Martes, 6 de Diciembre del 2016


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Masiva vigilia para esperar al Papa en santuario paraguayo de Caacupé

Publicado el 11/07/15

Caacupé, jul. 11. Cientos de miles de peregrinos de Paraguay, Argentina y Brasil amanecieron este sábado entre rezos, cantos y con pocas horas de sueño frente al santuario de la Virgen de los Milagros de Caacupé, un poblado a 50 km de Asunción, donde el papa Francisco dará una misa.

“Vine a Paraguay para poder estar cerca de él, como tuve la oportunidade en Brasil”, contó Osvaldo Silvera, un peregrino argentino que vendía con éxito accesorios para costearse este viaje, y cree que la buena fortuna es “gracias al papa Francisco”.
Desde el viernes al mediodía las fuerzas de seguridad permitieron acceder a la plaza que antecede la basílica, ubicada en el pueblo de Villa Serrana de Caacupé, al este de la capital paraguaya.
Los primeros en llegar fueron compatriotas del sumo pontífice, que llegaron en buses provenientes de distintas provincias de la vecina Argentina, incluso de Neuquén, en el sur, tras casi 50 horas de viaje y de varios barrios de Buenos Aires, a 1.250 km de distancia.
Munidos de banderas argentinas, paraguayas y del Vaticano, imágenes de la Virgen de Luján (patrona de los argentinos) y la Virgen de Caacupé, los visitantes repartieron rosarios y folletos de sus parroquias en medio del jolgorio y la camaradería.
El espacio, de menos de 100 metros cuadrados, también fue epicentro de disputas entre los que ocuparon el lugar desde temprano y los que fueron llegando la tarde noche del viernes.
La intervención paciente de los “servidores” -jóvenes volunatios de la organización- consiguió poco a poco la ubicación de la gente que soportó a ratos la caída de chubascos.
“Viajamos 27 horas. Somos de Avellaneda, Buenos Aires. Estar en Caacupé y estar cerca del Papa es una mezcla de emociones por la que valió la pena estar aquí”, dijo a la AFP Elsa Leguizamón, de la comunidad de oracion “Jesus Pan de Vida”.
– Imán para los ‘excluidos’ –
Graciela Sosa, que pasó la noche semidespierta entre la multitud, agregó: “El papa Francisco tiene un imán inexplicable”.
La peregrina Gabriela Macalick resaltó, como muchos otros, su admiración por la prédica del Papa dirigida “a los excluídos que acostumbra a dar esperanza con sus llamados a unirse a la Iglesia, “como es el caso de los divorciados”, indicó.
Ernesto Domínguez, un abogado de unos 50 años que integró de joven el coro que cantó en 1988 al Papa Juan Pablo II en Paraguay, también se instaló desde temprano para asistir a la misa papal ante esta virgen de Caacupé que causa fervor en el pueblo guaraní.
“Me considero parte de una generación de privilegiados. Yo ya puedo decir a mis hijos que he visto a dos Papas. Somos una generación bendecida”, dijo con convicción.
“Es un Papa sencillo. Sus mensajes van directo al corazón. Es indescriptible la emoción que se siente”, dijo Cecilia Steeg, una estudiante paraguaya.
La religiosa guanelliana (devotos del Don Luis Guanella) Marcela Mendoza viajó 28 horas desde la provincia argentina de Santa Fe.
 
“Es una linda experiencia este encuentro con el Papa y con la comunidad de Paraguay”, país que quiere mucho desde su época de arzobispo de Buenos Aires, cuando trabajó en barrios pobres con inmigrantes de este país.
Incluso una turista surcoreana, Bianca Yu, jubilada como docente en su país, no quiso perderse la misa que a media mañana oficiará el primer papa latinoamerica que ha causado euforia propia de estrella de rock en sus paradas en Ecuador, Bolivia y ahora en Paraguay, donde el domingo termina la gira sudamericana que inició la semana pasada.