Miercoles, 13 de Diciembre del 2017
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Mujer pidió que se abriera su tumba para demostrar que está viva

Publicado el 20/09/17

Juana Escudero Lezcano, una mujer de 53 años de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), lleva siete años sufriendo un calvario a la hora de realizar gestiones tan simples como renovar el carné de conducir o ir al médico, porque, a pesar de estar viva, consta como fallecida en varias Administraciones. Se debe a que hay una mujer enterrada en el cementerio de Málaga cuyos datos corresponden exactamente con los suyos, incluidos nombre, apellidos y la fecha de nacimiento. Esta extraña coincidencia hace que, en instancias como la Seguridad Social, se hayan cruzado los datos y ella figure como fallecida.

Fue una doctora quien le dio la noticia de su muerte cuando acudió a urgencias con un cólico nefrítico. Tuvo la suerte de que la atendió su médico de cabecera. “La miró, sin saber muy bien cómo decírselo, y le comunicó que en el ordenador de la Seguridad Social figuraba como persona fallecida”, explica su hija Marta, que confiesa que “a la familia hace ya tiempo” que no le hace “ninguna gracia” esta historia. La propia Juana rememora el momento entrevistada por el Diario de Sevilla: “Cuando metió mi nombre en el ordenador le aparecía yo como muerta. Me giró la pantalla para que yo lo viera. Fallecida. Eso ponía. Total, que la mujer me atendió porque sabía que era yo y lo mío era urgente. Me dijo que luego ya me encargara de resolver lo que fuera”.

En un principio, Juana pensó que sería un error informático y que podría subsanarse en unos días, pero después se enteró de que no solo estaba muerta, sino que también la habían enterrado en el cementerio de Málaga. Juana se recuperó del cólico nefrítico y se dirigió a la Seguridad Social para arreglar el malentendido. “En la Seguridad Social me explicaron que alguien le habría dado por error a alguna tecla y por ahí vendría el problema. Quizás fuera un error informático. Bueno, bien. Fuimos a Hacienda, a los juzgados… en todas partes figuraba como fallecida”, denuncia la mujer al diario.

Esta sevillana cuenta que lleva “más de seis años sufriendo” la confusión, al estar su nombre dado de alta como fallecido desde el 13 de mayo de 2010, inscrita en el registro municipal del Consistorio de la Costa del Sol con el código de expediente 01.01.107.44.004938.0101, como recoge el Boletín Oficial del Estado (BOE).

La publicación en el BOE de su no muerte ha sido uno de sus mayores dolores de cabeza, ya que cuando un caso se publica en un boletín oficial es porque no se ha conseguido contactar con los familiares de la persona aludida para algún caso concreto. En su caso, buscaban a la familia para informarles de que tenían que desalojar el nicho por no haber pagado la cuota de mantenimiento.

“Aquel día [abril de 2016] llamamos al Ayuntamiento de Málaga y lo que nos dijeron fue que como mi madre estaba enterrada allí y no habíamos pagado la cuota, el nicho se había vaciado al pasar el periodo legal y los huesos depositados en un osario, así que le tuve que decir que eso era difícil, porque yo tenía a mi madre delante y estaba hablando con ella”, explica Marta. Como la familia no pagó, los restos de la otra Juana fueron exhumados y reposan desde entonces en el osario del camposanto malagueño.

Tras años lidiando con el problema y tras hacerse público el caso el pasado mes de mayo, Juana ha recurrido a los tribunales. Así, la mujer ha contratado los servicios de un bufete de abogados sevillano y ha presentado una petición ante un juzgado de Málaga para reclamar que toda la información que tenga sobre la mujer con sus mismos datos que fue enterrada en el cementerio Parcemasa San Gabriel.

En un principio, en el juzgado malagueño le han informado de que no le pueden decir nada hasta que un juez ordene que se le traslade la información, por lo que está “esperando que accedan a ello”. “Lo que quiero que me digan es quién fue enterrada en esa tumba y toda la información que tienen, porque no sé nada, e imagino que en torno a ella habrá pruebas médicas o algo así”, por lo que se ha ofrecido a hacerse unas pruebas de ADN “o lo que haga falta” para aclarar este asunto.

El pasado agosto se personó en el cementerio, donde le dijeron que “tienen orden de no hacer nada en torno a este caso”, y visitó la tumba, donde comprobó en persona que los datos coinciden y se hizo la foto que acompaña a esta información.

Hasta ahora, según su relato, la única explicación que ha recibido es que en ese nicho hay una persona que coincide en nombre, apellidos y fecha de nacimiento (11 de septiembre de 1963), lo que hace que tenga problemas con la Administración. En 2011 falleció su marido y necesitó una fe de vida “para arreglar lo papeles de viudedad”. “En 2012 voy a arreglar el carné de conducir y otra vez estoy muerta”, rememora, para añadir que la DGT también le pidió que aportara una fe de vida porque constaba como fallecida.

Según Juana, donde peor la han tratado ha sido en Hacienda, donde según su testimonio le llegaron a decir que podría ser sancionada por usurpación de identidad. “Encima de que me matan, me multan, sin tener yo nada que ver con la historia”, cuenta. Escudero ironiza con que está muerta “para todo el mundo, menos para los bancos”, ya que paga con total regularidad los préstamos, la hipoteca e incluso el seguro de decesos. “Para los ordenadores del Estado estaré muerta, pero para los bancos estoy vivita y coleando”, ríe.

Juana Escudero cree que ha podido ser confundida con una hermana con la que no tiene contacto y no sabe dónde se encuentra, pero no tiene relación alguna con la provincia de Málaga ni con nadie que pueda coincidir en datos con la persona que fue enterrada en el nicho.



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