Jueves, 8 de Diciembre del 2016


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Subastan video de suicida colombiana

Publicado el 04/06/16

La joven no tenía ni media hora muerta. Su cuerpo seguía ahí, tendido debajo de los veinte pisos del hotel más emblemático de Lima, desde cuya azotea se lanzó por motivos que no vale la pena escudriñar. Abajo, frente al Paseo de los Héroes Navales, un sujeto había logrado grabarlo todo con su celular: su última conversación con un agente de seguridad, los gritos, la caída, el silencio.

El tipo reproduce el video una y otra vez, incrédulo de haber obtenido esas imágenes. “Acá está el video… ¡Que lo suba, que lo suba!”, se escucha decir a otro hombre. Policía, ambulancia y serenazgo solo se preocupan de cumplir el protocolo, cercar la zona y evitar que nadie que no sea un huésped ingrese al edificio.

“El pata quiere 150”, un joven comenta. “Habla, yo te doy 200”, una mujer añade. Y lo que comenzó como un juego pasó a convertirse en un negocio real: cuando se trata de dinero, nada es broma. A continuación, comienza una confusa subasta del video de la suicida.

Quienes rodean la escena son transeúntes, unos movidos por la curiosidad, otros buscando ser los primeros en compartir las imágenes en redes sociales, ansiosos por obtener un nuevo amigo, un ‘me gusta’ o ‘compartir’.

Sujeto de rojo ofrece 100 soles. Mujer adulta sube la valla a 180. Hombre vestido de negro se lo lleva a un lado rodeándole la espalda con el brazo, alejándolo del tumulto, y pactan una cantidad que no logra oírse.

El intercambio es rápido, y nadie lo reprocha. Regresan al centro del círculo. Entre todos hay un silencio cómplice, frente a un hecho innegablemente triste. Usuario y comprador inician la transferencia de imágenes por WhatsApp, un proceso que duró apenas cinco o seis minutos. Lo vuelven a reproducir a la vista de todos, incluso frente a menores de edad llevados por esa perturbación que genera la muerte, una muerte tan cercana en tiempo y espacio.

No pasó mucho tiempo para que ese y otros videos de la joven suicida fueran transmitidos en todas las redes sociales y con miles de reproducciones, en todos los ángulos. Otros usuarios han aprovechado las imágenes para revelar supuestos misterios detrás de su contenido, que no hacen más que promover comentarios retorcidos.