Domingo, 4 de Diciembre del 2016


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Más de 1,200 negocios rurales se realizaron gracias a Haku Wiñay de Foncodes

Publicado el 05/06/15

Lima, jun. 05. Desde el año 2012 a la fecha, con el apoyo del proyecto Haku Wiñay se han puesto en marcha aproximadamente 1,200 negocios rurales inclusivos en 20 regiones del Perú, con una inversión de 8 millones 22,107 nuevos soles, involucrando a 5,211 jefes (a) de hogares rurales, se destacó.

El Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes), programa nacional del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), ejecuta el proyecto Haku Wiñay –Noa Jayatai dentro del cuarto eje ‘inclusión económica’ y  en el marco de Estrategia Nacional de Desarrollo e Inclusión Social ‘incluir para crecer’.
Foncodes explicó que las actividades desarrolladas por las familias emprendedoras son agrícolas, pecuarias, artesanías, y otros rubros.
Cada perfil de negocio que logra la calificación del CLAR (Comité Local de Asignación de Recursos), en los concurso de negocios rurales inclusivos, obtiene el ansiado financiamiento, del cual el 60% es para compra de materiales, insumos y pequeños equipos para implementar el negocio; y el restante 40% se destina para la asistencia técnica.
Tal es el casi de doña Celsa Escobar Quispe, del distrito de Paucará, Huancavelica, quien, junto a otras tres personas, se asociaron y participaron el año pasado en el concurso de negocios rurales inclusivos.
Ellos obtuvieron financiamiento de 7,950 nuevos soles, con el cual implementaron un galpón de gallinas, además de capacitación en producción y comercialización. Ahora tienen 140 gallinas ponedoras y produce 840 huevos semanales, cada uno lo vende a 0.40 céntimos de nuevo sol.
Del mismo modo, en la comunidad Chacaspampa, distrito de Ocongate, provincia de Quispicanchi, Cusco, Lucila Yucra Torpo, empezó su negocio con 7 cuyes, y ahora tienen 480. Cada cuy vende de 20 a 25 soles a un proveedor que le compra por lotes de 80 a 100 de estos animalitos, cuya carne es muy solicitada por su alto poder nutritivo.
Esta emprendedora rural cusqueña dice que el proyecto Haku Wiñay le ha señalado el camino para salir de la pobreza y la posibilidad en el futuro de hacer profesionales a sus hijos.
Otro caso emblemático de emprendedurismo rural es el de Miguel Cifuentes Florentino, en la comunidad Llascay, distrito de Llumpa, provincia de Mariscal Luzuriaga, Áncash, posee un fitotoldo, donde cultiva hortalizas de todo tipo: lechugas, betarragas, rocoto y hasta frutales.
Pero además tiene un galpón de cuyes, y con la venta contribuye a la economía de su hogar y educa a sus hijos.
Las familias agrupadas y organizadas, en acto público, sustentan sus perfiles o planes de negocios en los ‘concursos de negocios rurales inclusivos’, uno de los cuatro componentes del proyecto Haku Wiñay y Noa Jayatai. Participan jóvenes, adultos o ancianos, hombres y mujeres que tienen un interés conjunto de iniciar una actividad económica, la cual es financiada por Foncodes.
Los ganadores reciben financiamiento hasta por un monto de 7,500 nuevos soles, además de  asistencia técnica permanente a cargo de técnicos y yachachiq, hasta consolidar el negocio de las familias. Y lo más importante es que se les da las pautas para acceder con sus productos al mercado local, regional o nacional; es decir, se completa la cadena productiva.
Las familias organizadas  en grupos de interés, de 4 a 7 personas, eligen libremente el rubro de los negocios que quieren iniciar, y estos pueden ser de producción y comercialización de cuyes, gallinas, cerdos, ovinos, vacunos; producción de queso, yogur, miel de abeja, helados; producción y comercialización de hortalizas o frutales; venta de comida; Artesanía, una cerrajería o incluso una peluquería, entre otros.