y cuando tuvo 18 años decidió salir a probar fortuna en otros pueblos comprando una bicicleta y una vieja cámara fotográfica y con ella se puso a fotografiar turistas en sitios populares, multiplicando sus ahorros en pocos meses.

Luego, Li abrió un estudio fotográfico y se dio cuenta que podía extraer pequeñas cantidades de plata y oro de máquinas abandonadas, utilizando los conocimientos que había adquirido cuando entraba al cuarto oscuro a revelar los rollos fotográficos.