Miercoles, 20 de Septiembre del 2017
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Recrudece el deseo de emigrar

Publicado el 01/09/17

El domingo pasado, El Comercio publicó un estudio de Ipsos que indaga sobre los deseos de emigrar de los peruanos. Estos indicadores no se monitoreaban desde hace algún tiempo, pues el proceso de crecimiento e inclusión del Perú, desde inicios de siglo hasta la llegada al gobierno del nacionalismo con Humala, hacían que la mejor apuesta de nuestros ciudadanos, especialmente de los jóvenes, fuera quedarse en su país, con sus familias, sus amigos y su comida.

Lamentablemente, los impactos acumulados del desastroso gobierno de Humala, con su espíritu anti inversión privada, marcó lo que hemos llamado en LampadiaEl Punto de inflexión, la paralización del crecimiento y menor inclusión. La evolución de todos los indicadores de la salud del Perú, confirman el mismo punto de inflexión, y como se ve en el siguiente gráfico de Ipsos (primicia de Lampadia) el deseo de emigrar, lo marca dramáticamente.

El cuadro nos dice con claridad:

  • Desde la captura del asesino Abimael Guzmán, la Constitución de 1993, y del regreso de la inversión privada, los peruanos dejaron paulatinamente de proyectar sus vidas fuera del Perú.
  • La recesión de fines de los 90, los escándalos de corrupción y la crisis política reversaron la tendencia y se incrementó nuevamente el deseo de emigrar.
  • En el nuevo siglo, cuando nuestro modelo de economía de mercado y el crecimiento de la inversión privada, pudieron desplegarse, mejorando los indicadores de pobreza, desigualdad, empleo, ingresos e inclusión, los peruanos optaron por su querido país como el escenario de su desarrollo personal.
  • Con el advenimiento del nacionalismo, exactamente desde el 2011, los peruanos empezaron a dejar de proyectar sus vidas en su patria, y paulatinamente, fueron incrementando, otra vez,  su deseo de emigrar.
  • Con el gobierno de PPK, en vez de revertirse esta maligna tendencia, se ha acelerado.

Lo más dramático es el caso de nuestros jóvenes:

  • El deseo de emigrar de los jóvenes es de 76% a nivel nacional (primera vez que se mide fuera de Lima).
  • El deseo de emigrar de los jóvenes en Lima es de 83%. En 2014 era 61%.
  • El deseo de emigrar en Lima se ha vuelto a disparar a los niveles del 2008.

No hay peor indicador que el de tus jóvenes pensando en emigrar. Tenemos que interpretarlo como un país donde su población, y mayormente sus jóvenes, están dispuestos a apagar las luces e irse a algún otro lugar del mundo.

Curiosamente, esta mañana, el Presidente de la República, don Pedro Pablo Kuczynski, afirmó en su programa de inicio del mes en RPP, que las cosas no están tan mal, pues en el extranjero todos ven que al Perú le va muy bien y que el mejor indicador del país es el del ‘riesgo país’. No señor Presidente, el mejor indicador de la salud del país es el que expresan sus ciudadanos y, especialmente, sus jóvenes y ese indicador es el deseo de emigrar. Y ese indicador nos dice sin ambages, que la salud de nuestro Perú no está bien. Y si no actuamos desde la realidad, solo se seguirán empeorando las cosas.

Pero, ¿qué está en el pensamiento de los peruanos cuando expresan su deseo de emigrar?

El cuadro anterior, de Ipsos, ante la pregunta: ¿cuál es el país que…?

Este último cuadro nos dice a donde piensan emigrar los peruanos. Veamos:

  •  ¿A dónde iría?
    – Economías pro mercado: 94%
    – Economías anti mercado: 2%
    – Otro, ninguno, no precisa: 4%

Las cinco preguntas anteriores demuestran que los peruanos, hoy día, al igual que hace algunos años, cuando también pensaban en emigrar, proyectan sus vidas fundamentalmente a economías de mercado. Donde están dispuestos, tal como los 3’000,000 de peruanos que ya están en el exterior, a cumplir las leyes, a trabajar largas horas, a educar a sus hijos, a participar en la vida cívica de sus países de residencia, y a enviar dinero a sus familiares en el Perú.

¿Cómo debemos interpretar toda esta información?

  1. Los peruanos, especialmente los jóvenes, saben medir con precisión la salud del país.
  2. Cuando el Perú deja de ofrecerles el espacio adecuado para su desarrollo personal, se proyectan a economías de mercado.
  3. Esto implica que su pensamiento individual está muy alejado de las ideas del populismo, el socialismo y el estatismo.
  4. Mientras siguen en el Perú, se siguen expresando políticamente en concordancia con una suerte de pensamiento social, más proclive al populismo, el socialismo y el estatismo, ¿o será porque estos ofrecen alguito en el corto plazo?

Evidentemente, la trampa de la política peruana es seguir interpretando el pensamiento de los peruanos en función del oportunista ‘pensamiento social’, y no en función del realista ‘pensamiento individual’.

Estas ideas y este análisis lo hemos expresado anteriormente, no creíamos que tendríamos que volver a verlo, pero no podemos esconder la cabeza, cual avestruces, y decir que todo va bien. Nuestra responsabilidad es mostrar el camino para que nos vaya bien y, llamar la atención cuando nos desviamos del camino de la prosperidad. Lampadia

Nota: Agradecemos a IPSOS por habernos facilitado la información.