Martes, 21 de Noviembre del 2017
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El tenor peruano Dempsey Caqui Rivera triunfa en el Festival Rossini de Pésaro

Publicado el 19/08/13

PESARO, 16 (ANSA) – Un joven tenor peruano descolló en el ensayo de fin de curso de la Academia Rossiniana con la ópera “El viaje a Reims” con el que el Rossini Opera Festival (ROF) de Pesaro descubre a los nuevos valores del canto que integrarán los programas de los años venideros. Dempsey Rivera tiene apenas 23 años, ninguna experiencia profesional pero una gran voz, una prestancia física y una seguridad escénica que lo ayudan a superar una relativa baja estatura y dominar la escena. “El viaje a Reims” es en realidad una cantata escrita en 1825 por Gioacchino Rossini con motivo de la coronación de Carlos X como rey de Francia de quien el compositor esperaba protección y dádivas. Considerada perdida durante un siglo y medio, la obra es la culminación de la Rossini Renaissance y desde hace 25 años convoca a cantantes de todas partes del mundo que aprenden en Pesaro el arte de interpretar la música rossiniana. Rivera fue seleccionado por el maestro Alberto Zedda, director artístico del ROF y de la Academia, en base a un DVD y dos padrinos de excepción y compatriotas suyos, Juan Diego Florez y Ernesto Palacio, uno el máximo tenor belcantista mundial y otro, que fuera luminaria del canto y hoy descubridor de talentos, sobre todo de su país. Aconsejado por ambos, Rivera estudió el papel del Cavalier Belfiore, pero Zedda le asignó (por las dudas) el rol de complemento de Don Luigino con el que se alternó con Dmitry Ivanchey en las dos representaciones del “Viaje”. Pero fue en la segunda que el joven tenor peruano obtuvo el aplauso más caluroso gracias a su dúo del primer acto con la soprano italiana Damiana Mizzi, también ella la más aplaudida entre todas las mujeres. Gran admiración provocó en el público femenino que llenaba el Teatro Rossini el momento en el que, inopinadamente, Rivera se despoja de la bata de baño que acomuna a todos los personajes y se queda en calzoncilos por una buena mitad del dúo, un evento casi único mas que raro en un escenario lírico. Aparte de Rivera y Mizzi, el plantel instruído por Zedda no reveló talentos particulares, exceptuando el barítono italiano Sergio Vitale, excelente Don Profondo, el tenor Vassili Kavayas que dio buena cuenta de los agudos heroicos de Libenskof, las sopranos Valentina Teresa Mastrangelo y Sara Blanch Freixes, impecables Madama Cortese y condesa de Folleville y la mezzo Na’ama Goldman, divertida Marquesa Melibea, tironeada entre su amor por los hombres y la bebida. En resumen, gran porvenir le espera a Dempsey Rivera con quien se renueva la larga y prestigiosa escuela tenoril peruana.

FESTIVAL ROSSINI : DECLARACIONES TENOR PERUANO (por Ernesto Pérez) PESARO, 16 (ANSA) –“Este es un verdadero milagro que ha cambiado mi vida completamente” declara el tenor peruano Dempsey Rivera, descubrimiento de la Academia Rossiniana del Rossini Opera Festival (ROF) del 2013, donde ya triunfa desde hace años su compatriota Juan Diego Flórez. Y de “milagro” se puede hablar visto que Rivera, 23 años pero cara de niño que le rebaja la edad aparente de por lo menos un lustro, aterrizó en la Academia Rossiniana solo gracias a un DVD, un concurso ganado casi casualmente y una breve carrera de intérprete de arias sueltas por pequeños teatros. “Yo entré en el Conservatorio de Lima porque decían que tenía buena voz” declara a ANSA el joven cantante que en la vida de todos los dìas usa anteojos que debe quitarse en escena aunque se le nublen los otros cantantes y sus entornos. Rivera estudió primero con Rosalinda Palomino y luego con Andrés Santamaría quien lo convenció el año pasado de participar en un concurso que lo vió vencedor y que le sirvió de tarjeta de visita para conocer a Flórez que tiene su casa justamente en Pesaro luego que fue el ROF quien le dió el gran espaldarazo internacional en 1996. El premio de ese concurso eran 15 días como espectador en el Festival Rossini del 2012, donde Flórez cantaba en su rol de debut en el ROF en la ópera “Guillaume Tell” “Fue Juan Diego, que en esa oportunidad tuvo a bien darme dos clases privadas, que me recomendó mandar un DVD a la Academia Rossiniana con una prueba del dúo del cavalier Belfiore que canto aquí en Pesaro y para mi gran sorpresa me tomaron” cuenta Rivera, aún no muy seguro de que todo esto no sea un sueño del que tarde o temprano despertará. Como todo joven con ambiciones, Rivera ensayó en secreto otro papel del “Viaje”, el del conde de Libenskof un poco más importante y complejo pero con agudos de tenor heroico que para Flórez no están del todo en las posibilidades del joven aspirante a sucederlo en los teatros del mundo. “En la Academia no se nos enseña técnica vocal, que se supone que todos tenemos, sino técnica de la interpretación con un maestro como Alberto Zedda, máximo experto rossiniano, benévolo pero también riguroso, que exige que hagamos lo que nos dice él o que nos vayamos del curso” afirma. Nacido en San Juan de Lurigancho, al este de Lima, “donde hasta hoy nadie sabe lo que significa la palabra tenor” e hijo con hermana de madre separada, Rivera, superada la prueba del ensayo, se permite un poco de relax. Recibida su actuación por una ovación unánime, Rivera no pudo ocultar dos lágrimas de emoción, superadas enseguida por el alivio de haber pasado airoso una prueba importante para su carrera. Cabe recordar que en 25 años del “Viaje a Reims” académico, ningún cantante latinoamericano había recibido el honor de participar con un rol importante en el ensayo de fin de curso, señal de que la escuela tenoril peruana sigue produciendo valores inestimables.