Jueves, 19 de Octubre del 2017
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WINTER GARDEN: la exploración de la imaginación del Micropop en el arte contemporáneo japonés

Publicado el 25/01/17

«Micropop» es una palabra acuñada por Midori Matsui, crítica de arte y curadora de esta exposición, que hace referencia a la visión única del mundo de los artistas que reacomodan diversos fragmentos de información y conocimiento para dar nuevos significados y usos a las cosas anticuadas y ordinarias.

Precisamente el tema de esta muestra colectiva que lleva por título  Winter Garden (Jardín de Invierno), es el mundo del «micropop» tal como lo plasma la generación de artistas jóvenes japoneses que salieron a escena durante la segunda mitad de 1990 y la primera mitad de la primera década del siglo XXI.

Esta exhibición que se presenta en Lima gracias a las gestiones de la Embajada de Japón, intenta explorar las tendencias importantes del arte contemporáneo japonés compartidas por la generación de artistas jóvenes que nacieron a finales de los 60 y principios de los 80, y que emergieron como profesionales a finales de los 90 y principios del 2000.

A pesar de la aparente variedad de sus prácticas artísticas, esta generación de artistas comparte ciertas actitudes y principios artísticos. Al confrontar los efectos negativos de la globalización buscan una manera única de sobrevivir, sacando el mejor provecho de una situación desventajosa con materiales cotidianos y modestos y la adopción deliberada de una espontaneidad infantil como método propio.

Esta interesante muestra del arte contemporáneo japonés conformada por pinturas, dibujos, instalaciones y video arte de 14 artistas contemporáneos japoneses, podrá ser apreciada en la galería Juan Pardo Heeren (Jr. Cuzco 446) del 25 de enero hasta el 12 de febrero.

Texto de curador

Winter Garden (Jardín de Invierno): la exploración de la imaginación del Micropop en el arte contemporáneo japonés

Esta exhibición intenta explorar las tendencias importantes del arte contemporáneo japonés compartidas por la generación de artistas jóvenes que nacieron a finales de los 60 y principios de los 80, y que emergieron como profesionales a finales de los 90 y principios del 2000. A pesar de la aparente variedad de sus prácticas artísticas, esta generación de artistas comparte ciertas actitudes y principios artísticos. Al confrontar los efectos negativos de la globalización manifiestos en la desintegración económica, la uniformidad en los estilos de vida y la destrucción de las comunidades locales a escala global, esta generación de artistas busca una manera única de sobrevivir, sacando el mejor provecho de una situación desventajosa con materiales cotidianos y modestos y la adopción deliberada de una espontaneidad infantil como método propio.

La presente exposición intenta aclarar estas características compartidas a través de las expresiones de 14 artistas contemporáneos, con la idea teórica del “micropop”. Micropop, una palabra acuñada por el curador y crítico Midori Matsui, hace referencia a los métodos que 1) acumulan diversos fragmentos de información obtenida a través de experiencias individuales, sin depender de los discursos de la cultura dominante, con el fin de crear una estética o comportamientos únicos y 2) que vuelven a usar objetos cotidianos, banales y preexistentes, modas anticuadas o lugares anónimos de manera lúdica que se alejan de sus funciones normales y suposiciones sociales, para crear situaciones o nuevos juegos en que los participantes puedan encontrar nuevas oportunidades para la comunicación mutua o acciones significativas.

Esta idea, probada en la exposición del 2007 “The Door into Summer: The Age of Micropop” (La puerta hacia el verano: la Era del Micropop), organizada en el Art Tower Mito, reflejaba los esfuerzos estéticos y morales de la nueva generación artística para transformar la percepción del mundo a través de los pequeños, pero inventivos cambios hechos a los objetos cotidianos y a través de la selección y la reacomodación acertadas de los detalles.  La presente exposición explora tanto la continuidad de esta actitud como la expansión de esta aplicación a cargo de los artistas que presentan un nuevo conocimiento sobre el significado de los procesos inconscientes mentales y corporales para una formación de imágenes más libre, así como su necesidad creciente de obtener un contacto físico inmediato con la materialidad del mundo viviente.

La exposición “Winter Garden” recoge dos significados opuestos. Uno hace referencia literal a un “jardín desolado en invierno”. Pero, entendido como una única frase, ese “jardín de invierno” hace alusión a un invernadero. Esta coexistencia de significados opuestos dentro de una misma expresión encarna la paradoja central de esta exposición. El significado “negativo” de la frase representa la dificultad de la vida contemporánea, así como la confrontación del artista con las condiciones desfavorables del tiempo y sus esfuerzos para sacar lo mejor de ellas. La imagen del invernadero también sugiere un espacio que, a pesar de ser un ambiente artificial cerrado de pequeña escala, acoge a varios organismos, incluyendo plantas, insectos, aves y sobre todo, la perpetua actividad de los microbios dentro de la tierra, constituyendo así diversas capas ricas de vida.

La exposición consiste en tres categorías metodológicas. La Categoría I presenta varias expresiones artísticas, incluyendo dibujos, videos e instalaciones de sonido, que representan el proceso de asociación motivado por detalles insignificantes de la vida diaria, capturando las actividades del inconsciente como el mecanismo para la unificación aleatoria de imágenes, el cual conecta diferente elementos yendo más allá del orden racional. La Categoría II incluye expresiones que demuestran el uso creativo de las subculturas japonesas contemporáneas como el manga, el anime, la ciencia ficción, los juegos de computadora, el reportaje de televisión y las comedias físicas, con el fin de proyectar el mito interno de los artistas, capturar la materialidad del cuerpo en exposición, o revelar una verdad escondida sobre un lugar. La Categoría III incluye obras que incorporan las estructuras básicas de la autogeneración en las plantas, animales y minerales, y construye un ambiente o un espacio pictórico que transmite a los espectadores los efectos e impactos psicológicos y físicos de los fenómenos externos. A través de la conversación recíproca de las obras de arte, estas tres direcciones se experimentarán desde lo orgánico, creando la paradoja del “Jardín de Invierno” como un pequeño espacio artificial que contiene una miniatura de la vida.

En principio, la exposición presenta las formas modestas, pero flexibles, que capturan las actividades fundamentales de la mente y cuerpo humanos que liberan la imaginación desde los límites culturales e históricos impuestos. Dichas obras de artes son respuestas de los artistas japoneses jóvenes frente a las condiciones desalentadoras de su edad, y ellos transmiten la esperanza de la sobrevivencia espiritual y reorganización efectiva del entorno de vida.