Lunes, 5 de Diciembre del 2016


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Cómo atajar el problema del Tráfico en Lima

Publicado el 24/11/15

Con más de 8.750.000 habitantes y una densidad poblacional de cerca de 3.000 ciudadanos por kilómetro cuadrado, Lima es una de las capitales del mundo en las que minimizar la congestión del tráfico rodado en sus calles se ha convertido en un reto para sus gobernantes.

La capital de Perú padece desde hace años las inclemencias de un sistema vial desestructurado y caótico, con los consecuentes niveles de contaminación elevados, atascos recurrentes y deficiencias en el servicio de transporte público.

Muchos expertos coinciden al apuntar con su dedo acusador a esos mismos políticos, que desde el principio y a lo largo de las últimas décadas han dado la espalda a las voces que comenzaban a reclamar un modelo “urbanita, integrado’’ y accesible para todos los ciudadanos.

De ese modo, acusan a la Municipalidad Metropolitana de Lima de haberse volcado con una “ciudad autopista’’, ideada por y para el coche y en la que sólo se ve fomento de infraestructuras enfocadas a la “mejora’’ del entramado vial existente. Además, denuncian, el hecho que este fenómeno logró “legitimación’’ social al  amparo del “deseo de modernización’’, a pesar de que “violentaba las actividades del ciudadano de a pie y sus interacciones sociales, deshumanizando el espacio urbano, sin buscar el bienestar de los ciudadanos en general’’ sino únicamente de los conductores en sentido individual.

Estos mismos expertos marcan unas pautas, si bien lógicas, de carácter clave, con las que hacer frente a un problema estructural de tal envergadura. Así, cabe mejorar la oferta de un transporte público de calidad, tanto más eficiente como realmente al servicio de los ciudadanos, como también mejorar las infraestructuras disponibles y trabajar activamente en el desarrollo de una conciencia colectiva entre la ciudadanía –en este caso limeña- y en la mejora de su educación vial.

Optimización de la red de transporte urbano y mejora de las infraestructuras

La optimización de los sistemas integrados de transporte urbano es una de las fases básicas en un proceso como este. Implementar el servicio; mejorar su funcionamiento, frecuencia, seguridad, etc., incluyendo una gestión de mayor calidad en la gestión de la información que se traslada a sus clientes se convertirán en atractivos reclamos para nuevos usuarios.

Goal Systems, compañía de referencia en este tipo de proyectos de implementación del transporte intermodal, cuenta con muy buenos ejemplos en otras ciudades de Latinoamérica como Río de Janeiro o Bogotá en las que se demostró el éxito de este nuevo concepto de movilidad urbana. GoalBus®, un software para la optimización del transporte diseñado por esta firma, soluciona integralmente la planificación de los recursos integrada con el resto de sistemas corporativos.

Una mayor eficiencia -energética, en tiempo y económica, unas vinculadas a las otras- convertirá al transporte público, además, en una apuesta mucho más rentable también para la operadora que lo gestiona.

Vinculado a esta fase debemos hacer especial hincapié en la mejora de las infraestructuras, tanto en el caso del transporte colectivo como en el del privado. Mejorar el sistema de vías que utilizan las redes de transporte público es básico para la correcta y completa implementación de todo el sistema, pero corre a cargo de las autoridades. La optimización de una red de transporte sin contar con el apoyo y la inversión debida por parte de los poderes públicos nunca obtendría los mismos resultados.

Toma de conciencia del problema y educación de calidad

Todo el mundo desearía poder disfrutar de amplias y verdes áreas peatonales en su ciudad, pero muy pocos entienden que gran parte de la solución pasa por sí mismos, por su forma de afrontar el día a día.

Usar el coche en vez del transporte público, no seguir la señalización ni respetar los límites de velocidad, no cuidar el ir y venir de los peatones e incluso no protestar ante las autoridades por no reaccionar ante esta problemática. Son medidas que tenemos al alcance de nuestra mano y que, con un poco de conciencia, podemos adquirir como hábito.

El verdadero problema es esa falta de concienciación, plasmado en la falta de profesionalidad y rigor de chóferes tanto privados como públicos y en la ausencia de una preocupación general por los graves problemas que atañe semejante tránsito de vehículos en la ciudad –medioambientales, ruidos, etc.

Como siempre, la solución pasa por una educación de calidad. Los ciudadanos del mañana deben ser instruidos en los valores clave de la sociedad a la que queremos llegar, generando una verdadera conciencia colectiva capacitada para hacer frente a este tipo de problemas y sentando desde dentro las bases de un nuevo sistema que funcione mejor.