Lunes, 11 de Diciembre del 2017
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Cayó banda que era la pesadilla de empresas constructoras en San Juan de Lurigancho

Publicado el 06/12/17

 Lima, dic. 6.Once integrantes de la organización criminal Los Sicarios de San Juan de Lurigancho, dedicada al sicariato, extorsión, tráfico de terrenos y tráfico ilícito de drogas contra vecinos, principalmente, del asentamiento humano Juan Pablo II, fueron detenidos esta madrugada en un megaoperativo a cargo de la Policía Nacional y el Ministerio Público. 

Los miembros de Los Sicarios de San Juan de Lurigancho eran liderados desde prisión por Leonardo Criceldo Aliaga Quispe, más conocido en el mundo del hampa como Leo o Piringo. Esta organización criminal es también conocida por cometer agravios contra empresas constructoras, inmobiliarias, contratistas, maestros de obras, ingenieros y empresarios.
 
En lo referido a Aliaga Quispe, fue el encargado de restructurar a los Sicarios de San Juan de Lurigancho y dirigir sus crímenes desde la cárcel, de la mano de sus dos lugartenientes identificados como Mario Roque Zavaleta, alias Carobi; y Benji de la Cruz Ayala, alias gordo Benji. Piringo fue capturado el 26 de julio de 2015 cuando la Policía Nacional desarticuló a la banda de asaltantes Los Elegantes de San Juan de Lurigancho.
 
La violencia que emplea esta organización criminal se refleja en el pasado delictivo de la mayoría de sus integrantes, quienes evidencian con sus acciones y reincidencia delictiva su modus vivendi y conducta antijurídica.
 
Para el desarrollo de sus actividades delictivas, cuenta con el respaldo de prontuariados delincuentes y adecuada logística, tales como armas de fuego, municiones y explosivos de uso civil y/o militar, vehículos motorizados, equipos de comunicación y disposición económica. Dichos medios son utilizados para atemorizar o neutralizar a quienes intentan obstruir o competir con sus objetivos.
 
Según informó el Ministerio del Interior, la estructura de esta organización criminal no es rígida y uniforme, ya que ha variado desde su origen, debido al desarrollo que ha alcanzado en relación a su actividad delictiva en alarmante aumento.
 
Se reportó que eran capaces de modificar su estructura y composición con suma rapidez para poder adaptarse con facilidad a un entorno de permanente clandestinidad y persecución.
 
Asimismo, podían asumir diferentes roles según las necesidades operativas de la organización delictiva. También contaban con un gran despliegue en el distrito de San Juan de Lurigancho para cometer sus ilícitos, aunque su radio de acción estaba principalmente focalizado en el asentamiento humano Juan Pablo II.
 
La estructura criminal de Los Sicarios de San Juan de Lurigancho estaba conformada por dos lugartenientes (uno de ellos delinquiendo desde prisión), un brazo armado y articulado de sicarios, dos sujetos dedicados al tráfico ilícito de drogas, una usurpadora y una colaboradora.
 
Entre los hechos delictivos realizados por esta organización criminal se recuerda el asesinato de Neil Jesús Anaya Arrollo, quien fue ultimado en el asentamiento humano Juan Pablo II en mayo de 2016. De igual forma, se registra el crimen cometido en agravio de Jorge Antonio Villar Acho, quien fue abatido en octubre de 2017. 
 
Cabe mencionar que Nixa Sánchez Cumapa, de 47 años, y Luis Panaifo Sifuentes, de 53 años, resultaron heridos luego de ser baleados por miembros de Los Sicarios de San Juan de Lurigancho el 19 de setiembre de 2016.
 
En este megaoperativo, denominado Ocaso 2017, participó la División de Investigaciones de Alta Complejidad (Diviac) con un total de 269 policías y el apoyo de 16 fiscales especializados en crimen organizado. 
 
Las autoridades allanaron 14 inmuebles y 2 celdas del Establecimiento Penitenciario de Lurigancho. Durante el registro se incautaron armas de fuego, municiones, teléfonos celulares, dinero en efectivo en moneda nacional y demás especies.
 
De acuerdo con la PNP, esta organización criminal contaba con su propia inteligencia y tecnología. De igual forma, tenía integrantes dotados de herramientas para realizar acciones de recopilación de información, reglaje, cobro de cupos y comisión de homicidios.
 
Contaban también con un brazo armado muy desarrollado. Ocho de sus nueve miembros se encontraban en libertad. De igual forma, la Policía Nacional señaló que la organización criminal poseía grandes recursos económicos y diversos vehículos motorizados con los que evadían a las fuerzas del orden y perpetraban sus ilícitos penales.
 
El megaoperativo Ocaso 2017 se realizó en el marco del aniversario XXIX de la Policía Nacional del Perú. Este despliegue fue el número 97 de la actual gestión ministerial y se esperan muchos más a lo largo de diciembre y 2018, añadieron voceros del ministerio.


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