Martes, 22 de Mayo del 2018
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Eugene Onegin de Tchaikovsky dará inicio a la Temporada 2013-2014 del MET EN HD

Publicado el 01/10/13

Dando inicio a la Temporada 2013-2014 EL MET EN VIVO EN HIGH DEFINITION, Radio Filarmonía y UVK Multicines, presentan la ópera “EUGENE ONEGIN” de Peter Illich Tchaikovsky. 

Dirige la orquesta el maestro Valery Gergiev. Cantan Anna Netrebko como Tatiana, Oksana Volkova como Olga, Piotr Beczala como Lenski y Marius Kwiecien como Eugene Onegin.

Sábado 5 de octubre a las 11:55 de la mañana, en vivo y en directo desde el Metropolitan de Nueva York, con funciones en diferido los días lunes 14 y miércoles 16 de octubre a las 7:00 p.m. en UVK Multicines Larcomar. Entradas en venta en el mismo local e ingresando a la página www.uvkmulticines.com

SINOPSIS DE LA ÓPERA

Primer Acto: Rusia en la década de 1820. En su propiedad campestre, la viuda Doña Larina se sienta en el jardín con su sirvienta Filippyevna, mientras que sus hijas Tatyana y Olga entonan una canción de amor. La canción hace que Doña Larina recuerde su juventud, cuando disfrutaba enormemente de escuchar historias de amor. Los campesinos acarrean heno fresco y saludan a Doña Larina con canciones populares. Olga elogia la vida libre y sociable y se mofa de que a Tatyana no le guste. Tatyana, una joven tímida, se mantiene pensativa y alejada, absorta en el mundo fantástico de sus libros. Vladimir Lensky, un poeta que corteja a Olga, llega con su amigo Eugene Onegin. Onegin es un recién llegado de la ciudad que acaba de heredar una propiedad cerca de allí. La belleza de Tatyana impresiona a Onegin y ella, a su vez, ve en él al hombre de mundo y sofisticado de sus románticos sueños. Fascinado con la inocencia y los modales de campo de Tatyana, Onegin hace una caminata con ella y le pregunta si no le cansa la existencia pastoril. Ella le responde que lee y sueña muchísimo. Ambos se encuentran con Lensky y con Olga en el jardín en el momento en que éste le está declarando su amor a Olga. Anochece cuando todos entran a casa a cenar. Esa noche, en su habitación, Tatyana le ruega a Filippyevna que le cuente sobre su primer amor. Filippyevna le dice que ella nunca se ha enamorado, que tuvo que casarse con el hombre que sus padres le escogieron. Tatyana se da cuenta que se ha enamorado de Onegin y le pide a Filippyevna que la deje a solas. Dispuesta a revelar su pasión, la inexperta joven se mantiene despierta toda la noche escribiéndole una carta a Onegin. En ella le confiesa sus sentimientos y le suplica compasión y comprensión. Al amanecer, envía su carta sin atreverse a releerla. Un grupo de mujeres pasa por el jardín recogiendo bayas y entonando canciones sobre las locuras del amor juvenil. Tatyana se apresura a entrar, nerviosa y avergonzada porque Onegin ha venido a visitarla. Él la sigue a la casa y se dirige a ella de una forma un tanto indiferente. Admite que la carta lo enterneció, pero él no está para casarse con nadie y sólo puede ofrecerle amor de hermano. Le aconseja que se controle en el futuro, no sea que otro hombre se aproveche de su inocencia, y la acompaña hasta la casa, dejándola muda y humillada.

 Segundo acto: En la fiesta de su décimo sexto cumpleaños, Tatyana baila con Onegin. Éste se encuentra visiblemente aburrido con las fiestas provincianas. En busca de entretenimiento, Onegin vuelve su atención hacia Olga para provocar los celos de Lensky. Triquet, el anciano tutor de Tatyana, le interrumpe el jueguito cuando le trae una serenata en francés a Tatyana. Una vez que se reanuda el baile, Olga vuelve a bailar con Onegin. A todos les incomoda el coqueteo entre Onegin y Olga. En el fondo, Onegin lamenta su insensatez; a Tatyana le choca ver el lado insensible de Onegin; Lensky desconfía de Olga y ésta desdeña la tendencia de los hombres a discutir. Lensky se dirige a Onegin y lo reta a duelo al amanecer. Al amanecer, Lensky espera la llegada de Onegin. Lensky reflexiona sobre la insensatez de su breve vida, entristecido por el rumbo que han tomado las cosas. Onegin se presenta con su padrino. Aunque ambos están plenamente conscientes de haber actuado precipitadamente, no pueden retractarse. El duelo se lleva a cabo y, ante el horror de Onegin, es Lensky el que muere.

Tercer acto: Algunos años después, en un palacio en San Petersburgo, se está llevando a cabo un opulento baile. Onegin se deja llevar por la corriente entre los que bailan. Onegin ha viajado mucho, procurando, inútilmente, poner fin a su aburrimiento y tranquilizar su conciencia con respecto a la muerte de Lensky. De pronto ve a Tatyana, de porte distinguido y suntuosamente vestida. El príncipe Gremin, primo mayor de Onegin, se ha casado con Tatyana y le cuenta lo felices que son. Cuando Onegin y Tatyana se encuentran, ella se comporta serena y callada, pero Onegin sucumbe ante su hechizo. Inquieto por el repentino torrente de pasión que siente, Onegin se marcha. Tatyana recibe a Onegin en su casa, respondiendo al llamado que él le ha hecho por carta, pero se mantiene distante cuando él se postra ante sus pies. Recuerda la época en que ambos pudieron haber sido felices juntos; ahora él sólo puede traerle dolor y vergüenza. Ahora que reconoce sus verdaderos sentimientos hacia ella, Onegin se siente más desesperado. Le suplica que le permita ser parte de su vida, pero Tatyana se mantiene fiel a sus votos matrimoniales. Ella admite que todavía lo ama, pero aún así lo deja sumido en su desesperación.