Jueves, 8 de Diciembre del 2016


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BATALLA DE JUNÍN

Publicado el 06/08/16

Dos batallas tuvo que librar el Ejército Patriota contra el Ejército Realista para consolidar la Independencia del Perú: la Batalla de Junín y la Batalla de Ayacucho.

Un factor importante que jugó a favor de la causa patriótica fue la inopinada sublevación del general Olañeta en el Alto Perú, quien tenía a su cargo cuatro mil soldados. Esto obligó al virrey a enviar al general Valdés a combatirlo. Los españoles estaban divididos en dos bandos: conservadores y liberales. Pedro Antonio de Olañeta, conservador, se rebeló porque no estaba de acuerdo con que sus hombres formaran parte del ejército realista dirigidos por un liberal: el general Canterac.

Simón Bolívar no desaprovechó esta situación y decidió atacar al contingente al mando del general Canterac. Antes de librarse la batalla, lanzó el célebre discurso:

¡Soldados! Vais a completar la obra más grande que el cielo ha encomendado a los hombres: la de salvar un mundo entero de la esclavitud. 

¡Soldados! Los enemigos que vais a destruir se jactan de catorce años de triunfos; ellos, pues serán dignos de medir sus armas con las vuestras que han brillado en mil combates. 

¡Soldados! El Perú y la América toda aguardan de vosotros la paz, hija de la victoria, y aún la Europa liberal os contempla con encanto porque la libertad del Nuevo Mundo es la esperanza del Universo. ¿La burlaréis? No. No. Vosotros sois invencibles.

El 6 de agosto de 1824 ambos ejércitos se encontraron en la Pampa de Junín. Provenientes del llano de Rancas, a 36 Km de Cerro de Pasco, Bolívar y sus hombres llegaron en mejores condiciones que Canterac y su ejército. Sin embargo, los realistas obligaron a retroceder a los patriotas. En ese momento entra al campo de batalla el primer escuadrón del regimiento Húsares del Perú, al mando del comandante argentino Manual Isidoro Suáres y su teniente ayudante mayor del primer escuadrón José A. Rázuri, atacando por la retaguardia al ejército realista. Es así que los patriotas resultaron vencedores. En razón de ello, Simón Bolívar redacta la Proclama de Junín:

“¡Peruanos! La campaña que debe completar vuestra libertad ha empezado bajo los auspicios más favorables. El ejército del general Canterac ha recibido en Junín un golpe mortal, habiendo perdido, por consecuencia de este suceso, un tercio de sus fuerzas y toda su moral. Los españoles huyen despavoridos abandonando las más fértiles provincias, mientras el general Olañeta ocupa el Alto Perú. 

¡Peruanos! Bien pronto visitaremos la cuna del Imperio peruano y el templo del Sol. El Cuzco tendrá en el primer día de su libertad más placer y más gloria que bajo el dorado reino de sus Incas.

Cuartel General Libertador de Huancayo, 13 de agosto de 1824″.

Después de la batalla, el general José de La Mar, jefe de la división peruana, mandó llamar al mayor José Andrés Rázuri y tras amonestarle duramente por su indisciplina le dijo:

“Debería usted ser fusilado, pero a usted se le debe la victoria”.