Martes, 26 de Septiembre del 2017
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Negociaciones sobre el clima se reanudan pese a la incertidumbre de EEUU

Publicado el 05/05/17

París, may. 5. El acuerdo de París sobre el clima exige una inédita cooperación entre 196 países cuyas reglas centrarán las negociaciones de Bonn a partir del lunes, mientras Estados Unidos amenaza con dejar este pacto para limitar el calentamiento del planeta. 

“Hay que empezar a precisar de manera operativa las disposiciones del acuerdo de París” antes de la 23ª Conferencia de las partes(COP23), que será presidida por Fiyi y se celebrará en Bonn a fines de 2017, explica David Levaï, investigador del Instituto de Desarrollo sostenible y de relaciones internacionales (Iddri).
 
A fines de 2015 en Paris, 195 países y la Unión Europea (UE) lograron cerrar un acuerdo para luchar contra el calentamiento climático, lo que implica -entre otras medidas- una radical transición energética que reemplace las energías fósiles (carbón, petróleo, gas). Palestina se ha sumado después a la Convención del clima de la ONU.
 
En Marrakech, en la COP22 de noviembre pasado, los negociadores quedaron afectados por la elección de ‘climatoescéptico’ Donald Trump en Estados Unidos, pero demostraron solidaridad y determinación para proseguir sus esfuerzos.
 
Desde entonces, la administracion de Washington no ha dejado claro si quiere o no salir del acuerdo de París, pero ha empezado a desmantelar la política medioambiental aplicada por Barack Obama.
 
La Casa Blanca debería precisar sus intenciones a fines de mayo. El próximo G20 a principios de julio en Alemania también servirá de “clarificación”, asegura  Laurence Tubiana, exnegociadora francesa, para saber si el clima sigue en lo más alto de la agenda de los países más poderosos.
 
Los miembros del G20 representan cerca de 3/4 de las emisiones mundiales de efecto invernadero.
 
La reunión de Bonn (8-18 mayo) iba a ser “muy técnica”, pero “la especulación sobre la posición de Washington figura en lo más alto de nuestras preocupaciones”, dice a la AFP Thoriq Ibrahim, ministro de Medio Ambiente de Maldivas, en nombre de los pequeños Estados insulares.
 
Además de su voluntad de apoyar la explotación de energías fósiles, Trump prevé dejar de financiar el Fondo verde para el clima, la convención del clima de la ONU (que enmarca las negociaciones) y al Grupo de expertos intergubernamental sobre la evolución del clima (Giec).
 
Contexto difícil
Pese a las malas señales que envía las administración norteamericana, algunos opinan que las negociacones podrán avanzar.
 
“El Estados Unidos de Barack Obama nos ayudó mucho para construir el acuerdo de París, pero el futuro del planeta no reposa únicamente sobre sus espaldas” afirma Laurence Tubiana, aludiendo a los grandes países emergentes, como China (primer contaminador del planeta),India (4º) o Brasil.
 
Sin embargo, la situación actual crea “un contexto difícil”, opina Paula Caballero, del World resources institute con sede en Washington, ya que “ahora el liderazgo (para una acción en favor del clima) está muy difuso”.
 
Para que el acuerdo de París pueda ser plenamente aplicado a partir de 2020, varias disposiciones deben ser profundizadas.
 
¿Qué informaciones deberán publicar los países sobre sus políticas climáticas? ¿Qué tipos de proyectos entran en la contabalización de las financiaciones para el clima? 
 
Para redactar una especie de manual (“rulebook”) sobre el acuerdo de París, los países se han dado tiempo hasta la COP24 en Polonia en 2018.
 
Pero hasta entonces sí deberán decidir de qué forma harán un prebalance en 2018, que tiene carácter voluntario y que es llamado “diálogo facilitador”. Se trata de saber qué informaciones habrá que dar y con qué finalidad.
 
Esta nueva cita ha sido programada ya que los científicos consideran que los compromisos de los países adoptados antes de la COP 21 conducen al planeta hacia un alza promedio de la temperatura global de 3°C respecto a la era industrial, y que las emisiones deben reducirse lo más rápidamente posible para permanecer bajo los 2°C, un nivel que ya traería enormes alteraciones a gran escala.