Miercoles, 23 de Agosto del 2017
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“El origen del Edén”

Publicado el 10/10/11

LIMA – Según la Biblia, nuestros antepasados vivían placenteramente en un paraíso recolectando los frutos de la naturaleza hasta que comieron del árbol de la sabiduría y fueron desterrados a ganarse el pan con el sudor de la frente.

Para muchos agnósticos, esa historia es ficticia, aunque hay muchas descripciones del libro más leído de todos los tiempos que han demostrado tener una base real.

El Edén sólo pudo haber existido en la media luna fértil que en forma de arco va desde los actuales Israel y Palestina hasta Iraq, pasando por Siria y el sur de Turquía, la misma que está bordeada por regiones desérticas o de climas hostiles.

Éste debió haber sido, tal como describen esas escrituras, un lugar verde abundante en árboles y animales y con ríos y montañas. Precisamente éste es el escenario que tenían hace 11 a 12 mil años atrás las tierras que se podían ver desde la colina donde entonces se construyeron en Gobleki Tepe (sureste de Turquía) los templos más antiguos que se hayan descubierto en el mundo.

Los que edificaron esta “catedral de la edad de piedra” desconocían la agricultura, ganadería, cerámica o metalurgia. Si bien sólo se ha desenterrado menos de la sexta parte de esas ruinas, allí no se han encontrado restos de viviendas, sino sólo de lugares de culto que unían en su construcción o peregrinaje a distintos clanes de cazadores y recolectores.

Las esculturas que hay en las columnas de esa “Roma paleolítica” (5 veces más antiguas que la que es hoy la capital del catolicismo) rinden homenaje a una variada fauna y, especialmente, a sus animales más temibles (león, zorro, serpiente, escorpión o jabalí).

Esto evidenciaría que el tránsito desde la caza a la agricultura fue precedido por uno en el cual se iba pasando del culto a los animales a una religión con templos y divinidades de características humanas. En ese “Edén”, las asociaciones que buscaban la sabiduría religiosa habrían precedido a la agricultura, algo inverso a lo que muchos aún piensan.

Algo que llama la atención es que a medida que pasaba el tiempo, las construcciones en ese sitio bajaban en su calidad y que constantemente éstas eran enterradas por sus propios pobladores (algo que, a su vez, ha ayudado a preservarlas mejor) hasta que hace casi 10 mil años atrás fueron plenamente abandonadas.

Esto último se dio justo cuando en esa misma región se han encontrado los primeros vestigios de la domesticación de granos y animales. Ésta es una época de cambios climáticos y una en la cual esos antiguos pobladores pasaron de vivir en el paraíso que les daba todo a una situación en la cual debían trabajar hasta sudar la frente para cosechar sus alimentos.

Si hoy la genética afirma que los primeros Adán y Eva nacieron hace 200 mil años en el cuerno de África, no podemos descartar que una de las primeras historias del primer testamento refleje una forma de percibir algo que muchas generaciones lo fueron transmitiendo y modificando oralmente de generación a generación.