Sábado, 16 de Diciembre del 2017
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El dinosaurio

Publicado el 28/12/12

En estas fiestas he venido consumiendo mucha carne de dinosaurio. Nadie debería sorprenderse de ello porque también usted probablemente ha estado o estará haciendo lo mismo.

Esto se debe a que el plato típico de Navidad está compuesto por el animal vivo que está más emparentado con los más terribles depredadores que han caminado sobre la tierra.

Este es el pavo, cuya estructura y tipo de huesos -los mismos que solemos saborear o agarrar con nuestras manos- son de la misma clase que la de la de los raptores o tiranosaurios, varias de cuyas especies han sido descubiertas teniendo plumas.

La ciencia ya admite que los dinosaurios no se extinguieron hace 65 millones de años, pues entonces solo fueron eliminados algunos centenares de las grandes especies caminantes de estos, mientras que hoy hay unas diez mil especies de dinosaurios emplumados (aves), las cuales dominan los aires y el continente que en esta época del año se torna en el segundo en tamaño (la Antártica).

Si bien la estructura ósea del pavo es la que más recuerda al extinto T-Rex, también solemos ingerir regularmente otros dinosaurios. Uno de ellos es la gallina, cuya carne y huevos son parte de la dieta global.

Pese a que un colibrí puede medir pocos centímetros y un diplodoco decenas de metros, entre las distintas especies de dinosaurios con o sin plumas hay un mayor parentesco que entre los extintos dinosaurios no avianos con los de los grandes reptiles voladores o marinos del Cretácico, Jurásico y Triásico.

Las aves son una rama de los dinosaurios con los que comparten el nacer de huevos y el tener huesos huecos que demuestran un rápido crecimiento y agilidad, sangre temperada, mucho apetito y una estructura de estar parados verticalmente sobre sus piernas.

Todo ello los ubica como una clase específica de animales muy distinta a la de los mamíferos que tienen mamas y casi en su totalidad producen crías vivas, como también a las de los anfibios y a las de los reptiles que tienen sangre fría, crecen despacio, consumen poca comida en relación a su peso, no pueden correr sostenidamente grandes distancias, tienen huesos más duros y extremidades que se doblan en las articulaciones.

En la actualidad la mayoría de las aves de nuestra era se alimentan de vegetación, insectos o peces, mientras que el nicho de los cazadores terrestres de presas lo tienen los mamíferos de las familias de los osos, felinos o canes.

Sin embargo, durante la mayor parte de los 200 millones de años que tienen los mamíferos, estos fueron presas de los emplumados. Hasta antes que las dos Américas se juntasen hace 3 millones de años, el principal depredador suramericano era el ave del terror, la cual se alimentaba de caballos y midió tres metros de altura.



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