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Arte Moderno Peruano en la Colección Barreda

Publicado el 05/01/17

Obras de Tilsa Tsuchiya, Fernando de Szyszlo, Gerardo Chávez,  Carlos Revilla, José Tola, David Herkovitz, Ramiro Llona, entre muchos más, podrán apreciarse del 5 de enero al 12 de febrero en  la Galería Germán Krüger Espantoso del ICPNA

Pocas son las ocasiones en que en el Perú hay oportunidad de ver una colección privada, pues estas suelen permanecer aisladas de la mirada pública. La colección de arte de Alfredo Barreda, surgida en los últimos veinte años, a parte de otras virtudes, posee una veta interesante de pintura y escultura peruana que quiere compartir con el espectador.

Se trata de piezas únicas fechadas entre 1975 y 2010, una constelación de estrellas que ha marcado con su presencia e influencia la producción local, cuya estética —en parte surrealizante y en parte expresiva— nos reta, a través de sus grandes formatos y temas a configurar una historia aunque muy apreciada poco conocida entre nosotros.

En la exposición encontramos obras de artistas como Fernando de Szyszlo, Gerardo Chávez, Tilsa Tsuchiya, Carlos Revilla, José Tola, David Herkovitz, Ramiro Llona, Marina Núñez del Prado, Margarita Checa, Pablo Lettersen, Julia Navarrete, Venancio Shinki, Eduardo Tokeshi, José Tola, Álvaro Roca Rey, entre otros.

Augusto del Valle quien oficia de curador de esta muestra, hace un recuento del origen,  y evolución de esta colección, así como su relación con las corrientes artísticas del momento: “El interés de Alfredo Barreda por coleccionar le viene de su adolescencia, en la segunda mitad de la década de 1960, cuando salvó una colección de objetos de su madre. Esto lo marcó profundamente y luego de un buen número de años, en 1982, comenzó a plasmar esta suerte de instinto, de coleccionar aquello que pueda ser «salvado» en algún sentido. Actualmente, la Colección Barreda posee una interesante selección de pintura y escultura peruana que hace eco de su motivación inicial por coleccionar”.

Esta gran colección se exhibirá en la Galería Germán Krüger Espantoso del 5 de enero al 12 de febrero y podrá visitarse  de martes a domingo de 11:00 a.m. a 8:00 p.m. La muestra incluye una visita guiada a cargo del curador que se realizará el miércoles 18 de enero, 5:30 p. m. así como una charla sobre el coleccionismo de arte peruano.

Arte moderno peruano en la Colección Barreda (texto del curador) 

En los últimos treinta y cinco años, por diversos motivos, comenzaron a surgir importantes y nuevas colecciones privadas en el Perú: la Colección Barreda es una de ellas.

El interés de Alfredo Barreda por coleccionar le viene desde su adolescencia. Su vocación era ya tan fuerte en ese entonces que, durante un fuerte sismo, prefirió salvar una colección de valiosos objetos de su madre en vez de ponerse a buen recaudo él mismo. Esta experiencia lo marcó profundamente. Luego de un tiempo, cuando estuvo en posibilidad de hacerlo, comenzó a plasmar esta suerte de instinto, de coleccionar aquello que pueda ser «salvado».

En la actualidad su colección goza de una selección interesante de arte moderno peruano en pintura y escultura. Es una constelación de piezas únicas, fechadas entre 1975 y 2010, cuyo brillo ha marcado con su presencia e influencia la producción local. Para Barreda, lo moderno es el espacio de lo excepcional: un ámbito de acontecimientos únicos e irrepetibles en obras cuyos personajes de ficción se dan la mano con las formas visuales en configuraciones siempre cambiantes, que van de un aprecio por un horizonte surrealista hasta su articulación, no sin variaciones, con un horizonte expresivo abierto, siempre en diálogo con el estilo propio de cada artista.

Horizonte surrealista

Como herencia del surrealismo, algunas pinturas y esculturas de la Colección Barreda ofrecen una articulación poética con las culturas del Perú Antiguo. Todo ello a través de la manifestación de los artistas peruanos cuyo oficio toma como punto de partida la figura en personajes y escenas de atmósferas contundentes. Así, los mitos de Tilsa, cuya gran fuerza recrea una narrativa local; sus trabajos dialogan con los paisajes imaginarios de Venancio Shinki, mientras el elemento poético de los ambientes en las pinturas de Fernando de Szyszlo señala hacia una frontera arqueológica y antropológica. En otras obras, en esta misma herencia, se asume una dirección distinta. Así, en las pinturas de Gerardo Chávez, o en las esculturas de Alina Canziani y Rocío Rodrigo, lo onírico se remite a rituales tan arcaicos como orgánicos, mientras las pinturas de Carlos Revilla recrean un universo subjetivo de interiores y símbolos. En diálogo con personajes fantásticos Abel Bentín enfatiza también la experiencia con ficciones imaginarias, algunas de carácter colectivo y otras más bien de carácter personal y subjetivo.

Participan en pintura: Fernando de Szyszlo, Tilsa Tsuchiya, Venancio Shinki, Gerardo Chávez, Carlos Revilla. En escultura: Fernando de Szyszlo, Gerardo Chávez, Rocío Rodrigo, Abel Bentín, Alina Canziani.

Horizonte expresivo

Este horizonte se decanta, en el arte moderno peruano, a veces hacia un expresionismo militante, como en las pinturas de personajes metafóricos de José Tola o, incluso, en los personajes cotidianos de David Herskovitz. Otras veces, como en la pintura abstracta de Julia Navarrete, dicha militancia deja paso a lo más delicado y se sugieren ambientes a través de un uso maestro del color, mientras que en la pintura no representacional de Enrique Galdós, la importancia del rojo y de la estructura musical en el que se despliega, nos habla de una arte que busca la expresión individual. La primera oleada moderna, en la década de 1950, surge aquella estética de Joaquín Roca Rey, que está a caballo entre la geometría y la figuración, para pasar a una estética que ya es importante en la década de 1960, cuando Marina Núñez del Prado usa la piedra para sugerir formas individuales asociadas a la cultura del altiplano. Después, ya entrada la década de 1980, es de admirar la fuerza expresiva de las figuras de Margarita Checa. Finalmente, tres importantes pintores apuntan en direcciones heterogéneas: la fuerza ornamental del color azul en la estética de Gam Klutier, la remisión a la memoria en la pintura estructurada sobre la maestría en el dibujo de Eduardo Tokeshi y el inestable paisaje de interior de las formas con atributos de Ramiro Llona.

Participan en pintura: Julia Navarrete, José Tola, David Herskovitz, Ramiro Llona, Enrique Galdós, Eduardo Tokeshi y Gam Klutier. En escultura: Margarita Checa, Joaquín Roca Rey, Marina Núñez del Prado.

Obras en tránsito

La Colección Barreda también deja ver otros horizontes del arte moderno en el Perú. Sobre todo en lo que se refiere a la escultura. Destacan obras hechas en piedra como las de Susana Roselló y Gloria Palacios, que apuntan hacia un monumento cuya geometría sale al encuentro del mundo sagrado de las culturas antiguas indígenas en América. Por otro lado, las estelas de Rocío Rodrigo y Pilar Martínez recuperan lo primordial del sentido de dichos monumentos. De reminiscencias respecto al horizonte surrealista, Michiko Aoki usa de otra manera la piedra, mientras que, en direcciones heterogéneas, está la escultura de Álvaro Roca Rey, en sintonía con alguna lógica científica, mientras que la de Felipe Lettersten enuncia, con su figura humana, la posibilidad de una antropometría distinta, dentro del mundo indígena de la Amazonía del Perú.

Participan en escultura: Felipe Lettersten, Pilar Martínez, Rocío Rodrigo, Susana Roselló, Gloria Palacios, Michiko Aoki, Álvaro Roca Rey. 

Augusto del Valle

Augusto del Valle – Crítico de arte y curador

Artistas participantes

Mishiko Aoki

Abel Bentín

Alina Canziani

Gerardo Chávez

Margarita Checa

Fernando de Szyszlo

Enrique Galdós Rivas

David Herskovitz

Gam Klutier

Felipe Lettersten

Ramiro Llona

Pilar Martínez

Julia Navarrete

Marina Núñez del Prado

Gloria Palacios

Carlos Revilla

Álvaro Roca Rey

Joaquín Roca Rey

Rocío Rodrigo

Susana Roselló

Venancio Shinki

Eduardo Tokeshi

José Tola

Tilsa Tsuchiya