Jueves, 8 de Diciembre del 2016


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Expertos aseguran que los animales enfrentan un sexto ciclo de extinción masiva

Publicado el 06/05/15

Cada cierto tiempo la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) informa acerca de una nueva especie que entra en la categoría de Peligro de Extinción, Peligro Crítico o simplemente Extinta. Y los últimos años esta tendencia pareciera ir en alza.

Aquellos que continúan tomando nuestra biodiversidad por sentado, que continúan botando desechos, usando herbicidas y pesticidas, contaminando el agua con arsénico y otros químicos industriales, probablemente no contaban con esta impactante noticia :Según el profesor de biología de Stanford, Rodolfo Dirzo, la Tierra ha comenzado su sexto ciclo de extinción masiva y es nuestra culpa.

Más de 3.5 billones de años de biodiversidad están en juego. Según Dirzo, hemos llegado a un punto que definirá lo que se aproxima. En una reseña de literatura científica y un análisis publicado en Science, un grupo internacional de científicos advierte que la pérdida y la baja en el número de animales han contribuido a lo que parece ser el principio de la sexta extinción biológica masiva del planeta.

Si bien han desaparecido 320 especies de animales terrestres desde 1500, las poblaciones de las especies animales que aun existen muestran una baja del 25%. Existe una profecía similar en los invertebrados.

Lo alarmante es que las extinciones previas fueron ocasionadas por transformaciones planetarias o impactos de asteroides, mientras que la actual extinción se debe, en su totalidad, a los errores humanos.

Los humanos son responsables de la muerte de diversas especies

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El profesor Dirzo se refiere a nuestra era como un tiempo de “Disminución de la fauna en la era Antropócena” donde la ignorancia y la codicia de los seres humanos son los responsables. Según el estudio: “Entre los vertebrados, se estima que el 16% al 33% están en peligro de extinción a nivel global. Los animales más grandes, definidos como megafauna y que incluye a los elefantes, rinocerontes, osos polares y otras especies a nivel global, enfrentan el mayor rango de baja en especímenes, una tendencia que es similar a la vivida en eventos de extinción previos”.

Los animales más grandes tienden a tener rangos de crecimiento menores en su población y producen menos crías. Necesitan hábitats más grandes para poder mantener cantidades viables en su población y su tamaño y masa corporal hace que sean blancos más fáciles de cazar y más atractivos para los humanos.

Lo que la gente parece no comprender es que si bien estas especies representan un número pequeño comparado con la totalidad de la vida animal, significan una falla en nuestro ecosistema actual para mantener la vida. Su pérdida impone un efecto dominó que eventualmente podría erradicar otras especies, e incluso a los seres humanos.

Por ejemplo, cuando las cebras, las jirafas y los elefantes desaparecieron de Kenia, dichas áreas rápidamente se sobrepoblaron de roedores. La compactación del suelo también disminuyó y crecieron más arbustos y pastos, causando que la población de roedores aumentara aun más y logrando que se doblara en número en un período limitado de tiempo. Esto significa que las enfermedades que traían los roedores, incluyendo diversos parásitos, también se volvieron más comunes, significando una amenaza para la salud humana.

jirafa

“En lugares donde la densidad humana es alta existen altas tasas de disminución de la fauna, una importante incidencia de roedores y por lo tanto, un nivel elevado de patógenos que aumentan la transmisión de enfermedades”, comentó Dirzo quien también participa en el Institute Stanford Woods que trabaja por el medio ambiente. “¿Quién hubiese pensado que la disminución de la fauna traía consigo todas estas consecuencias tan dramáticas? Puede ser un círculo vicioso“, agrega.

Si bien la población humana ha llegado al doble durante los últimos 35 años (y nuestras abominables prácticas medioambientales han aumentado de la misma manera), los invertebrados, por otro lado, están muriendo. Esto incluye arañas, mariposas, gusanos y abejas.

Los científicos han observado una baja del 45% durante el mismo período en el cual los humanos han aumentado en número. Una pérdida de su hábitat junto con la difamación de los ecosistemas fue la causa principal de la pérdida de estos animales. Debido a que los insectos polinizan aproximadamente el 75% de los cultivos de comida, es obvio que la pérdida de más invertebrados generaría un impacto negativo en la civilización moderna.

Tendemos a pensar en la extinción como la barrida de las especies de la faz de la Tierra y aunque eso es bastante importante, también está la pérdida de un ecosistema funcional crítico en el cual los animales tienen un rol central y también debemos prestarle atención a eso”, dijo Dirzo. “Irónicamente, hemos considerado por un largo tiempo a la pérdida de la fauna como un fenómeno críptico, pero creo que terminaremos en una situación que no será críptica debido a las obvias consecuencias que tiene en el planeta y en el bienestar de los humanos”.

Por mientras, las corporaciones son eximidas de toda responsabilidad que puedan tener en este proceso. El glifosato aún es utilizado, nuestra agua sigue siendo contaminada por empresas tan diversas como Walmart, Monsanto, Bayer, Dow, Syngenta y BP Oil o Exxon y nuestros gobiernos tienden a mirar para al lado mientras que siguen adorando al todopoderoso dólar.

Ya en mayo la revista Science había publicado un estudio que demostraba que podría desarrollarse la sexta extinción masiva de especies, y que evidenciaba que los animales en el mundo se están extinguiendo a un ritmo al menos 1000 veces mayor al que lo hacían antes de que el ser humano habitara el planeta.

Stuart Pimm, el biólogo de la Universidad de Duke de California del Norte y quien lideró la investigación, señaló en su escrito que las especies están desapareciendo de la tierra 10 veces más rápido de lo que los científicos auguraban y agrega que la flora y fauna alrededor del mundo está ad portas de sufrir una crisis.