Lunes, 21 de Agosto del 2017
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BATALLA DE AYACUCHO

Publicado el 05/12/16

BATALLA DE AYACUCHODespués de la derrota de los españoles en la Pampa de Junín, el general Canterac se dirigió al Cuzco en busca del Virrey de La Serna, mientras que Bolívar volvió a la costa para preparar a sus reservistas. Por su parte, Sucre permaneció en Huamanga al mando del Ejército Peruano.

El Virrey se abocó a la preparación de su ejército con miras a atacar a Sucre. El encuentro entre ambos ejércitos se produjo el 8 de diciembre. Al atravesar el desfiladero de Corpahuaico, el Ejército Patriota sufrió muchas bajas, sin embargo, aun así, ocupó la Pampa de la Quinua (Ayacucho). En este lugar, José Antonio Sucre pronunció la célebre frase: “De los esfuerzos de hoy pende la suerte de la América del Sur. Otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia “. Mientras tanto, el Ejército Realista se colocó en Condorcuna.

En vista de que los soldados estaban cansados, y de que el número de los desertores aumentaban, el Virrey de La Serna optó por atacar. La batalla empezó el 9 de diciembre de 1824. En un principio los españoles hicieron retroceder a los patriotas, más luego, el general Córdova pronunció una arenga a sus soldados que los insufló de tanto valor que éstos obligaron a los españoles a dar marcha atrás, hacia la mitad de Condorcuna. En él se produjo un nuevo enfrentamiento, saliendo vencedor el Ejército Libertador. El Virrey La Serna fue detenido. Después de la batalla, José Antonio de Sucre, brazo derecho de Bolívar, recibió el título de Gran Mariscal.

CAPITULACION DE AYACUCHO

El mismo 9 de diciembre de 1824 se firmó la Capitulación de Ayacucho, documento que determinó la independencia del Perú y de América, y la rendición definitiva de los españoles. Por el Ejército Patriota firmó el General José Antonio de Sucre; y por el Ejército realista, el General. Canterac.

Las condiciones establecidas por el documento, tan cuestionadas luego por muchos patriotas fueron:

-La capitulación únicamente del ejército bajo su mando, la permanencia realista en el Callao y el nacimiento de Perú a la vida independiente, con una deuda económica a los países que contribuyeron militarmente a su independencia.

-La entrega de las plazas realistas a las autoridades peruanas.

-El reconocimiento peruano de la deuda que las guerras independentistas generaron en España.

-El estado peruano cubriría los gastos del retorno de los españoles.

A pesar del carácter definitivo de este documento, algunos oficiales españoles se negaron a reconocer su validez argumentando que no fue firmado por el virrey La Serna. El primero de ellos fue Olañeta, quien resistió en el Alto Perú hasta abril de 1825. El segundo fue el brigadier Rodil, acantonado en el Real Felipe, en el Callao, quien tardó en aceptar la imposibilidad de recibir ayuda exterior española y rehusó entregar la fortaleza, que debió ser sometida por Simon Bolívar en un sangriento sitio que acabó con la rendición realista el 23 de enero de 1826. A Rodil sólo lo acompañaban 400 de los más de 2.000 soldados que iniciaron con él la ocupación. El Perú había quedado libre de la dominación española.