Sábado, 10 de Diciembre del 2016


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ABC: “La carrera hacia la Presidencia de Perú Pasa por la Cocina”

Publicado el 15/04/16

La primera vuelta electoral de Perú reveló, además del giro a la derecha donde ganó Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, cuán obsesionados están los peruanos con la Gastronomía, quienes ni aún en esos momentos cruciales dejan de hablar de comida, comida y más comida. El día de la votación todas las cadenas de televisión tuvieron en vivo a los principales candidatos acompañados de sus familiares en el desayuno electoral, tradición en la que sentados en una mesa larga se les observa comer, reír y hacer una gracia ante la cámara en busca del voto perdido.

La ganadora de la primera vuelta, Keiko Fujimori, cocinó tortilla con salchicha ataviada con un mandil rosado; mientras que Pedro Pablo Kuczynski visitó un comedor popular y bailó con las cocineras del lugar. En tanto, la izquierdista Verónika Mendoza desde la casa de uno de sus familiares en Cusco, antigua capital del Imperio de los incas, mostró las costumbres andinas a la hora del desayuno: lechón cocido en horno de piedra, jugo de tumbo (fruta de los Andes) y dulce de calabaza.

En el último mes, en el restaurante María Pastor se preparó platos que aludían a los candidatos y se resaltaban sus rasgos mas llamativos como por ejemplo, el pescado en salsa de Keiko que se sirve bañado en salsa de naranja (color de su partido); luego viene el plato «fish and chips PPK» en alusión a la segunda nacionalidad del economista; el «tacu tacu a lo Vero», frijoles con huevo, carne, plátano frito y salsa de rocoto (ají de los Andes).

Platos a los candidatos

No solo en los restaurantes se combinó el fervor electoral con la gastronomía sino también en las redes sociales, donde se vivió la veda de los sondeos de opinión en los últimos siete días antes de los comicios usando símiles gastronómicos: Keiko Fujimori era Mimpao, PPK era una hamburguesa; Veronika Mendoza un plato que tenga cuy y rocoto de los Andes y así con los demás candidatos.

Los candidatos presidenciales no solo tienen que posar y hacerse fotos con niños sino comer todo lo que se les ponga enfrente, frío o caliente, dulce o salado, le guste o no porque corre el riesgo de perder simpatías ante los peruanos. Durante la corta pero intensa campaña electoral, se criticó mucho al candidato de centro, Alfredo Barnechea, por rechazar un chicharrón (carne frita de cerdo) a una señora que se encontró durante un acto electoral. Este incidente, de acuerdo a algunos, causó que Barnechea descendiera en los sondeos de opinión.

Al respecto, el crítico gastronómico Ignacio Medina señaló que «no sé si les preocupa el chicharrón. Lo evidente es que la corrupción no les preocupa mucho (a los peruanos). La sufren y la toleran en cada momento de su vida. Ya es parte de su normalidad». Ahora, ¿por qué los peruanos están obsesionados con la cocina? De acuerdo a Medina, «la cocina ha sido el vehículo sobre el que se ha construido la recuperación del orgullo patrio. Es lógica esa devoción. Por otro, en el despertar de las clases medias —aquí y en cualquier lugar— la comida es uno de los primeros elementos que reivindican el nuevo status social, junto al vestuario y el auto».

En tanto, el autor de «Dios es peruano», Daniel Titinger le dijo al ABC que «un país necesita de ídolos; al no tenerlos en el fútbol o en otro deporte han sido reemplazados por los chefs, quienes se han vuelto en nuestros referentes». «El tema gastronómico nos persigue hasta en nuestra jerga: no te hagas paltas (no te líes), tirar arroz (ser indiferente) ó que buenas yucas (que buenas piernas). Y en elecciones, es obligatorio el desayuno electoral donde pobre de aquel candidato que coma un “croissant” en vez de pan peruano», agregó Titinger.

En Perú, de acuerdo a los investigadores de ciencias sociales como el sociólogo Gonzalo Portocarrero y Nelson Manrique, hay racismo y desprecio a las personas con rasgos indígenas y a los afrodescendientes pero paradójicamente, el boom de la gastronomía peruana se alza sobre la mezcla de la tradición española, indígena, africana, japonesa y china.

Para la recientemente fallecida historiadora María Rostworowski, uno de los aportes más valiosos del mestizaje hacia el mundo es la gastronomía porque «demuestra que los peruanos sabemos apropiarnos de la influencia mora, negra, china, española y prehispánica, para elaborar platos que son un verdadero homenaje al paladar».

«La sociedad peruana vive todavía la discriminación como un ejercicio cotidiano. Se discrimina a las personas por el color de su piel, su condición social y su origen, pero la cocina no tiene raza ni entiende de clases sociales. Desde esta perspectiva, comer se convierte en una demostración (a menudo falsa; un lavado de cara) de tolerancia», explica Medina.

Por último, el autor de Eden.pe, junto a la colaboración de Ferrán Adriá y Gastón Acurio, aconsejó a los candidatos del próximo balotaje en Perú que «no pierdan de vista la comida —cocina, producción, productor, industria de transformación, turismo, conservación del medio ambiente, exportación— porque es el motor sobre el que se asienta el futuro del país». El próximo 5 de junio se disputarán la presidencia Keiko Sofía Fujimori, hija del expresidente preso Alberto Kenya, con el economista Pedro Pablo Kuczynski.