Lunes, 16 de Julio del 2018
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Especialista en Nutrición brinda recomendaciones para preparar una buena lonchera escolar

Publicado el 24/02/15

Lima, 24 de febrero de 2015. La lonchera es el refrigerio que el niño lleva al colegio en un envase que comúnmente es de material plástico o metálico, es un complemento de la alimentación diaria del niño o adolescente.

Los alimentos contenidos en la lonchera escolar deben ser preparados y empacados tomando en consideración las buenas prácticas de manipulación de los alimentos, desde lavarse las manos antes de la preparación, lavar y secar correctamente los alimentos, lavar y secar el recipiente que va a contener los alimentos, utilizar agua hervida para la preparación de las bebidas  y asegurarse que los alimentos no contengan sustancias tóxicas, químicos u objetos extraños.

“Hay que tener en cuenta siempre que la lonchera escolar no es un sustituto del desayuno o almuerzo sino que complementa su alimentación y le permite alcanzar diferentes beneficios”, manifestó el Lic. Christian Casella, Supervisor del Área de Nutrición de la Clínica San Felipe.

Estos beneficios son, continuó el Lic. Casella, el aporte de energía para las actividades diarias como caminar, correr y realizar ejercicios físicos; mejorar la concentración y atención gracias a los azúcares que contiene una buena lonchera; contribuye a la hidratación; reduce el riesgo de padecer enfermedades; y favorece el crecimiento físico y desarrollo con su aporte de fuentes de proteínas y calcio.

Cabe precisar que una lonchera saludable debe contener alimentos con nutrientes adecuados a los requerimientos nutricionales diarios del niño o adolescente, que se agrupan en alimentos energéticos, constructores, reguladores y de hidratación. Estos permiten que la lonchera sea balanceada y nutran mejor al niño.

Por un lado, los alimentos energéticos son los ricos en carbohidratos y grasas, que reponen el desgaste de energía producto de la actividad física y mental del escolar; por ejemplo los cereales, pan, tostadas, galletas, papa, yuca y camote. Por su parte, los alimentos constructores son los que reparan las células del cuerpo y ayudan a desarrollar la estatura y masa muscular, como el huevo, pollo, pescado, res, pavita, leche, queso y yogurt.

Los alimentos reguladores son las vitaminas y minerales que se encuentran en las verduras y frutas. Y los de hidratación son las bebidas como jugos, refrescos y aguas de fruta que contribuyen a reponer los líquidos perdidos a través del sudor.

Además, es muy importante que los padres incentiven hábitos alimenticios saludables en sus hijos desde temprana edad, enseñándoles a diferenciar los alimentos nutritivos y menos nutritivos para su desarrollo; también es importante preparar bebidas en casa y a base de fruta, y enseñar al niño a consumir las frutas como manzana, pera, uva y durazno con cáscara, por su alto contenido de nutrientes.

“Es común ver en el colegio que niños regalan los alimentos de su lonchera o que los regresan sin consumirlos. Para estos casos se aconseja programar y preparar la lonchera junto con el niño y tomar en consideración sus opiniones pues solo de esta manera se genera sentido de pertenencia y el niño valora los alimentos de su lonchera”, sostuvo el Supervisor del Área de Nutrición de la Clínica San Felipe.