Martes, 6 de Diciembre del 2016


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¿Lagrimeo como síntoma de glaucoma infantil?

Publicado el 08/06/16

El glaucoma es un trastorno en el cual la presión del líquido normal dentro de los ojos se eleva lentamente, como resultado de la obstrucción del paso del humor acuoso. Éste líquido se acumula y la presión origina la lesión del nervio óptico y, posteriormente, la pérdida de la visión. Sin embargo, ¿cuáles son los síntomas del glaucoma infantil? ¿Cómo prevenirlo en nuestros hijos? ¿Un simple lagrimeo puede significar una advertencia?

El Dr. Oscar Ojeda, experto en oftalmología, destacó que una coloración grisácea o azulada en los ojos, constante lagrimeo y molestia intensa a la luz pueden ser los únicos síntomas de glaucoma infantil. “Cuando ocurre en edades tempranas, el glaucoma puede causar un aumento en el tamaño de los ojos, que en ocasiones se puede confundir con “ojos bonitos” por sus dimensiones”, destacó.

El glaucoma es una condición silenciosa que representa la primera causa de ceguera irreversible en el mundo. Ojeda menciona que, aunque el padecimiento es incurable, es posible controlarlo, por lo que 9 de cada 10 niños con glaucoma que se atienden adecuadamente mantienen una visión normal durante toda la vida.

Para ello, el Doctor considera necesario crear conciencia sobre los riesgos que representan para nuestros hijos el glaucoma infantil. El experto recomienda emplear medicamentos oftalmológicos de alta calidad y sin preservantes; “Estamos hablando de una enfermedad que afecta los nervios ópticos de los ojos, en los que está presente una presión mayor a la normal. Si no es tratada a tiempo, puede desencadenar una disminución progresiva de la visión, pudiendo llevar a la ceguera en los infantes”, aseguró.

Finalmente reiteró que en la mayoría de los casos, este mal no presenta sintomatología evidente para el paciente y que su identificación puede hacer la diferencia en el niño evaluado. Para detectar cualquier enfermedad visual relevante, los niños deben ser revisados por el oftalmólogo entre los 3 y 5 años de edad, para luego continuar con su revisión cada tres años hasta cumplir los 40 años.