Sábado, 3 de Diciembre del 2016


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Hillary Clinton domina primer debate de los demócratas

Publicado el 14/10/15

Las Vegas, oct. 14. La ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, mantuvo en la víspera la calma y el temple frente a los dardos de sus oponentes -sobre todo en política exterior- y asumió su rol de gran favorita durante el primer debate de las primarias demócratas.

Una veterana de estos escenarios, Clintron, que aspira -por segunda vez- ser la primera mujer en la Casa Blanca, desvió los golpes de su principal rival, el senador Bernie Sanders, y otros tres aspirantes durante el choque de dos horas en Las Vegas.
“La diplomacia no es lograr una solución perfecta. Es sobre cómo balancear los riesgos”, dijo la exsenadora y exprimera dama de 67 años.
A Sanders, quien evocó el modelo social de los países escandinavos, le replicó: “No somos Dinamarca. Me encanta Dinamarca, somos Estados Unidos de América”.
“Estuvo inquebrantable. Nadie logró irritarla, por así decirlo“, dijo a la AFP Timothy Hagle, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Iowa.
El debate – sobre el que planeaba la sombra del vicepresidente Joe Biden, aún dubitativo sobre una eventual candidatura – mantuvo el ritmo combativo pero no cedió a los ataques personales que hicieron de las suyas en los duelos del bando republicano.
A diferencia de la más de una docena de aspirantes conservadores, los demócratas presentan un contingente menos numeroso y menos diverso: sin candidatos negros o de origen latino. Una sola coincidencia: una sola mujer en competencia.
El magnate inmobiliario Donald Trump que se robó el show en los debates republicanos, ironizó en Twitter sobre este “aburrido” debate.
“Qué lastima, no hay ninguna ‘star’ en el escenario esta noche”, alardeó el millonario poco antes del inicio del duelo, que se realizó en un hotel casino a 800 metros de uno de sus decenas de hoteles.
Coincidencias en inmigración
Pugnaz y apasionado, Sanders, de 74 años, el sorpresivo segundo lugar en la contienda, condenó las desigualdades económicas, lanzando su furia contra Wall Street y el “corrupto” sistema de financiamiento electoral que “está socavando la democracia estadounidense”.
También con la inequidad en la mira, Clinton prometió luchar por que los padres puedan “finalmente” decir a sus hijas, “tú también puedes ser presidenta cuando seas grande”.
Sobre la proliferación de armas nucleares, la exdiplomática dijo que ésto representaba el mayor peligro para la seguridad de Estados Unidos, y condenó duramente al excontratista informático de la inteligencia estadounidense, Edward Snowden, señalando que “debe enfrentar la ley” en su país.
Ante esas fuertes personalidades, el exgobernador de Maryland Martin O’Malley, el exsenador Jim Webb y el exgobernador de Rhode Island Lincoln Chafee-, que exhiben índices de popularidad de un dígito, poco pudieron hacer para resaltar.
El problema sobre los 11 millones de inmigrantes indocumentados dio lugar a una breve discusión y la coincidencia general en la necesidad de una reforma migratoria integral. Clinton prometió incluso “ir más allá” de las medidas ejecutivas aprobadas por Barack Obama.
“Basta de los correos”
A un año de las elecciones presidenciales, Clinton luce como la principal rival de los republicanos, que no cesan de criticarla. La exjefa de la diplomacia estadounidense bajo Barack Obama no escapa de los señalamientos por haber usado un servidor de correo privado durante su gestión en el Departamento de Estado.
Pero en el debate recibió el apoyo del senador por Vermont, quien llamó a los medios y a los republicanos a concentrarse en los “verdaderos problemas”. “Ya basta de los correos electrónicos (…) El pueblo estadounidense está cansado de escuchar de tus malditos correos electrónicos“, dijo un irritado Sanders ante el aplauso generalizado.
A nivel nacional, Clinton mantiene la delantera en las encuestas, pero marcha por detrás del senador en New Hampshire y su ventaja es modesta en Iowa, dos estados clave del inicio de las primarias en 2016.
Organizado por la cadena CNN el debate fue presenciado en directo por unas 1.300 personas desde el hotel Wynn en la “ciudad del pecado”, y millones más por los televisores, algunos en bares.
“No fue el mismo espectáculo que el debate republicano, pero lo bueno es que hablaron más sobre los verdaderos problemas“, dijo a la AFP Kevin Chavous, un abogado y activista demócrata reunido en una de las populares “fiestas de debate” en un local de Washington.
Obama había adelantado que vería el debate, solo que no enteramente. El duelo coincidía con varios juegos de la postemporada del béisbol. “No me sorprendería que hiciera un poco de zapping”, dijo el portavoz presidencial, Josh Earnest.