Viernes, 9 de Diciembre del 2016


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El mulá Ajtar Mansur, brazo derecho del mulá Omar, nuevo líder de los talibanes

Publicado el 31/07/15

Kabul, Afganistan, jul. 31. Los talibanes afganos anunciaron este viernes la elección del sucesor del difunto mulá Omar, el mulá Ajtar Mansur, su brazo derecho, en un momento en que los rebeldes se implicaron en unas negociaciones de paz y se enfrentan a la competencia del grupo Estado Islámico.

La dirección de los talibanes le adjudicó dos lugartenientes, el mulá Haibatulá Ajundzada, exjefe de los tribunales talibanes, y Sirajudin Haqani, hijo de Jalaludin Haqani, líder de una rama de la rebelión talibana considerada cercana a los servicios secretos paquistaníes.
“Tras la muerte [del mulá Omar], el consejo de dirección y los dignatarios musulmanes de todos los países nombraron como líder a su amigo cercano y ex brazo derecho, el mulá Ajtar Mansur”, indicaron en un comunicado publicado en su página web.
El mulá Ajtar Mansur, de etnia pastún al igual que su predecesor, “era considerado digno de confianza y la persona idónea para asumir estas duras responsabilidad”, cuando el mulá Omar aún vivía, explicaron los talibanes.
Su designación, no obstante, no fue objeto de consenso, pues algunos comandantes preferían al hijo del mulá Omar, el mulá Yaqub, de 26 años, al que otros consideraban demasiado joven y sin experiencia.
“Varios miembros del consejo, incluidos tres miembros fundadores de los talibanes, se opusieron a la nominación de Ajtar Mansur”, explicó a la AFP un miembro de la Shura de Queta, órgano central de los talibanes.
“El mulá Mansur es considerado como próximo a Pakistán, lo que explica las diferencias en el seno del liderazgo de los talibanes”, especificó un responsable de rango intermedio que solicitó el anonimato.
 
 – Moderado y favorable a la paz –
Mansur tendrá que liderar la insurgencia, dividida y amenazada por la competencia del grupo Estado Islámico (EI) en su territorio, en un contexto de llamamiento a participar en un proceso de paz.
Las autoridades afganas han acusado durante mucho tiempo a Pakistán de dirigir a los talibanes, en su lucha contra las fuerzas de la OTAN y sus aliados afganos, o de acoger a dirigentes de la rebelión para utilizarlos en el momento oportuno para Islamabad.
Sin embargo, a principios de julio, Pakistán organizó un primer encuentro oficial entre dirigentes talibanes y representantes del gobierno de Kabul con el objetivo de poner en marcha las negociaciones de paz, bajo supervisión de Estados Unidos y China.
A causa de la “incertidumbre” generada por la muerte del mulá Omar y “a petición de la dirección de los talibanes afganos”, Pakistán anunció el aplazamiento indefinido de la segunda ronda de negociaciones de paz entre los rebeldes islamistas y el gobierno afgano, que estaba previsto este viernes en su territorio.
Pero esto no implica que fueran anuladas, sino más bien al contrario. “El mulá Mansur es un moderado, favorable a la paz y a las negociaciones”, subrayó Abdul Hakim Mujahid, antiguo talibán convertido en miembro del Alto Consejo Afgano para la Paz, un organismo dirigido por Kabul para pactar con los rebeldes islamistas.
“Creo que, bajo su mandato, el proceso de paz será reforzado y los talibanes serán integrados en el luego político afgano”,añadió en una entrevista con la AFP.
Estados Unidos, que aboga por una “reconciliación” afgana, estimó que la muerte del mulá Omar representaba “claramente un momento oportuno (…) para que los talibanes firmen una verdadera paz con el gobierno afgano”, según un portavoz del departamento de Estado norteamericano.
Pero los analistas mantienen su escepticismo respecto a la rápida reanudación de este diálogo, destinado a estabilizar un país sumido en 14 años consecutivos de guerra y enfrentado a un recrudecimiento de la violencia tras la marcha en diciembre del grueso del contingente de la OTAN.
También les preocupa la emergencia en Afganistán de los yihadistas del EI, que se oponen a las negociaciones de paz y que podrían aprovechar las nuevas divisiones en el seno de los talibanes para intensificar su reclutamiento en territorio de su rival islamista.