Viernes, 18 de Agosto del 2017
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Cultura del silencio es principal aliado de bullying

Publicado el 10/03/17

El bullying es un problema cada vez más frecuente en las escuelas y si bien puede pasar inadvertido por “la cultura de silencio” de los menores, es importante que los padres puedan identificar las situaciones de riesgo, a fin de evitarle al niño problemas serios en el futuro.

Así lo advirtió hoy la doctora Isabel Vásquez Suyo, médico psiquiatra del Hospital Nacional Arzobispo Loayza, al señalar que la “ley del silencio” es el principal problema presente en las escuelas.
 
El silencio permite que un niño sea molestado, acosado, insultado y golpeado, sin que sus compañeros se atrevan a denunciar estas agresiones, por miedo a la sanción social y ser tildado de “soplón” o “miedoso”, dijo.
Sostuvo que, por el deseo de disminuir la angustia y el dolor, los niños van a evitar hacer una denuncia, ya que para ellos resulta más conveniente reducir el riesgo de futuras agresiones.
Asimismo, señaló que las constantes agresiones físicas o psicológicas producto del bullying repercutirán a futuro en el niño. Por ejemplo, empezará a angustiarse por agradarles a los otros o también puede inhibirse del trato social por el miedo a encontrar un potencial agresor.
La escuela tiene una gran influencia sobre el desarrollo del niño, al ser el principal lugar de socialización. “Si ellos aprenden que la forma de adquirir poder y presencia es por medio del maltrato, en el futuro, buscarán situaciones de control empleando este recurso, perpetuándose así la agresión a través de la víctima”, advirtió.
Caso contrario, la psiquiatra refiere que puede ocurrir que el niño continúe aceptando su condición de “víctima”, convirtiéndose en una persona sumisa, la cual aceptará que los otros lo humillen y maltraten porque siente que no puede hacer nada contra personas más poderosas que él.
Importancia de la familia
“El entorno familiar juega un papel importante en el reforzamiento de las conductas del niño. Por ejemplo, si en el hogar los padres alientan la idea de que la violencia es normal, el niño va a percibir que las actitudes agresivas y/o recibir agresiones son actos aceptables”, explicó la doctora Vásquez.
En ese sentido, asegura que la víctima no comunica sus problemas porque siente que sus reclamos pasarán desapercibidos para los adultos y, en consecuencia, aprende que es inútil quejarse.
Por el contrario, si el niño percibe que puede hablar con los adultos y que estos van a darle apoyo, sentirá que tiene respaldo, por lo que será más probable que acuda a ellos al sentirse protegido.
Por ello, la especialista exhortó a los padres a prestar atención a las señales de alerta que puedan presentar sus hijos.
“Cambios de conducta, mayor retraimiento y dificultades escolares, además de signos de violencia física, como lesiones de tipo defensivo en los brazos, o golpes en la espalda son algunas señales que deben considerar los padres principalmente”, destaca.
Además agregó que si un niño viene constantemente con los cuadernos sucios, rotos, manchados o rayados, o se le pierden continuamente las cosas, cuando esa no es su conducta habitual, se puede sospechar de un caso de bullying, porque estas son formas frecuentes de acoso escolar.