Jueves, 17 de Agosto del 2017
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Las medidas que Japón tomará con la planta nuclear Fukushima

Publicado el 30/03/11

Tokio,  (dpa) – Los técnicos japoneses siguen sin poder frenar la crisis nuclear casi tres semanas después de los accidentes en la planta atómica de Fukushima. El gobierno de Tokio empieza por ello a estudiar medidas extraordinarias para detener la emisión de radiactividad de las instalaciones.

La idea es cubrir los reactores con una especie de tejido. Las recientes altas mediciones de yodo 131 en el mar son un indicio de una creciente radiación. La organización ecologista Greenpeace advierte además de serios peligros para la salud de los habitantes tras mediciones propias.

El gobierno y los expertos nucleares discuten “toda posibilidad” para poner bajo control la planta averiada, citó hoy la agencia de noticias Kyodo al portavoz gubernamental, Yukio Edano. El funcionario, sin embargo, no explicó cuál sería el tejido especial que se utilizaría para sellar los reactores.

Antes, las mediciones en el mar ante Fukushima superaron en 3.355 veces el nivel permitido de yodo 131. Greenpeace, por su parte, presentó sus propias mediciones de radiactividad en la zona en torno a la central Fukushima I.

Debido a la preocupante situación, la organización recomendó una ampliación de la zona de evacuación de los actuales 20 a 40 kilómetros. El peligro es sobre todo alto para niños y mujeres embarazadas, señaló Greenpeace.

En la localidad de Tsushima, a unos 35 kilómetros de la instalación nuclear, se midieron hasta 100 microsievert por hora, cifra que, según Greenpeace, implica que el límite anual de exposición máxima para seres humanos se puede alcanzar en ocho horas.

Las mediciones también mostraron una radiación de hasta 10 microsievert por hora en Iitate, una localidad de 7.000 habitantes a 40 kilómetros de la planta.

“Definitivamente no es seguro para la gente quedarse en Iitate, sobre todo para niños y mujeres embarazadas. Podrían recibir la exposición máxima permitida al año en pocos días”, dijo el experto de la organización Jan van de Putte en Tokio.

El gobierno japonés señaló hoy que no quiere que ninguno de los seis reactores de Fukushima I vuelva a operar. “Está claro si uno piensa en las circunstancias sociales”, explicó Edano.

La administradora de la planta, la energética Tepco, no descartó en cambio que los reactores 5 y 6, que aún están en capacidad de funcionar, vuelvan a trabajar. La empresa sólo quiere por ahora desactivar definitivamente los cuatro primeros bloques, dañados irreparablemente.

Por otro lado, los técnicos que trabajan en la instalación empiezan a dar cada vez más señales de cansancio. Entre ellos también crece el miedo a sufrir daños de salud crónicos, según declaraciones de un directivo de una firma contratada al diario “Asahi Shinbun”.

Expertos consideran que el proceso para descartar definitivamente una posible fusión de núcleo puede tardar meses. Tepco ha prometido mejorar las condiciones laborales de los técnicos, cada vez más nerviosos y agotados.

El presidente de Tepco, Masataka Shimizu, tuvo que ser por otro lado llevado a un hospital. Según Kyodo, Shimizu, que no había comparecido en público durante más de dos semanas, sufrió una subida de presión y tuvo mareos. En Japón circulaban desde hace días rumores de que podía haber huido al extranjero o incluso haberse suicidado por la catástrofe atómica.

La empresa, por su parte, cuenta con una lenta estabilización de la situación en las plantas. Pese a ello, aclaró Tepco, los cuatro primeros bloques siguen sin haber sido controlados definitivamente. El primer ministro japonés, Naoto Kan, quiere colaborar estrechamente en el tema con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, señaló Kyodo.

El clima empezó hoy también a causar preocupación, ya que se prevé que el viento, que soplaba hasta ahora hacia el océano, cambie de dirección. Con ello, las ráfagas podrían llevar las partículas radiactivas hasta Tokio. Se espera, sin embargo, que el viento vuelva a cambiar de dirección el jueves.

El gobierno está considerando asimismo introducir un horario de verano para permitir el ahorro de energía a grandes compañías. Japón no cambia hasta ahora la hora en verano, como es habitual en otros países.

Las autoridades han tenido que racionar el suministro eléctrico en varias regiones tras el terremoto y el posterior tsunami del 11 de marzo. Expertos temen una escasez de energía a largo plazo, con consecuencias negativas para la economía del país.

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