Sábado, 3 de Diciembre del 2016


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COMBATE DE ANGAMOS

Publicado el 06/10/16

Un día como hoy – 8 de octubre – se conmemora 127 años del Combate de Angamos. Recordemos que, en el Combate de Iquique (21 de mayo de 1879), Grau, al mando del Huáscar, hundió el buque chileno Esmeralda, muriendo su comandante Arturo Prat, pero, en esa misma batalla, también perdimos la Independencia, nuestro mejor barco. Debido a esto, la escuadra peruana se quedó solamente con dos barcos: la corbeta Unión y el monitor Huáscar. Y es justamente este último, bajo el mando de Grau, el que durante 6 meses sostuvo la lucha en el mar, imposibilitando que el enemigo, los chilenos, invadieron Tarapacá.

Las hazañas de Grau trascendieron las fronteras del Perú y se difundieron por el mundo, y, gracias a la grandeza espiritual que siempre demostró con los enemigos derrotados, le valió el calificativo de Caballero de los Mares.

Entre fines de mayo y principios de octubre de 1879, Grau, al mando del Huáscar, incendió a la goleta chilena Glorinda, atacó el puerto de Antofagasta, se apropió de la goleta Coquimbo y de la barca Emilia, se enfrentó con el Cocharne, la Abtao y la Magallanes, cortó el cable submarino en Antofagasta y se apoderó del Rímac. Valiéndose de su extraordinaria competencia, hostilizaba constantemente al enemigo con sus inesperadas apariciones en la costa de Chile.

Las hazañas del Huascar produjeron indignación popular en Chile contra el Presidente y sus Ministros, exigiéndose la renuncia de ellos así como la del Jefe de la Escuadra. Para derrotar al monitor, los chilenos tuvieron que apelar a toda su fuerza marítima.

En la mañana del 8 de octubre el Huáscar y la Unión se encontraron con una de las dos divisiones de la escuadra integrada por el Blanco Encalada, la Covadonga y el Matías Cousiño, pero Grau logró eludir el peligro. Sin embrago, a las pocas horas se encontró con la otra división chilena conformada por el cocharne, la O’ Higgins y el Loa. Sólo la Unión pudo escapar, gracias a su mayor velocidad.

El Huáscar inició el combate a las 9 y veinte minutos de la mañana, disparando sus cañones contra el Cocharne. El Blanco Encalada y la Covadonga y cuatro buques chilenos acorralaron a Grau. Al poco tiempo, el Cocharne destruyó la torre de comando y Grau murió en el acto, mientras que el teniente primero Diego Ferré quedó moribundo. Elías Aguirre, el capitán de fragata, lo sucedió en el comando pero fue muerto casi de inmediato y le siguió en el puesto el teniente primero José Melitón Rodríguez. Éste también murió y lo reemplazó el teniente primero don Pedro Garezón, quien dispuso a las diez y treinta minutos de la mañana que se abrieran las válvulas para hundir el barco en el océano, antes de que cayera en mano de los chilenos. Atentos a la operación, los chilenos optaron por abordar el Huáscar y éste cayó prisionero después de una lucha heroica, con el cual Chile quedó dueño del mar y expedito para invadir nuestro territorio por Tarapacá.

POEMA EN HOMENAJE A MIGUEL GRAU

Esta no es una marcha fúnebre. Esta es una marcha triunfal,
Una marcha triunfal para los que sucumben en su puesto,
Para los marinos que perecen erguidos sobre sus puentes de
mando,
Para los broncos tripulantes que yacen en los sepulcros del océano,
Para los que oyen impasibles las campanas del fondo de las
aguas,
Para los que muerden su angustia cual dulce fruta envenenada,

Era un hombre para la paz nacido,
Su mano era cordial, y suave su sonrisa,
No era alto de estatura, hablaba poco,
Amaba su paisaje de tristes arenales,
Su desolado país entre el océano y la selva
acorralado.

Yo no lloro la tragedia de Angamos; yo la canto:
El barco es pequeño, y el océano es grande,
Pero la muerte es infinita, y lo contiene todo.

(Fragmento: A Grau, por Juan Ríos – 1946)